La doble moral de las redes sociales
Por: Mauro Sánchez Navarro
El internet y las redes sociales nos abren un mundo de posibilidades: nosotros elegimos quién queremos ser y cómo queremos comportarnos. Poder estar presentes sin ser vistos nos hace sentir seguros, invencibles y que nos da el derecho de hacer y decir lo que queramos.

Foto: Infiernno
Todos nos hemos quejado de la violencia, a nadie le gusta sentirse agredido y reprochamos cuando alguien es ofensivo con nosotros, pero… ¿qué pasaría si tuvieras frente a ti a la persona de la que te burlas en memes o videos virales? ¿te atreverías a decirle todo lo que comentas sobre sus fotos o videos? ¿se te haría correcto que dijeran lo mismo de ti? El problema empieza cuando creemos que el estar detrás de un dispositivo nos hace merecedores de hablar sobre alguien, no me refiero sólo a la gente que agrede a otra persona intencionalmente, también me refiero a todos aquellos que hemos llegado a pensar que una persona no va a leer nuestros comentarios o que no les va a dar importancia porque no les “afecta”, tal es el caso de las figuras públicas y me gustaría ahondar en este tema.

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Yo por ejemplo, soy fanático de Eva Rojas y Wendy Sulca (sé lo que estás pensado, así que continúa leyendo). Al principio todo eran risas, me la pasaba bien y no cuestionaba nada más, era lo que era y a lo mejor muchos pensamos que si ellas continúan exponiéndose y creando contenido, ¿qué tiene de malo reírse?. Así continué hasta que un día me topé con un documental sobre la vida de Wendy, donde ella decía que la música que interpretaba era la que su padre le había enseñado y que ella sólo quería hacer al mundo feliz, ahí entendí todo. Detrás de estos personajes que todos conocemos hay personas tratando de lograr sus sueños, de crear entretenimiento simplemente para que la audiencia lo disfrute, no es que carezcan de sentimientos, sino todo lo contrario. Ahora planteo la pregunta, ¿está bien burlarse de ellas, pero no es correcto que nos humillen a nosotros o a las personas que amamos? Ahí está nuestra doble moral.

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No nos tomamos el tiempo de pensar si la persona de la que nos burlamos está pasando por un mal momento en su vida y cómo le pueden afectar todas esas reacciones virtuales ¿por qué? simplemente no nos importa, porque nunca veremos su reacción, para nosotros es un simple comentario al “aire”, pero la realidad es que ese comentario se recibe y probablemente le llegue a muchas más personas, una vez más, sin tener claras las consecuencias de nuestros actos, que pueden terminar incluso en depresión o ansiedad. Personalmente, he recibido muchas agresiones a través de redes sociales. Al final, soy una persona que está orgullosa de quién es y no lo oculto, la mayoría de las veces no me importa, pero eso no significa que no me llegue a afectar.

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La realidad es que vivimos en una época donde todo es confuso; por un lado, nos gusta exponernos porque en el fondo, lo que queremos es encajar y ser aceptados. Entiendo que cada cabeza es un mundo, que podemos pensar lo que queramos y que existe la libertad de expresión, pero ¿tu derecho a expresarte debe ser permitido cuando implica violentar y ofender a otra persona? o “peor” aún… ¿qué pasaría si nos toca a nosotros ser el motivo de burlas en internet? nunca es tarde para reflexionar sobre nuestras acciones y sobre nuestra forma de interactuar perjudicando a los otros.
Todos somos seres humanos, todos sentimos por igual, nadie está por encima de alguien más y todos cometemos errores, pero a esta vida venimos a ser mejores seres humanos, tengamos conciencia de eso. No hagamos lo que no queremos que nos hagan a nosotros, seamos empáticos con el de a lado. Este consejo te doy, porque tu amigo Mauro soy.



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