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La verdadera importancia de saber vestir un smoking

El smoking siempre ha destacado por su singular presencia. Sinónimo de elegancia, su estructura, posee una connotación histórica que lo coloca como uno de los máximos exponentes del estilo masculino; como una pieza de culto que nos ha acompañado en las mejores galas, fiestas y que, por supuesto, nos ha regalado un sentimiento de empoderamiento que nos hace, incluso, hasta caminar rectos y sin titubeos. El paso por la historia del smoking ha sido testigo de innumerables eventos sociales, los más exclusivo y refinados, pero, por lógica, el código de formalidad de este tipo de eventos se ha ido modificando conforme el paso de los años.

Su origen se debate entre los dos lados de atlántico: por una parte, Inglaterra reclama su legado gracias a Eduardo VII quien, presuntamente, crearía el smoking como resultado de mandar a cortar su levita para, así, tener mayor movilidad en las actividades al aire libre. Los del lado contrario apoyan al bando estadounidense, afirmando que fue en el Tuxedo Park -uno de los salones para fumadores de la élite social neoyorkina- donde se originaron los primeros “smokings” originalmente, como una chaqueta corta que protegía la ropa del humo. Razón por la cual, el Smoking, es popularmente conocido en el idioma inglés como Tuxedo.

Cualquier resultado de la disputa de su pertenencia coincide en la fecha específica en la que esta icónica prenda inició su viaje. Es a finales del siglo XIX cuando, todos los hombres de alto status, comenzaron a usar el smoking como el uniforme de elegancia por excelencia. A través del siglo XX y gracias a la distinción que caracterizaba al armario masculino de las décadas previas a los 60s, el smoking vistió a las celebridades, políticos y empresarios más poderosos de aquellas épocas. Hollywood, por su parte, convirtió al smoking en la prenda infalible en la entrega de los Premios Oscar y que hasta el día de hoy sigue reinando todas las alfombras rojas de la gala.

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La razón indiscutible para vestir de smoking sigue siendo la misma que la de antaño: empodera y da elegancia al por mayor. Claro, no estamos diciendo de ir por la vida caminando con un smoking -o tuxedo- pero si de usarlo en ocasiones que lo ameriten. Una boda con Dress Code Black Tie es la ocasión perfecta -y obligatoria- para lucirlo. También es primordial saber vestirlo. Indiscutiblemente el smoking se lleva con camisa blanca; estructurada y con un cuello elegante y rígido que permite un buen acomodo de la pajarita. Unos zapatos oxford de agujeta y con un brillo radiante -digno de un lustrado perfecto- y, por supuesto, de un peinado de red carpet. Aquí te decimos cómo.

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