Los boomers usaron crop tops y mini shorts y nadie dijo nada

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Will Smith nos probó a principios de los 90, en “The Fresh Prince of Bel-Air”, que un hombre puede usar crop top sin parecer “afeminado”: derrochaba tanto estilo que se convirtió en todo un icono, pues los looks que elegía la serie eran dignos de copiarse. Sin embargo, Will no fue el primero en usar esta tendencia.

Foto: Getty Images

Si echamos un vistazo al archivo de la moda ochentera, en lugares como Venice Beach en California, hombres heterosexuales abrazaron esta estética mientras recorrían las aceras en patines o hacían ejercicio en uno de esos gimnasios al aire libre junto a la playa, vestidos con bandas para el pelo, crop tops, micro shorts y calcetas largas demostraban que usar piezas como estas eran símbolo de masculinidad. Incluso el deporte tuvo un buen aporte a este tema. Cómo podríamos olvidar esos short entallados que usaban los futbolistas sin que su orientación sexual fuera tema de debate. ¿Qué ocurrió que ahora usar cualquiera de estas piezas no es bien visto?

Foto: Especial

Lamentablemente todo esto ha derivado una persecución hacia el hombre que, sin importar su orientación sexual, quiere expresarse libremente a través de su manera de vestir. Los insultos -que a veces suelen ser lo menos trágico- por parte de la masculinidad tóxica son variados y no vale la pena replicarlos, lo que vale la pena es poner bajo la lupa la ironía que esto representa. Basta investigar un poco y encontrarnos con que el uso del crop top tiene su raíz en los uniformes de entrenamiento de futbol americano. El objetivo era, de hecho, lucir lo más masculino posible, ya que al usar prendas más entalladas, el abdomen, los brazos o las piernas lucieran mucho más. Un cuerpo bien definido y bien tonificado resultaría más atractivo para el sexo opuesto. 

Foto: Especial

Su desuso se podría atribuir a un fenómeno nada nuevo, y que aunque se han hecho esfuerzos por minimizarlo aún sigue estando presente, la -tristemente- conocida: masculinidad frágil. La ropa evolucionó: las prendas que se consideraban masculinas, en este caso aquellas que se distinguía por su reducido tamaño, dejaron de serlo y  se asociaron más con personas “afeminadas”. Luego con el surgimiento de enfermedades como el SIDA, los personas heterosexuales no querían tener nada que ver con las homosexuales, hasta el punto de llegar a repudiar su manera de vestir. 

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Después de algunas décadas de experimentos extraños y algunos que no vale la pena recordar, el hombre de hoy en su búsqueda por diluir los roles de género comienza a ponerse -y no hay mejor manera de decirlo- lo que le plazca, sin importarle si fue hecho para hombre o para mujer, ni lo que se diga de ellos. 

Con una mentalidad más flexible e inclusiva, esta parece ser el mejor momento para el hombre reivindique el uso de esta moda de orígenes deportivos. El calor y el quedarnos en casa es el pretexto perfecto para hacernos un crop top, ponernos ese micro short que nuestros padres o abuelos usaron en los 80, y una banda para el pelo para absorber el sudor y así descubrir que estamos más cómodos y posteriormente salir a la calle, dejando los prejuicios en casa.

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