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Mommy Issues: Enamorado de una WHIP

Hace un par de meses mi tía hizo una tardeada con sus amigas y mientras se jugaba “la pula” y se bebía el vino, mis ojos no dejaban de ver a la señora Ana. Sentía mis venas saltando a toda velocidad cada que se me cruzaba su figura esbelta, su cabello a la Jane Fonda y la forma de bajar sus corridas sobre la mesa con esas manos delgadas, seguras y pintadas de arrugas; sus anécdotas del trabajo y ese recuerdo del temblor del 85 que nunca puede faltar. 

Más tarde me enteré que era la esposa del doctor no sé qué y que tenía una hija de más de 30 años. Les diría que la saqué de mi mente inmediatamente, pero las mentiras no se me dan…

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Fotografía: Eugenio Schulz.

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    Lo mismo con la maestra Lorena, años atrás en la licenciatura. Con su voz de lija, la forma de hacernos sentir estúpidos e invitarnos a ser mejores periodistas al mismo tiempo; su matrimonio perfecto y su hija un par de años mayor que yo. 

    – Mejor lígate a la hija, no friegues – me decía Cristián cuando le contaba babeando sobre cómo Lorena había deshecho mi reseña sobre Monsiváis.  

    – Nel, no es lo mismo. 

    Y es que hay algo en aquellas mujeres que disfrutan de esa fiesta entre los 40 y la mediana edad. Si bien volaron de lo que se considera “la flor de la juventud” hace tiempo, lo cierto es que cuentan con ciertas características que, estoy seguro, pueden volver loco o loca a cualquiera que sepa prestar atención.

    No me malinterpreten, lo que menos quiero es referir esta columna al término MILF (Mother I’d Like to Fuck), que además de retorcido y sexista, me parece corto para lo que intento expresar. 

    Hablo de cierto carácter e individualidad, que suele conseguirse con la experiencia que de vez en cuando regalan los años. En una sociedad en la que se sigue priorizando la juventud, creo que podríamos aprender a admirar más la seguridad y aceptación propia de esas mujeres a las que podríamos denominar como WHIP (Women Who are Hot, Intelligent, and in their Prime).

    Quizás sean mis “mommy issues” expresándose en su máximo ser; sin embargo, creo fielmente en la belleza de envejecer y lo bien que le puede caer a ciertas personas, sobre todo, en términos de personalidad. 

    Pueden etiquetarme de zafado si así lo desean, pero acuérdense de mí cuando aparezca por ahí una WHIP que les haga temblar y estallar su mente, sólo con su presencia. 

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