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Polo Morín y Fernando Lozada: doble identidad

Polo Morín y Fernando Lozada son dos chicos de la misma edad, con la misma cantidad de seguidores en redes sociales -1.4 millones de personas siguen a cada quién en sus cuentas de Insta, por ejemplo, con un upbringing similar pero completamente diferentes en sus carreras, físico y gustos. También comparten agentes y, por primera vez, los juntamos para entrevistarlos y retratarlos por el maravilloso Rodrigo Álvarez, para encontrar el punto convergente en sus vidas.

Fotografía: Rodrigo Álvarez, Estilismo: Alice Gamus

Hair and make up canceló 20 minutos antes del llamado, pero Polo Morín llegó preparado para cualquier inconveniente: pelo de príncipe encantador y un poco de polvos traslúcidos listos para los close-ups del increíble Rodrigo Álvarez. “No soy vanidoso, siempre escojo antes de un look, cosas con las que me siento cómodo. En mi estilo personal soy muy relajado: gorrita para atrás, tenis, pants… No soy de agarrar revistas y ver qué está pasando en Milán y reproducirlo. Sigo cuentas en Instagram de estilo, por ejemplo, o de repente en Tumblr veo gente a la que sí le copio varias ideas…” Hay algo que admiro mucho de la moda y es la gente a la que no le interesa la moda. Es una intersección rara de la humanidad porque todos nos vestimos y el vestido tiene un propósito inherente siempre, deliberado o no. Polo parece ser uno de esos, lo cuál es más interesante aún cuando Polo describe la importancia del vestuario en su trabajo: “La gente puede llegar a pensar que uno es muy vanidoso por lo que reflejan la televisión y los eventos, pero nada más alejado de mi realidad y mi vida cotidiana. Mis amigos te lo pueden decir: a veces evito ir a eventos si no tengo algo que ya está preparado para mí. Me da mucha hueva bluffear y posar. No pertenezco ahí”. Polo mide 1.72, lo cuál le queda perfecto a él en sus proporciones y su carita de niño bueno, pero no para emular looks tendenciosos. “Si me pongo algo de una pasarela, me veo de 3 centímetros”. También agrega que estudió tres años economía y luego se graduó en Negocios Internacionales y que su clique no tiene nada que ver con el medio, lo cuál permea mucho el approach que alguien tiene al querer encajar en algo o no y la ropa es uno de los conductos más importantes para ese fin. Reiteraré: eso no es algo que le interese a este joven actor.

“A mí ahorita ya no me interesa si me aprueban o no, porque eso es problema de la gente. La gente que te aprueba la quieres junto a ti”.

Lo que sí le interesa a Polo es su trabajo: “Me sorprende un poco cuando mis amigos o actores que me conocen y con los que trabajo me ven en escena o en la tele y se sorprenden de lo pequeño que me veo. Me veo muy chiquito y esa es una ventaja en lo que hago, pero no es solamente la ropa. Estar en personaje te cambia mucho porque alteran tu pelo, me quitan la barba y sobre todo yo cambio la corporalidad. Ahora que tengo casi 28, ya no tengo muchas inseguridades que tenía a los 17 ó 18”. ¿A qué inseguridades se refiere? “Incertidumbres, para empezar, como qué voy a estudiar, qué va a pasar con mi vida, quién soy, qué me gusta, qué no, si la sociedad lo aprueba… A mí ahorita ya no me interesa si me aprueban o no, porque eso es problema de la gente. La gente que te aprueba la quieres junto a ti”. Esta declaración de independencia, si bien muy trascendente -además de subversiva, se desvía un poco del tema, pero Polo me corrige: “No, cuando te sientes seguro cambia tu corporalidad y se refleja en una persona”.

Un punto de inflexión, que he topado en mis años de análisis, entre la gente la que se desvive por la moda y coordinarse unos looks de ensueño y la gente a la que eso no le interesa en lo más mínimo, es que ambos tienen oídos sordos para terceros que quieran interferir en su estilo. “Y, regresando a los personajes, soy super matado para eso y el vestuario es un gran apoyo, pero no hay nada como la seguridad que tienes y no buscar la aprobación de alguien influye mucho en ti, pero repito, tengo 27 años y si no has aprendido algo a esta edad, pues… ” Hay mucha razón ahí, porque según yo, los late twenties son una segunda adolescencia pero una de la que sales victorioso de aceptación y mucho enfoque, pero ¿a dónde llevas como un nuevo tú ese aprendizaje que sólo se alcanza rompiéndose la madre varias veces? “Yo ahora estoy super contento y no veo algún lugar a donde quiera llegar porque quizá sí busco la aprobación de mi familia y de mis personas cercanas, que sé que me quieren y que quieren algo bueno para mí”. ¿Para qué ser vanidoso cuando puedes ser una voz para millones de seguidores que no tienen esa confianza personal?

