TOM FORD FALL 2026: UN THRILLER ERÓTICO

Tom Ford Fall 2026: Un thriller erótico

¿Puedes sentir la arrogancia del trío de yuppies envueltos en camisas de rayas con mangas arremangadas blancas, y cuellos que remataban con el tono exacto de sus corbatas? Tal aniquilante y rigurosa elegancia era tan magnífica como aquellos pantalones rectos high-waisted con cordones que reafirman la autoridad de Haider Ackermann en Tom Ford. 

Para la colección de otoño, el diseñador encontró un inusual punto intermedio entre una estrella de rock jet-set y American Psycho. Si bien el glamour aspiracional del lunático narcisista de Wall Street ha estado presente desde su primera colección, resulta extrañamente desconcertante imaginar a un cantante como Davie Bowie portando un impermeable. Aunque bueno, el modelo que lo llevaba sobre un traje negro de rayas diplomáticas, si encarnaba la viva imagen del metrosexual

¿Qué los une? Tal vez sea la sensualidad amenazante que emana un abrigo marrón con cuello funnel y botadura lateral, mismo que oculta la volátil locura que padecen silenciosamente. Quizá sea lo censurado y provocativo que resulta la moda: lo seductor de un blazer con solapas puntiagudas de tuxedo combinado con unos jeans de tiro alto de corte recto ligeramente amplio. Lo imponente y seguro de una chaqueta negra de cocodrilo.

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    Este juego de seducción, tan peligroso como erótico, posee una magia cinematografica. La perfección superficial se suavizaba dentro un recinto totalmente blanco, donde la sangre y la lujuria  parecían ocultarse bajo un abrigo ópera de hombros curvados con estampado de tigre de Bengala, o en su versión peluda tono chocolate. Mientras tanto, los pantalones holgados, ceñidos y sostenidos asimétricamente por un fino cinturón, funcionaban como el señuelo perfecto.

    La sastrería —que continúa siendo la raison d’être de la casa— se relajó con camisas desabrochadas hasta el ombligo y exuberantes ramilletes florales que rompían la tensión estructural.

    Aunque la psicosis humana era también seducida por dos vestidos halter negros de lentejuelas, fue el trío de chaquetas smoking blancas, peligrosamente escotados y acompañadas de bufandas;  consolidó esa suntuosidad desenfadada que dialoga tanto con la herencia de Tom Ford como con la exquisitez aniquilante de un martini y quizá oculto bajo unos guantes.

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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