5 momentos clave en la historia que cambiaron la moda masculina
El paso del tiempo demanda cambios que influyen en la sociedad. Así, la moda masculina ha pasado por varios de ellos, algunos tan importantes intervenidos por el contexto económico y cultural de la época, como otros más pasajeros y apenas visibles. De esta forma, la opulencia, la sobriedad, el uso de colores, la ropa deconstruida y la influencia queer son solo algunos de los cambios más representativos que han dado como resultado al hombre moderno.
1.- La opulencia
Durante la segunda mitad del siglo XVII, los movimientos artísticos conocidos como Barroco y Rococó no solo influyeron en las artes como la pintura y la arquitectura, sino también en la moda. De esta manera, su inspiración tomada de la fiesta, el lujo y la opulencia, abrieron paso a una vestimenta masculina ostentosa y decorada. La idea era que el hombre mostrara su estatus social con elegancia y refinamiento a través del uso de maquillaje, olanes, encaje y otros aditamentos que fueron utilizados solo por los reyes y su séquito noble.



Así, durante este periodo, la ropa masculina no era sustancial. Las chaquetas a la medida, tenían un panel trasero abocinado y mangas que le permitían lucir los volantes de la camisa. Debajo, utilizaban el llamado “redingote inglés” un capote que iba semiabrochado en la parte superior para dejar a la vista sus pantalones cortos abombados hasta la rodilla y así continuar con las medias en colores claros que resaltaban el calzado en color negro con hebillas plateadas. Ya para los complementos, los nobles utilizaban pelucas menos pulverizadas y en color blanco, a juego con sombreros de “tricornio” y un bastón como un símbolo de la elegancia y la pereza del hombre adinerado.
Después, los hombres continuaron con el uso de la casaca con chaleco y calzas. Las cantidades en el bordado y adorno cambiaron, de manera que se le agregó a las prendas superiores. Así, la casaca comenzó a tomar otras formas para transformarse en nuevas piezas de sastrería como el redingote para cabalgar y salir de caza. Los zapatos por su parte, conservaron el taco alto y sus ornamentos en las puntas en forma de moños y rosetones.
2.- Sobriedad
Con el estallido de la Revolución Francesa, la decapitación de la familia real y la proclamación de una república, no quedó un lugar para el culto y el desarrollo de la moda como se solía hacer. La revolución trajo consigo importantes cambios políticos y económicos, uno de ellos fue el nacimiento de una clase social: la burguesía.
Con la burguesía al mando de los negocios, los bancos y la tecnología, la Revolución Industrial fue el paso siguiente. Un hecho igualmente importante por su trascendencia y que cambió los paradigmas de la sociedad. Así, la industria de la moda escuchó esta realidad y la tradujo a través de la fabricación de prendas masculinas funcionales, prácticas y sobrias.



La indumentaria masculina durante el siglo XIX tendió a simplificarse en comparación con la opulencia del siglo anterior y, aunque presentó influencias de prendas del siglo XVIII, dejó de lado el colorido y los excesos decorativos heredados de la moda francesa originada en Versalles. De esta manera, los hombres del siglo XIX tenían un armario sencillo y austero, en donde predominaban las tonalidades oscuras o pardas, siendo el negro el color predilecto.
“Un hecho significativo de este periodo fue el abandono del uso del calzón a favor del pantalón, con diferentes estrechos a lo largo de la centuria. Fue uno de los símbolos de democratización en la moda, ya que todas las clases sociales usarían pantalones a finales del siglo XIX” (Museo del Romanticismo)
A principios del mismo siglo, se establece un código básico que girará en torno al uso del chaqué y del frac (trajes de máxima etiqueta) para diferentes actos sociales y únicamente usado por la clase alta, la cual evidentemente podía costear este tipo de vestimenta. En este sentido, el traje del hombre sería casi estático comparado con la evolución que tendría el traje femenino durante en el siglo XIX, esto debido a sus apenas significativos cambios o novedades.
3.- Colores
La consolidación del uso del color en la corte francesa, durante los siglos XVII y XVIII, sirvió de poco ante los cambios que trajo consigo la sobriedad de la Revolución Francesa, lo que propició su eliminación durante un buen tiempo. Ya para la segunda mitad del siglo XIX, el color tuvo un leve regreso en la confección de trajes con telas estampadas de cuadros tipo tartán.
Así, la popularidad de dichos trajes se dio entre los más jóvenes, quienes se atrevían a combinar sus chaquetas oscuras con pantalones o chalecos elaborados en aquellas telas cuadriculadas, o bien en aquellos que decidían llevar de píes a cabeza este famosos estampado escocés. Sin duda, un estilo atrevido que se asociaba directamente con los excéntricos dandis metropolitanos de la Inglaterra victoriana.


