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¿La era del macho quedó atrás? El menswear ya no le teme a la feminidad

Tanto en París como en Milán, la conversación giraba en torno a lo insufrible que se ha vuelto asistir a fashion shows en lugares con nula ventilación. No importaba si regalaban paletas o abanicos; las temperaturas por encima de los 39 °C licuaban la atención hacia las colecciones, opacando el mensaje principal: el menswear se ha vuelto genuinamente delicado, suave y romántico.

Pese a que los diseñadores siempre nos convencen con el mismo traje y zapatos Oxford, es evidente que ahora las propuestas giran más en torno a dar rienda suelta a la creatividad, mostrando prendas con toques femeninos. Desde hace tiempo se ha intentado que el hombre sea menos anticuado y conservador, aunque, reacio al cambio, la temporada Spring 2027 demuestra que no se teme incorporar códigos tradicionalmente asociados al guardarropa femenino

Ni de ser modestos.

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    La mayoría de los diseñadores acertaron con la idea de crear prendas que realmente se usen en las calles. Una de las razones por las que no vemos “ese cambio” es que la mayoría de esas piezas solo las lucen celebridades como Jacob Elordi y Harry Styles, quienes pusieron en tendencia las ballerinas. Más allá de Hollywood, los jugadores de la NFL —e incluso miembros de equipos de fútbol— también se han apropiado de piezas reservadas originalmente para las mujeres, como los bolsos de Hermès y las joyas de Van Cleef & Arpels.

    Ciertamente, ver a hombres que representan instituciones respaldadas por fanáticos ortodoxos genera un interés por redefinir las normas de género. Cada vez más, los hombres se interesan por vestirse con identidad. Este cambio de pensamiento se ha filtrado en la industria de la moda. Más que una declaración política, se ha encontrado la manera de que el hombre sea expresivo sin desmasculinizarlo. O bueno, esa es la idea.

    Ya no se percibe como un acto transgresor, sino como algo normal. Mientras en Ralph Lauren vimos blusas con lazos combinadas con chalecos de ribetes florales, en Prada se atenuaba la silueta con blazers de corte estrecho; en Thom Browne se mostraban sombreros con mallas y faldas plisadas; y Saint Laurent jugaba con ese deseo carnal de mostrar las piernas fornidas con mini shorts rematados con blusones de nailon fosforescente.

    Mucho glam rock de los años 70 y 80, y un derroche de erotismo.

    De hecho, existe un debate sobre si los shorts son formales. Los diseñadores ya no se limitan a un solo arquetipo; quieren dominar el verano con seducción, ligereza y ostentación. No por nada, Jonathan Anderson quiso que el hombre se divirtiera al estilo Saltburn con sus chaquetas transparentes de gasa y pantalones skinny dorados con efecto cocodrilo.

    Y Julien Klausner, en Dries Van Noten, ofreció su perspectiva del hombre lírico, envuelto en capas vaporosas, pantalones cargo de seda en tonos pálidos y camisas semitransparentes de crepé arrugado. Sin olvidar sus estampados de bosque y jacquards que embellecían sus abrigos.

    La idea de compartir guardarropa con las mujeres resulta cada vez más natural. También abre un vocabulario creativo mucho más amplio para los diseñadores. Gracias a la literatura, el cine y la historia, las colecciones son más enriquecedoras visualmente, dejando atrás tanta pretensión y diseños inútiles. Raf Simons lo expresó abiertamente: “La historia nos ha demostrado que la moda más fuerte también surgió de la calle, de pensadores individuales y grupos de personas con ideas afines, no solo de las marcas de alta costura y sus eventos de lujo”.

    Así como Simone Rocha, con sus camisetas con volantes y encaje, combinadas con zapatos Mary Jane y shorts baggy. Su visión de la masculinidad implica dotarla de suavidad y ternura, cualidades que todos deberían poseer, y no reprimir. Incluso Celine nos recuerda que debemos tener un estilo personal, cambiando el papel que desempeña el menswear en la vida y la forma en que es percibido por la sociedad. Sus colecciones atraen porque son más que una propuesta estética: tienen una singularidad muy personal… que te llega al alma.

    A diferencia de épocas pasadas, ya no se pretende que el vanguardismo quede reservado a piezas de nicho e inusuales. El brillo, los cristales y las lentejuelas merecen un lugar apropiado. ¿Que quién comprará estas prendas? No lo sabemos, pero tanta “opulencia cotidiana” está generando un nivel de interés y expectación que también cuestiona qué funciona y por qué. Si ese impulso ha congeniado con los diseñadores, es posible que esta nueva versión del hombre no sea una mera fantasía de Instagram.

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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