¿Qué nos seduce del morbo? ¿Es sano? ¿Es machista? Asunto aclarado aquí

¿Qué nos seduce del morbo? ¿Es sano? ¿Es machista? Asunto aclarado aquí

El morbo no es pues exclusivo del ámbito sexual. De hecho, el morbo pudiera traducirse como una modalidad de violencia o poder que los seres humanos ejercemos sobre alguien que se encuentra en una condición de vulnerabilidad. Luis Falcón, sexólogo.

Palabras explicitas en las canciones refiriéndose al acto sexual, versos más soeces, contenido explicit content en las redes y una mayor facilidad para hablar de sexo en los lugares públicos es una realidad de esta generación que es difícil de evitar. Con toda esta libertad de mente el morbo es una palabra que sigue causando revuelo en las personas de todas las edades, así que porqué no echar un vistazo en sus profundidades.

Hace 20 años hablar de sexo, relaciones, fantasías, con lujo de detalle entre las amistades no eran tan común como ahora. Esto ha hecho que se caigan prejuicios y se pueda hablar de forma más cómoda, responsable y con dejo de morbo sobre las actividades sexuales de quienes tenemos confianza para hablar estos temas.

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    ¿Qué sucede con el morbo? ¿Es sano? ¿Es machista? ¿Es lo mismo que una fantasía sexual? ¿Por qué resulta rentable monetariamente? Para responder estas preguntas consultamos a expertos en el sexo y el erotismo y dejar en claro algunas cosas tan básicas como saber ¿qué es el morbo?

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    ¿Qué es el morbo?

    Para el sexólogo David Moncada, la palabra morbo está ligada a la enfermedad, al interés malsano por personas o por cosas y o atracción hacia acontecimientos desagradables. “También se le ha definido como este atractivo que despierta una cosa que puede resultar desagradable, cruel, prohibida o que va en contra de la moral establecida. O sea, básicamente el morbo es lo prohibido, el tabú.

    Para Constanza Terranova, de La Eroteca, e morbo existe en muchos ámbitos de la vida, no solo sexual. Punto clave. Un ejemplo es cuando nos cuentan un chisme y hacemos más preguntas sobre el tema con la intención de saber más, también en las noticias amarillistas y buscamos la fotografía de nota roja, o en una película con mucha sangre y violencia.

    El morbo realmente no tiene una connotación sexual, pero, siempre tiene una connotación erótica entendiendo lo erótico como la dimensión del ser humano para envolver fuertemente de significados -con su mirada- un evento, suceso, objeto o persona. La erótica es la trama singular interna que nos ocurre ante lo observado. Está adentro de la persona y no es un atributo de algo afuera o alguien; es generadora de fantasías y/o se consecuente en actos, apunta Luis Falcón, sexólogo.

    ¿Por qué nos atrae el morbo?

    Luis Falcón: El morbo es una sensación de goce por apropiarse o subyugar al otro, que se erotiza ante su vulnerabilidad a través de la mirada secreta, vigilante, espiante o un gesto clandestino, silencioso o a la distancia. Provoca una fascinación momentánea u obsesión continua. El morbo se da en una condición de clandestinidad o anonimato, es la excitación por espiar una situación desde una mirilla.

    Esta mirilla o rendija puede ser un espacio real, virtual o subjetivo, basta con alcanzar a ver algo desde un buen palco.

    El morbo genera la excitación de ver a alguien sin defensa o en despojo. Un acto de rapiña sobre la desventaja. Al morboso, en el momento en que se le sorprendiera viendo sin consensuar se avergonzaría y emprendería la huida, pues también su espionaje es un acto íntimo y vergonzoso.

    Constanza Terranova: La razón es moral, ya que preguntar por la vida privada de alguien o recrearse viendo la tragedia ajena es entendido como algo malo, como algo que está casi prohibido. Si nos vamos a una definición un poco más específica, el morbo es la atracción por lo prohibido y en términos sexuales podríamos hablar del morbo o la morbosidad como la atracción a lo prohibido, a lo tabú.

    Pero también hacia lo “desagradable” y esto lo digo muy entre comillas porque lo agradable y lo desagradable así como lo bello y lo feo son categorías hipersubjetivas de cada persona que se definen según el punto de vista, las experiencias, etcétera.

    Ahora, como las personas somos muy de reapropiarnos de conceptos patologizantes para transformarlos, pues hemos transformado el morbo en un sentido muchísimo más positivo, incluso para diferenciar tipos de deseo. A mí me atrae lo morboso, sería como decir, a mí me atrae lo que no es mainstream en términos sexuales. David Moncada.