Pero el uso del color, por todo lo alto, no llegó sino hasta los años sesenta y setenta, donde su apogeo permitió que los hombres vistieran con más color del que la sociedad había establecido en el pasado.
El estilo pop, en su máxima expresión, llegó con grandes cuellos en las camisas, grandes solapas, pantalones con amplias campanas y cintura estrecha, altas plataformas y los grandes estampados psicodélicos que irradiaban el espíritu disco y glam de los 70. Asimismo, el cabello formó aparte del cambio total en el look masculino, pues por primera vez este llegó a ser tan largo como el de las mujeres.
4.- Ropa deconstruida
La ropa deconstruida no sería lo que es ahora sin sus predecesores como: Giorgio Armani, quien en un intento de refrescar la silueta masculina dio como resultado un traje relajado, chic, elegante y con el adecuado toque hollywoodense que hacían de sus prendas el objeto de deseo perfecto para el consumo.


En este sentido, Armani eliminó el forro y el acolchado estándar que previamente habían dado rigidez a las chaquetas, mismas que ahora serían más flexibles y fluidas, para una mayor facilidad de movimiento.

La ropa masculina de Armani nació como una respuesta a la moda de la posguerra, la cual tomaba referencias del drapeado de los años treinta y su soltura característica. Los colores más atrevidos fueron una gran parte del cambio inyectado a sus diseños. Los tejidos más ligeros como el bouclé, la franela y el crepé, también jugaron un papel importante.
Además, la bajada de los botones en el traje, eliminaron aún más la pretensión militar de la sastrería tradicional , reemplazándolos así por diseños con líneas más limpias y fluidas. Esto abrió paso a una reestructura de la ropa masculina, la cual se mantiene hasta la actualidad y misma que hoy es retomada por la vida pospandémica.
5.- Influencia Queer
Por último, uno de los más recientes e importantes cambios de los hombres de nuestro siglo, es la influencia de la cultura queer. Esta cultura nacida a través del reconocimiento de la identidad de género llamada por el mismo nombre, no solo ha influenciado a los armarios masculinos, sino a todo su estilo de vida, dando paso a experimentaciones fuera de lo normalmente establecido en su apariencia y llevándolo a jugar con el colores de distintas tonalidades aplicados en el cabello, uñas y maquillaje.



El paso de la cultura queer en la sociedad ha dado como resultado la posibilidad de que cada vez más hombres se vistan con prendas que la sociedad antes establecía como de uso exclusivo para las mujeres o viceversa, esto sin la necesidad de pertenecer a dicha comunidad, tal es el caso del uso de las faldas (lo que evidentemente ha derivado en distintas opiniones). Cabe mencionar, que no todos los hombres están obligados a vestir de esa forma, pero al menos se abren a una opción que tiempo atrás no existía.
Por lo tanto, lo “queer” es todo aquello que está fuera de lo establecido, la ropa, accesorios, objetos, los colores chillantes, cuestiones más liberales que sean un punto de quiebre entre lo común y lo diferente, una expresión interna pero en el exterior, lo que permite que esta contra cultura queer tome al mundo no como una moda, sino como un sector más visibilizado.




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