Justin Bieber demuestra una vez más que es el rey de Coachella
En efecto: el segundo fin de semana de Coachella fue el más icónico.
Justin Bieber cumplió el sueño de una de sus fans más queridas, Billie Eilish. Sin imaginar que su ídolo de la adolescencia la invitaría a cantar “One Less Lonely Girl”, todos quedaron estupefactos ante tal momento.
Últimamente, Bieber ha querido usar la nostalgia como una forma de reconectar con una época que definió la cultura pop de los años 2010… pero a su manera.
Para el show, decidió ser él mismo. Se valió de su estilo desenfadado Y2K y lo mezcló con piezas que evocan a los raperos de los 2000, tal como lo hizo en su primer show. La sudadera sin mangas, diseñada por Greg Ross, transforma un básico en un manifiesto escultórico, agresivo y radical.

Combinó unos shorts utilitarios holgados de mezclilla de su línea homónima, Skylrk, con unas botas Desert Bobby Bag de Loewe, que provocan un contraste monumental por su robustez en gamuza y becerro. Resultan extrañas para la ocasión, pero en Bieber cobran todo el sentido.
Asimismo, lo poco convencional del look es simplemente genial, ya que refleja su esencia: no verse pulido ni demasiado estilizado, demostrando su seguridad para usar el caos a su favor.




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