Cómo Young Sherlock revivió el guardarropa del detective más famoso del mundo
El detective más famoso del mundo ha regresado con la increíble serie de Guy Ritchie, Young Sherlock. La obra literaria de Sir Arthur Conan Doyle ha pasado por numerosas adaptaciones con enfoques innovadores que se han adaptado tanto a la modernidad como a la esencia clásica del relato. La obra del director británico nos sumerge en los inicios de un adolescente rebelde–– y sin filtros––con una sonrisa pícara que logra desenmascarar las fechorías de grandes villanos.
Adentrándonos en la década de 1870, la historia nos envuelve en una conspiración que transforma la vida de Sherlock (interpretado por Hero Fiennes Tiffin). A pesar de sumergirse en un limbo existencial cargado de luchas trepidantes y uno que otro puñetazo, nada impide que el joven detective metido en líos tenga un estilo despampanante.

Resolver misterios no es una tarea fácil, más si se trata de salvar al mundo de una conspiración ejecutada por tu querido padre. La misión de forjar un balance estilístico capaz de reflejar la sofisticación victoriana con toques dandi fue encomendada a Jany Temime.“Cuando me presenté por primera vez para el trabajo, hice dos mood boards: uno sobre cómo era la moda victoriana y otro sobre cómo podría ser”, confesó Temime a Prime Video.
Conocida por sus trabajos en Harry Potter, Judy y Skyfall, consiguió que el estilo de Holmes luciera funcional y elegante. A lo largo de los capítulos notamos una predilección por trajes entallados de rayas y cuadros Oxford, con una silueta que atrajera a los jóvenes. “En esa época no existían los bolsillos laterales, pero los chicos me suplicaron que les pusiera bolsillos”, expresó. Y en efecto, a galanes como James (Dónal Finn) y Mycroft (Max Irons) les gusta insertar la mano mientras hablan. “Pero les advertí que, si veía un solo teléfono móvil dentro, los cosería para cerrarlos”.



La energía de Young Sherlock es distinta. Entre el rigor y el desenfreno, existe una oda a la sastrería británica que conecta con precisión. Los trajes de tres piezas son más contundentes gracias al desenfado de los hombros y a un corte ajustado. “Los personajes son jóvenes y quería vestirlos como jóvenes para atraer a una audiencia joven. No creo que quieran sentir que están en Madame Tussauds”.
En un principio vemos a Holmes y Moriarty combinar estampados ingleses y una paleta de colores en tonos tierra y oscuros, que astutamente conectan en una armonía visual. Demostrando que su amistad e intelecto también se reflejan en sus guardarropas. Además, lucen profesionales con sus sombreros bombín.
“Son dos personalidades muy diferentes: se mueven distinto, se sientan distinto, hablan distinto. La ropa complementa eso, y no fue difícil”, remarcó Jany. “Moriarty tiene su propia paleta de colores y Sherlock la suya. Sherlock tiene mucho tweed inglés; incluso cuando es llamativo, sigue siendo su tweed. Moriarty, en cambio, usa estampados: naranja, amarillo. Es más bien lo que uno no debería usar, pero él lo lleva de forma increíble”.

Aunque entre los caballeros, la formalidad disciplinada de Mycroft es exquisita: trajes cruzados de raya diplomática, chalecos de seda y pañuelos de bolsillo impecables. En particular, el traje gris que usó en Constantinopla reafirmaba su poder sartorial, realzado por su bastón de gentleman.
Young Sherlock parece enamorarnos nuevamente con la idea de ser dandys. Tal refinada narrativa es tan purista como magistral y sobre todo, a prueba de rufianes. Puede que en un futuro lo veamos con su famosa gorra deerstalker, una capa Inverness y una pipa. Hasta entonces, este detective seguirá resolviendo crímenes con corbatas justicieras.



PUBLICAR UN COMENTARIO