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    ¿El morbo tiene que ver con el machismo?

    David Moncada: No creo que el morbo sea una construcción machista, pero sí como manifestación de nuestro deseo sexual. Este deseo sexual sí puede ser machista. El morbo puede tener tintes fetichistas.

    Constanza Terranova: El morbo no tiene por qué ser machista. Todos, todas y todes podemos tener nuestros morbos sin incurrir en comportamientos machistas, sin reforzar estereotipos de género, sin sexualizar a las personas con las que nos relacionamos, sin violentarlas.

    Sin embargo, sería muy inocente creer que los estereotipos de género no juegan un rol fundamental dentro de las fantasías morbosas de las personas. En cuanto al morbo, creo que el porno, por ejemplo, desde hace muchas décadas ha hecho un trabajo muy intenso en la generación de ideas e imaginarios de cómo es el sexo, además de reforzar muchos estereotipos de género, lo único que hace es mentir.

    Pero para medirnos un poco en esto de que, si soy machista con mi morbo, lo que podemos hacer es volver al concepto del consentimiento. Una cosa es fantasear con algo, una persona, un acto sexual en específico, y otra muy diferente es imponerlo dentro de una relación o con una persona con la que me estoy relacionando sexoafectivamente.

    Algunas preguntas que deberíamos hacernos es: ¿Esta persona está de acuerdo o se está sintiendo objetivizada o violentada? ¿Lo estoy imponiendo o proponiendo? Creo que ese puede ser mi límite. Siempre y cuando sea un modo que se lleve a cabo.

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    Para este caso en especial Luis Falcón tiene un ejemplo en forma de relato que captura el fenómeno del morbo:

    “Hay un video en redes sociales que se comparte en TikTok. A cuadro aparecen de pie un grupo de estudiantes de primaria en el patio de su escuela realizando una actividad de cierre de curso que está siendo espectada por padres y madres de familia o cuidadores.

    Está terminando una canción. Por lo corto del video no queda claro si acababan de cantar o bailar, sólo se escucha el fin de una melodía viniendo de una bocina. Inmediatamente de la canción se escucha la voz de una mujer que dice: “Te quiero chupar el culo como la otra vez.” Según la viralización, era la voz de la maestra que, seguro utilizó su celular para lanzar la música de la actividad escolar, y a la que se le coló un audio de una conversación íntima quizá por la reproducción aleatoria del dispositivo.

    Como es de esperarse, este accidente provocó risas entre las personas que aparecen y a quienes se escucha de fondo en el video. Reírse de la tragedia del otro descansa la angustia interna. Se pone afuera lo propio para poder señalarlo; un mecanismo de defensa para desconocer lo frágil de nuestra propia suerte.

    El video no termina con la risa de quienes asistieron al evento. Lo interesante es, que al final aparece la voz de un hombre probablemente al lado de la mujer que sostiene el celular que graba; él, riéndose le pregunta a esta: “¿Lo grabaste?” y ella, con risa respondió que sí.

    A la cámara se le ha vuelto un ojo capturador de intimidades propias pero también de la de otros. Hoy se puede grabar o fotografiar cualquier cosa que se interponga en el camino de una lente. No es la cámara la que habría de guardarse o apagarse, sino es problema de lo capturado, un ser cuya culpa es existir en el mundo, y talvez ser peculiar, llamativo, incidental.

    ¿No es esta la lógica absurda y machista de la violación en la que, se viola a las mujeres porque ellas son las que provocaron, las que vistieron minifalda o andaban de escote, las que salen solas por la noche?

    En una cultura de la violación que opera bajo la premisa “mi deseo está por encima de la libertad del otro o los otros”, estas viralizaciones se dan, porque hemos invisibilizado la violencia. Se toman más bien como un chascarrillo, algo que es para reír, que debe verse con inocencia o simpleza.

    A diario, se consumen este tipo de videos uno tras otro. La rapidez con la que se hace y se comparte va insensibilizando a quien sea. La costumbre que tenemos de aceptar lo inaceptable apaga nuestros detectores de malestar. Esto es un peligro”. Termina.

    ¿El morbo y la fantasía son lo mismo?

