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¿Te atreverías a llevar shorts de vestir a la oficina?

Tenías 10 años, estabas en el jardín de tu abuela corriendo detrás de tus primos mientras jugaban. Todo eran risas y diversión, hasta que tropezabas con una piedra y salías volando hasta caer y te arrastrabas un poco, manos y rodillas primero. Lo primero que hacías, incluso antes de darte cuenta del dolor, era voltear a ver a tu madre, esa cara de agobio lo decía todo; lo mínimo serian esas manchas verdes indelebles en las rodillas y, lo peor, un par de horribles hoyos. Por suerte, un par de shorts de vestir fueron la solución -y el inventor de estos puede morir en paz-

Fotos: NowFashion

¿Cuándo imaginamos que una prenda, infantil históricamente, lo usaríamos hasta la etapa adulta? Lo siguiente sería más inverosímil aún: pensar que este tipo de prenda llegara hasta la oficina, pero nosotros decimos que sí. La enésima onda de calor nos hace reflexionar, ¿no merecen estas temperaturas insoportables usar un pantalón más corto? La respuesta es clara: más comodidad, más frescura y mayor rendimiento. Tratándose de estilo, un buen pantalón corto (definitivamente no un bermuda, mucho menos una tipo cargo), no compromete seriedad, mucho menos la elegancia.

Los códigos de vestimenta de un lugar u ocasión se establecieron por alguna razón. Existen múltiples lineamientos que se deben seguir rigurosamente -sobretodo tratándose de la oficina- donde incluso existen sanciones si no se cumplen. Después de todo se debe cuidar la imagen, tanto personal como corporativa. Sin embargo, estas reglas de vestimenta para laborar, normalmente no son escritas por una persona experta en el tema. 

Foto: Cortesía Theory SS 19

El primer paso es quitarnos de la cabeza que un pantalón corto es estrictamente una prenda casual. Ahí tenemos (gracias), a Thom Browne -el sastre favorito de los oficinistas que no quieren parecer uno- uniformando a estos outside-the-box thinkers; vistiéndoles de americana, cárdigan de punto, corbata tejida y camisa tipo oxford de color blanco, culminando con un, perfectamente ejecutado, pantalón corto. Todo made to measure. Que mejor manera de decirle que si a este tipo de estilismo. Incluso el diseñador americano, aunque tal vez por ahora sea difícil verlo, ha llevado todo este asunto al siguiente nivel, rompiendo estereotipos de género, sustituyendo cualquier tipo de pantalón por una falda, siguiendo sus altos estándares de hechura. Zapatos de tacón tipo brogues picados y calcetines largos con rayas horizontales para rematar.

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Aterrizando más las opciones que tenemos para día a día, se deben considerar algunos aspectos. Como no hay muchas opciones donde pueda conseguirse esta prenda, lo mejor sería mandar a hacerse con un sastre. Con él se pueden explorar las distintas opciones que se tienen en cuanto a telas: el casimir puede ser la mejor opción: resiste arrugas y absorbe la humedad; el algodón también es una gran opción, absorbe el sudor y mantiene la frescur -las piernas lo agradecerán-; evita telas sintéticas pues invalidarán el efecto deseado de sentir menos calor. El maestro también podrá asesorar en cuanto al largo. El ideal sería justo por encima de las rodillas.

Foto: Cortesía COS

Definitivamente los dress codes de las organizaciones deberían volverse más flexibles, entender que no es un paso hacia la informalidad, sino hacia la comodidad; desligar el rendimiento en el área de trabajo con nuestras elecciones de estilo. La oficina climatizada ya no es opción, entonces, a menos que tú seas el jefe y seas más abierto en el tema y corrijas esas normas, opta por unos –buenos- pantalones cortos.

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