Giorgio Armani Fall 2026: El poder de la sastreria ochentera
El front row del desfile de Giorgio Armani se rejuveneció con la presencia de los encantadores Hudson Williams y Tom Blyth––sin olvidar al querido Ricky Martin––, quienes alborotaron con su llegada al Teatro Via Bergognone. Asimismo, estos internet boyfriends presenciaron una nueva era creativa bajo la mirada de Leo Dell’orco––quien trabajó junto al diseñador durante casi 40 años––cumpliendo con todos los requisitos esenciales para sostener momentáneamente el legado de su maestro.
Tras la partida de Armani, escribir este nuevo capítulo resulta alentador, pero también intimidante. La enorme responsabilidad que carga Dell’Orco no parece atemorizar su espíritu. Su debut no causó el revuelo habitual de las nuevas direcciones creativas que intentan escandalizar con una frescura apresurada; en cambio, optó por honrar a su mentor, exaltando su desenfadada silueta ochentera con sutiles toques iridiscentes de color.




La pasarela se impregnó de una brillante sinfonía expansiva cargada de trajes suaves:chaquetas nehru y aviator, blazers cruzados con aberturas en V, en tonos grises y arena, con hombros relajados que fluían con pantalones de corte bombacho, algunos decorados con un estampado de diamantes. Una avalancha de outwear encabezada por trench coats drapeados y rediseñados, abrochados de manera asimétrica, cayendo en ángulo de izquierda a derecha sobre el cuerpo, hizo que el debut se mantuviera formidable.
Si bien la ejecución sartorial fue magistral, la “verdadera innovación” residió en el uso de colores más vividos de lo habitual dentro del universo Giorgio Armani. El resultado fue una línea cohesiva de tonos sedosos —púrpura amatista y azul lapislázuli— trabajados como bloques de color sofisticados. Estos aparecieron en sweaters de punto texturizado, pantalones oversize de tiro alto y camisas utilitarias con bolsillos; destacando, en especial, un traje de terciopelo semitransparente, ingeniosamente arrugado para reflejar la luz en una pana casi caótica.




El entusiasmo por preservar los códigos de Armani sigue casi intacto, perfectamente confeccionado a través del espíritu meticuloso de Dell’Orco, Aun así, sería gratificante ver propuestas futuras que redefinan la elegancia sin estancarse en una estética longeva y predecible.



PUBLICAR UN COMENTARIO