Osvaldo Benavides: crear sin repetirse
Osvaldo Benavides entiende que una carrera de más de tres décadas no puede sostenerse haciendo siempre lo mismo. El tiempo cambia la manera de mirar el mundo, modifica las prioridades y obliga a encontrar nuevas formas de crear. Actor, director, productor, escritor y músico, ha construido un camino donde la curiosidad pesa más que la comodidad y donde cada proyecto representa una oportunidad para seguir descubriendo algo de sí mismo.

En conversación con BADHOMBRE, Benavides habla de la evolución como una consecuencia natural del paso del tiempo. Cambiar no solo implica transformaciones físicas, sino también nuevas perspectivas, intereses y formas de entender el mundo. Todo eso termina filtrándose en su proceso creativo. Más que perseguir personajes radicalmente distintos, busca encontrar verdad en cada escena y evitar la sensación de repetirse. Si deja de divertirse mientras trabaja, entiende que es momento de volver a explorar.


Esa necesidad de descubrir también explica por qué nunca se ha limitado a una sola disciplina. Además de actuar, ha dirigido, producido, escrito y encontrado en la música otra forma de expresión. Aunque disfruta la estabilidad y reconoce el valor de las rutinas, existe una parte de él que constantemente lo empuja hacia lo desconocido. Para Benavides, crecer implica aceptar la incomodidad y seguir alimentando la curiosidad, incluso cuando ya existe una trayectoria consolidada.

Después de tantos años frente a la cámara, admite que no existe una fórmula para mantenerse vigente. Atribuye buena parte de su recorrido a una combinación de trabajo, intuición y gratitud. Algunas oportunidades llegaron por sí solas; otras decidió construirlas. Más que perseguir relevancia o exposición, procura elegir proyectos que respondan al momento personal que está viviendo y que realmente despierten su interés.
Esa misma claridad aparece cuando habla del éxito. Con los años, su definición ha cambiado. Hoy tiene menos que ver con el reconocimiento y mucho más con la libertad de elegir cómo trabajar, con quién hacerlo y el tipo de vida que quiere construir alrededor de su profesión. También ha aprendido que decir “no” no significa cerrar puertas, sino entender cuáles son sus propios límites y actuar en consecuencia.

Su visión del bienestar responde a esa misma filosofía. Cuidar su salud y su imagen no nace de la vanidad, sino de la necesidad de contar con la energía suficiente para sostener una vida que combina trabajo, viajes, familia y proyectos personales. Confía en el descanso, la salud emocional y el biohacking, pero sobre todo en desarrollar un sistema propio. Si una herramienta o una nueva tecnología realmente aportan valor, las incorpora sin problema; si no, vuelve a lo esencial.
Algo similar ocurre con su relación con el estilo. Puede vestir una firma de lujo para una alfombra roja y al día siguiente elegir unos zapatos barefoot para su rutina cotidiana. La ropa cambia, pero la intención permanece: sentirse cómodo con quien es en cada momento de su vida.


En una época marcada por la sobreexposición y la necesidad de opinar sobre todo, Benavides también defiende el valor de la privacidad. Hay conversaciones que prefiere reservar para los espacios íntimos y personas de confianza, convencido de que no todo necesita hacerse público. Esa decisión, igual que el resto de su filosofía, parte del mismo principio: conocerse lo suficiente para construir una vida —y una carrera— con equilibrio, autenticidad y libertad.
¿Qué has tenido que desaprender para seguir encontrando algo nuevo en una profesión que podría volverse repetitiva?
Uno crece, uno va cambiando, e inevitablemente lo que hace también cambia. Cambias físicamente con la edad, pero también cambias de opinión, de visión, de manera de ver la vida. Y todo eso termina reflejándose en el proceso creativo.
Para mí, uno de los objetivos cuando trabajo es encontrar la forma de divertirme con lo que estoy haciendo. Si siento que me estoy repitiendo, dejo de divertirme. Necesito explorar, encontrar cosas nuevas. Aunque muchas veces me llamen para hacer personajes similares, siempre busco que cada momento, cada diálogo, tenga algo distinto y, sobre todo, que sea verdadero, que yo mismo me lo crea. A veces no hay que pensarle tanto; simplemente es buscar la verdad, incluso donde parece más difícil encontrarla.

Actor, director, escritor, productor, músico. ¿La curiosidad siempre ha sido más fuerte que la comodidad de quedarte en un solo lugar?
Sí, totalmente. Creo que todos nacemos con esa curiosidad que tienen los niños chiquitos, esa necesidad de descubrir cómo funcionan las cosas. Yo sigo teniendo mucho de eso. Siempre quiero vivir experiencias nuevas, conocer personas nuevas, explorar.
También hay una parte de mí que disfruta muchísimo su cueva, sus rutinas, sus hábitos y la estabilidad. Pero hay otra que necesita salir, viajar, conocer lugares nuevos y buscar nuevas versiones de mí mismo, tanto en mi vida personal como en mi creatividad.
La comodidad es importante porque todos buscamos cierta estabilidad. Pero de poco sirve si al mismo tiempo no estamos dispuestos a buscar lo desconocido, lo incómodo, lo que al final termina haciéndonos crecer.



