Tom Ford Pre-fall 2027: el regreso de la sastrería sexy
Los trajes de Haider Ackermann son feromonas andantes. Sus colecciones para Tom Ford, hasta ahora, han logrado despertar el lado más erótico de la moda. Nadie, en tan poco tiempo, ha conseguido que la sastrería vuelva a ser tan aspiracional como sexy.
Y no exagero: la intensidad de los cortes y las siluetas es fenomenal. Aparentemente, la obsesión de su predecesor por los años 70 ha sido sustituida por las escurridizas proporciones skinny de finales de los 2000. Sin embargo, Ackermann también ha recurrido a la sofisticación británica para confeccionar su propia versión de la elegancia masculina.




Por un lado, se mantiene el clasicismo dandy de Tom Ford con trajes exquisitamente ceñidos, blazers más ajustados en la cintura y hombros amplios, rematados con pantalones flare de tiro alto. Estos power suits denotan una construcción más enfática en el torso. Solo basta admirar el traje verde metálico y la versión en tono musgo de corte lánguido, con una estética que oscila entre Studio 54 y Wall Street.
Eso sí, la formalidad de Ackermann no se limita a un solo estilo. Su lado “casual” es aún más deseable gracias a sus reinterpretaciones audaces del estilo preppy. La meticulosidad con la que mezcla colores —marrón, gris, cobre y azul— y prendas como chaquetas de gamuza con jeans o pantalones ajustados de cuero; o incluso la manera en que combina abrigos tipo bata con camisas de esmoquin, hace que una polo de lana o una camisa de satén desabotonada resulten cosmopolitas.
Todo rebosa deseo y letalidad (solo observa la cantidad de guantes negros que hay).




La vanidad y la ostentación son la raison d’être de Tom Ford, pero al tener a un romántico empedernido como director creativo, la noche se vuelve más íntima y apasionante. Puede que sea una colección “Pre”, pero eso no significa que su juego de seducción se apague.



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