    David Moncada: El morbo y la fantasía, creo que son interdependientes. Entonces, no sé, puedo tener una fantasía de trío, que es de las fantasías más comunes y que incluso estas fantasías ya están más normalizadas. Entonces podríamos hablar de que no necesariamente es un morbo, porque ya no está tan prohibido, o al menos en ciertos círculos sociales, un trío. Pero ¿qué pasaría si ese trío o no en ese trío, sino más bien qué pasaría si fantaseo con personas que huelan a axila. Entonces eso sería un morbo. que a la vez también es una expresión comportamental de la sexualidad, que a la vez también es una fantasía.

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    ¿Por qué crees que actualmente es muy popular en la música? ¿Responde a una inquietud generacional? ¿A pérdida de valores morales?

    Constanza Terranova: Creo que la música hoy se da más licencias para hablar sin tapujos y de una manera quizás menos metafórica y más explícita de lo que siempre habló. A través del arte, sobre todo a través de las letras de las canciones, se expresan las generaciones. No creo que haya una pérdida de valores morales, sino una expresión de generación.

    Hace muy pocas décadas se acusaba Britney de sexualizarse y hoy decimos que la juventud está perdida porque habla de darse duro contra la pared. Pero realmente toda pieza artística es una traducción de los sucesos de la época.

    ¿Cuál crees que es el riesgo y repercusiones negativas de una narrativa soez?

    Constanza Terranova: Creo que el único riesgo es no hablar. Siento que es preferible encontrar letras claras, explícitas, a metáforas malintencionadas. Sin menospreciar un género de música u otro, siempre sucede que todo lo nuevo nos parece mucho, demasiado, que pasó un límite, que es mucho más de lo que se puede. Las mismas formas de relacionarnos no son para siempre, ya no son necesariamente románticas, ya no sacralizan el sexo y preferimos una declaración de intereses clara para poder tomar decisiones informadas en torno a lo sexual.

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    ¿Es sano tener pensamientos morbosos en un contexto erótico/sexual?

    David Moncada: Creo que la forma en la que hoy estamos reconfigurando la palabra morbo y su significado, para mí, una contra respuesta a las limitaciones morales de nuestras manifestaciones sexuales. El que hoy me pueda enunciar públicamente como una persona morbosa desde este lugar de resignificación de la palabra, me coloca en un lugar de agencia, en un lugar de autonomía, en un lugar de libertad para poder manifestar mis deseos sexuales de manera consensuada, de manera informada.

    Luis Falcón: Hace unos días comenté con un colega sobre este tema para reflexionarlo. Él me decía que el morbo tiene gradientes. Que no es lo mismo la fantasía que el acto. Coincidimos en eso. El territorio de la fantasía es libre y puede extenderse imaginariamente hasta donde una persona se lo permita.

    Nos preguntábamos si todo morbo es violatorio, si existe algún punto más amable. O si la palabra morbo la hemos utilizado para describir otras sensaciones y comportamientos sexuales. ¿El morbo sólo es un acto de mirar?

    Él me comentó de su vivencia sobre la práctica de cruising en algunos parques públicos de la ciudad. Dijo que no le gustaría que lo sorprendieran haciendo alguna práctica sexual, pero, la adrenalina de ser descubierto es importante para él en esta situación. La erótica de la práctica no sólo está en lo que se haga sino en lo potencialmente riesgoso.

    Aquí hay una trampa en la comprensión. No es a él a quien se le va a sorprender, es él quien va a sorprender a otros civiles. La fantasía de ser descubierto, el morbo tergiversa la realidad. Lo excitatorio se da por poner la ley a modo. Le ley no protege a los espacios públicos, protege a todas las personas en su derecho legítimo de bienestar en esos espacios.

    Está bien decir que hay espacios para las prácticas sexuales y otros no. El espacio para las prácticas sexuales es el erótico, y sólo es erótico cuando están alineados sin coacción entre sus participantes el “quiero hacer esto, cuando lo quiero hacer, con quien quiero hacerlo.”

    Luis falcón. Terapeuta, maestro en sexología clínica con especialidad en sexología clínica y sexología educativa. Citas en su Instagram (@sexluisfalcon) y al +52 (866) 172 6309 (México).

    David Moncada. Sexólogo humanista. Sexpeaker. Citas en su Instagram (@sexologodebolsillo) y al +52 55 612 1369

    Constanza Terranova. Licenciada en Comunicación Social, diplomada en DDHH de la mujer. Feminista, burlesquer con experiencia en el área de la performatividad asociada al arte y la experiencia sensual y erótica.

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