Hay una generación que creció contigo en televisión y otra que te descubrió después. ¿Cómo se construye una carrera que se mantiene vigente sin perseguir la relevancia?
Me considero muy afortunado. A la gente le gusta mi trabajo y he tenido la oportunidad de hacerlo durante muchos años. Algunas oportunidades han llegado y otras las he buscado yo mismo, y todo eso ha conectado con personas que siguen teniendo ganas de verme trabajar.
También creo mucho en mis propios proyectos y me emociona cuando la gente los recibe bien. La verdad es que no sé si exista una fórmula. Yo simplemente sigo explorando y tratando de hacer lo que me gusta de la mejor manera posible.
Soy muy consciente de que tengo una carrera privilegiada y lo agradezco muchísimo. Es algo que también les digo constantemente a mis hijos: hay que vivir con gratitud. Creo que cuando uno reconoce lo que tiene y lo valora, la vida también encuentra maneras de seguir sorprendiéndote.


La industria premia la productividad y la exposición constante. ¿En qué momento entendiste que decir “no” también podía ser una decisión importante?
Creo que aprender a decir que no es aprender a conocer tus propios límites. Tener claridad contigo mismo hace que muchas decisiones se vuelvan mucho más sencillas.
A mí me encanta trabajar, pero también hay cosas que simplemente no quiero hacer. Cada proyecto que llega lo evalúo desde el momento en el que estoy viviendo, porque uno cambia. Lo que hoy hace sentido quizá hace unos años no lo hacía, o al revés.
Más que aprender a decir que no, es tener claro quién eres y cuáles son tus límites. Entonces esos “no” dejan de sentirse como un rechazo y simplemente se convierten en la consecuencia natural de saber qué sí quieres.
Claro que hay dudas y a veces uno acepta cosas que después piensa que no debió hacer. Pero justamente de eso también se aprende para tomar mejores decisiones la siguiente vez.
¿Qué es lo que más ha cambiado tu definición de éxito? ¿Tiene más que ver con los proyectos que eliges o con la vida que puedes construir alrededor de ellos?
Con los años uno madura y va entendiendo mejor qué quiere y qué ya no quiere para su vida.
Para mí, el éxito tiene muchísimo que ver con la libertad. La libertad de hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y con quien quiero hacerlo. Eso es éxito.
También tiene que ver con estar en paz, rodeado de la gente que quiero, haciendo cosas que me nutren tanto en lo profesional como en lo personal.
Cada momento en el que uno dedica su energía a algo que no le hace sentido puede sentirse como tiempo perdido. Claro que a veces hay que invertir esfuerzo para cosechar después, pero siempre teniendo claridad de por qué estás haciendo las cosas. Yo necesito saber hacia dónde voy. Esa dirección siempre está basada en lo que amo, en las personas con las que quiero compartir el camino y en vivir con salud, gratitud y amor.

Da la impresión de que has buscado una carrera con distintas capas, en lugar de una línea recta. ¿Qué tanto ha sido intuición y qué tanto necesidad de seguir desafiándote?
Creo que las dos cosas van completamente de la mano.
La intuición muchas veces es la que me lleva a buscar nuevos desafíos, a estirar mis propios límites. Para mí, crecer siempre ha tenido que ver con eso: con salir de donde ya me siento cómodo.
Gran parte de mi camino ha sido intuitivo. Hay algo dentro de mí que constantemente me empuja a aprender, a crecer y a conocerme mejor. Las personas que me conocen saben que muchas de las decisiones importantes que he tomado vienen justamente de escuchar esa intuición.
¿Qué parte de Osvaldo Benavides sigue siendo invisible incluso después de tantos años de exposición?
Hay temas, sobre todo relacionados con opiniones, política o ciertas creencias, que prefiero compartir solamente con la gente cercana. No porque tenga algo que esconder, sino porque entiendo la responsabilidad que implica mi profesión y porque no me interesa alimentar la división.
También hay cosas mucho más íntimas que simplemente pertenecen a mi vida privada.
Creo que no es necesario compartir todo lo que uno piensa. Hay ideas que necesitan tiempo, reflexión y prudencia antes de salir al mundo. Vivimos una época muy polarizada y prefiero guardar ciertas conversaciones para espacios de confianza, donde realmente puedan darse con respeto.
Osvaldo Benavides fotografiado por Dorian Ulises López Macías, Estilismo Ricardo Arenas,
PR Carlos Castellanos de In The Park Management, Grooming Sebastian Catalan, Dirección Editorial Juan Pablo Jim y
Texto Rafael Escalante



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