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El caso del señor Fernando Lozada es diferente, por supuesto. Dice que no es vanidoso, ¿pero han visto esos brazos? También tengo los recibos grabados de su propia voz. En el primer minuto de nuestra entrevista Fer dice lo siguiente: “Soy muy… depende la ocasión. Me gusta ponerme trajes muy fresas. Si voy a un evento de buen tamaño y está elegante el asunto, me gusta ir de traje y moñito, detallitos así…” Interrumpo y pregunto si él mismo le invierte. “Sí le invierto, mucho, aunque a veces le complementamos con préstamos. Para eventos así me gusta ir muy arreglado aprovechando que siempre me la vivo en pants. Entreno cuatro horas al día; me levanto desde las 5:30 de la mañana y me voy a entrenar, entonces me la vivo en pants. Si salgo a comer o a cenar, soy muy urbano… soy muy de long T…” Otra interrupción. ¿Qué se traen los gym bunnies con las long T’s? Le digo a Fer que por primera vez a mis 27 años estoy entrenando para modificar un poco mi cuerpo y creo que me falta comprarme una long T para que mis brazos comiencen a inflarse. “Fíjate que la compras y en ese momento ¡puff! ¡Te inflas! Bienvenido”. Antes de sentarnos a charlar, Fer mencionaba que lleva 11 años entrenando. 12, me corrije. Fer tiene 28 años y justo creo que de los 16 a esta edad, son los años más formativos de una persona. Eso y los años en los que uno puede y debe echar todo el desmadre que se pueda. “La verdad es que los aproveché muy bien. Cuando me muera le voy a decir a Dios: aquí está mi cuerpo, o lo que queda de él”. Siguiendo con el cuerpo, le advierto a Fernando que esta es una entrevista muy morbosa de mi parte y sólo responde diciendo “dímelo todo”. ¿Cómo caben esos brazos en la ropa? “Es muy complicado, eh. Hay ciertas cosas que me gustan mucho y no me quedan, sobre todo camisas. Tengo que comprarlas XL y ajustarlas de la cintura. Los pantalones, por ejemplo… tengo mucha nalga y es difícil entrar en unos pantalones. Tengo cintura de niña (talla 30) y tengo que comprar pantalones 34 y ajustarlos de la cintura”. Todo tailor made para Fer. “Además soy alto y los pantalones sí son un tema…” Cuando le digo que no creo que mida 1.85 porque yo mido 1.89 y lo veo más bajito que eso, me dice riendo que un día antes de estas fotos se había hecho estudios generales y seguía midiendo 1.85m. ¿Estudios de qué? “Generales, exámenes de sangre rutinarios, porque a pesar que no tenga la mejor imagen en salud me cuido bastante”. ¿Qué le da a Fernando Lozada esa reputación? Después de reírse de nuevo, me contesta: “Por los programas en los que he salido”. Obvio.

Después de unos minutos de risas y diversión en los que trato de explicarle a Fer que lo escogimos contra Polo para estas fotos por ser extremos opuestos de imágenes públicas, le pregunto si le atinamos a su estilo con el styling lleno de logos y marcas de lujo francesas por parte de Alice Gamus escogidas para él, porque para mí la decoración de su cuerpo y su barba sin un pelo fuera de lugar y, repito, esos brazos, lo hacen pasar por alguien muy vanidoso.¿Le atinamos o caímos en el prejuicio? “¿Se te hace que soy vanidoso? No soy nada vanidoso… Si tengo un grano, ponle un nombre, me da igual, pero antes de salir me hice la barba porque traía los pelos hasta acá…” ¿Ven? Vanidoso. “No realmente, te juro que la ropa me da igual. En fotos puedo decirle a un stylist que me ponga lo que quiera, si me dicen que está de moda vestirse de payaso, va, me lo pongo. Soy el más equis”.

¿Vanidoso?

“No realmente, te juro que la ropa me da igual. En fotos puedo decirle a un stylist que me ponga lo que quiera, si me dicen que está de moda vestirse de payaso, va, me lo pongo. Soy el más equis”.

Fernando se equivoca en esa aseveración. Antes de empezar con las fotos, una chica que lo había seguido desde la calle al estudio me preguntó si podía tomarse una foto con él. Cuando le dije que le preguntara a Fernando, el joven equis accedió de inmediato y la chica sólo dijo “no lo puedo creer”. No tan equis después de todo. Luego, en el estudio cerrado, ocho personas moríamos de calor mientras se hacían las fotos y Fer mantenía nuestros espíritus arriba con la energía y bomba de humor que es y que yo no logro imprimirle a este artículo, pero quizá esto ayude: Fer se quedó atorado y contorsionado un minuto en la camisa Louis Vuitton de la portada porque sus brazos no podían salir de entre la tela. Risas para todos por parte del más equis de todos.

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