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Masculinidad Tóxica: ¿por qué el hombre dejó de usar falda?

Masculinidad Tóxica: ¿por qué el hombre dejó de usar falda?

El esquema de la vestimenta masculina no siempre se basó en pantalones, chaquetas o camisas. Hubo un momento de la historia, entre las primeras tres civilizaciones del mundo, en donde los hombres concentraron la funcionalidad, la comodidad y la frescura en la que es quizá es la pieza de vestir primigenia del ser humano: hablamos de la falda. 

Foto: InDigital / Vivienne Westwood SS ’17

Concebida en lana y pelo de animales en la prehistoria, zalea en Mesopotamia y lino en Egipto, la falda no era una cuestión de sexo aunque etimológicamente la Real Academia Española piense lo contrario. Al tratarse de una prenda que favorece el confort y que permite el  movimiento libre de las piernas, cualquiera pudiera llegar a pensar que es un mucho más conveniente su uso en varones para brindar el bienestar de su genitalidad.

Foto: InDigital / Thom Browne SS ’18

 De hecho un estudio publicado en el Scottish Medical Journal alertaba acerca de los problemas de infertilidad en varones a causa de usar pantalones y ropa interior demasiado ajustada. “Los hombres que usan regularmente falda en los años en que quieren procrear tendrían mejores tasas de espermatozoides de calidad y mayor fertilidad”, escribieron los autores del estudio. No es extraño que esta información provenga de la tierra del tartán y del mejor whisky. Es más, los ‘Kilts’ (la falda escocesa) es la prenda más típica de Escocia e Irlanda, también la favorita de Vivienne Westwood y el fallecido Alexander McQueen. Actualmente es reservada para ocasiones especiales como bodas y ha habido algunas protestas tanto de trabajadores de transporte franceses y estudiantes británicos que exigían el uso de shorts por una ola de calor en Gran Bretaña. 

Foto: InDigital / J. W. Anderson FW ’20

Fuera de Europa Septentrional y desde el principio de los tiempos, hombres y mujeres han compartido prendas y complementos que solo en la contemporaneidad podrían ser clasificados mayoritariamente femeninos. Es en este periodo donde luego de la extravagancia del rococó francés, los excesos de la clase acomodada y la revolución francesa, Francia deja de ser el centro de la moda, cede los reflectores a Inglaterra y con ello nace el dandi británico: un estilo cimentado por la simplicidad y la sencillez pero que incluía mucha etiqueta y estrictas normas sobre colores, prendas, horas del día y ocasiones. Es en este, el siglo XIX, donde el pantalón se identifica como prenda masculina, y con ello, una de las ataduras del vestir más sofocantes para el varón. 

Foto: InDigital / Vivienne Westwood FW ’19

Aunque pareciera que las mujeres han gozado todas las posibilidades del vestir incluyendo la adopción de elementos masculinos que se piensa “empodera su figura”, también han sido limitadas incluso a través de la vestimenta, atrapadas por corsés y miriñaques que han metaforizado su dificultad de movimiento en auténticas cárceles. 

Y cuestionamos el supuesto empoderamiento que brinda a las mujeres el usar pantalones o camisas porque es socialmente aceptado, se celebra que una mujer se asemeje al hombre (si es solo por su atuendo) Los hombres, por contraste, mantienen vigentes algunas reglas, tristemente fundamentadas en la misoginia, es controversial que un hombre use un vestido y con ello estaría expuesto a todo tipo de críticas, comentarios hirientes, encasillamientos, ataques e insultos que denigren la imagen femenina y que resten masculinidad a quien la lleve puesta. Para nuestra buena suerte las cosas están cambiando, ya no se mira dos veces a un tipo con moño o bolso y  la industria del maquillaje masculino está en crecimiento.

Foto: NowFashion / Loewe FW ’20

En febrero del 2015 la revista GQ publicó un artículo titulado; ‘2019 Is the Year Men Will Start Wearing Skirts’ en él, se recopilaban sucesos y nombres poderosos de la industria de la moda y del entretenimiento que en más de una ocasión vistieron faldas, y manifestaron su punto de vista acerca de las masculinidades toxicas; que el hombre se rehúse a sucumbir por parecer afeminado. Asimismo, se hablaba de normalizar la falda como otra prenda básica y restar todo el valor de impacto que esta decisión conlleve. 

Los intentos de Jean Paul Gaultier, Giorgio Armani, John Galliano, Kenzō Takada, Rei Kawakubo y Yohji Yamamoto por popularizar la idea del uso de la falda en hombres no resultaron del todo fallidos. Podemos analizar la sociedad a través de la indumentaria y ciertamente la que ahora  conformamos no se mira nada mal. Quizá pronto esto no sea la gran cosa y esperamos que así sea. La masculinidad es como una camisa de fuerza y llegó la hora de liberarse, deberíamos estar usando faldas otra vez.  

 

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