La magia de los slutty little accessories
¿Puede un collar ser sexy? Una pregunta bastante inquietante frente a la atención mediática que están acaparando los llamados Slutty Little Accessories.
De pronto, un torso fornido o unos abdominales marcados ya no generan suspiros como … unas gafas pequeñas. Resulta que los detalles simples–o tal vez insignificantes– del guardarropa masculino ahora cargan con un ¿magnetismo sexual? dentro de la turbulenta cultura pop.
Lo descabellado es imaginar que algo “pequeño, delicado y aparentemente inocente” pueda tener un efecto subversivo que lo transforme en objeto de deseo. Si retrocedemos un poco, recordarás el furor que causaba mostrar las tangas en los años 2000 al bajarte los jeans. Ahora, lo sexy no necesita ser explícito: puede esconderse en lo delicado, lo sutil…como un reloj de cuerda.



En cierto modo, los suspiros no son por el accesorio en sí, sino por quien los porta. Un ejemplo: Jacob Elordi. Su amor por los bolsos pequeños––Classic Flap, Andiamo, Speedy…––, demuestra cómo rompe arquetipos de etiqueta. Otro caso impactante es la histeria que provoca Jonathan Bailey con sus gafas que él mismo describe como “explosiones hormonales relacionadas con soportes ópticos”. Y no olvidemos la famosa cadena de Paul Mescal.
¡Y qué decir de Clark Kent, el OG de hacer que unos lentes provoquen suspiros! o ¡Andrew Garfield en Spiderman!
Hasta una espléndida y majestuosa perla hace espuma en la boca al verla en un anillo.
Es posible que esta admiración también venga impulsada por una nueva generación más fluida y abierta a narrativas que conectan con sus gustos e intereses. Hoy, los hombres han optado por mostrar unilateralidad en su apariencia con la experimentación, alejándose de los prejuicios. Solamente quieren expresar su identidad. Al final, los slutty little accessories funcionan como catalizadores: pequeños, discretos, pero con un impacto enorme en el deseo.



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