Edwin Schiff revela cómo se confeccionó la sastrería del mismísimo diablo en American Horror Story

Edwin Schiff revela cómo se confeccionó la sastrería del mismísimo diablo en American Horror Story

“Entonces, ¿vamos a hacerlo por las buenas o papá tendrá que darte unas nalgadas?”, exclamaba con tono altivo Mr. Nas (interpretado por un rubio Paul Anthony Kelly), o mejor dicho, Satán, a su hijo pródigo, al revelarle su verdadero origen. La decimotercera temporada de American Horror Story nos trajo de vuelta a algunos de los personajes más icónicos y legendarios de esta antología tan querida para enfrentarse a un enemigo muy poderoso.

Puede que la mayoría termine ardiendo en el infierno, pero Ryan Murphy quiso, por lo menos, que Cordelia Goode, la Suprema del aquelarre, y sus devotas brujas, así como los villanos, lucieran imponentes, causaran terror y dieran escalofríos. Una tarea que las diseñadoras de vestuario, Lou Eyrich y Catherine Crabtree, lograron llevar a cabo al recrear numerosas piezas de archivo utilizadas en la serie e incluso inspirarse en figuras polémicas.

¿Y para el ángel caído? Bueno, tanto para su versión humana como para la demoníaca, necesitaba lucir sublime y colosal, algo que maravillosamente comprendió Edwin Schiff, Head Tailor, quien, junto con su equipo, se encargó de confeccionar algunos de los extravagantes trajes, capas y abrigos que vistió esta fuerza maligna que parece tener un gusto exquisito por el corte y la silueta.

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    A lo largo de los capítulos, Mr. Nas luce elegante y apuesto gracias a un patronaje y una construcción grandiosos, que te dejan estupefacto con sus bordados ornamentales, capaces de invocar a los mismísimos demonios del averno. Así, lo clásico adquiere una identidad mucho más sobrenatural y combina visualmente con su imagen dominante.

    Una labor que realmente intensificó el aura sombría y brutal de este personaje, que casi logra apoderarse del mundo con una retorcida sastrería que esconde detalles ocultos… ¿subliminales?

    Alberto Jiménez: Antes que nada, quiero decir que tu labor en la serie como tailor es insólita. ¿Qué fue lo más desafiante de trabajar en una serie con una identidad visual tan particular como American Horror Story?  

    Edwin Schiff: El mayor reto fue asegurarnos de cumplir con las expectativas en todo momento. El universo de Ryan Murphy es conocido por ser un entorno de trabajo exigente. Él espera estándares muy altos y una gran calidad en el vestuario.

    En esta temporada hay dos diseñadoras de vestuario: Lou Eyrich, quien lleva unos 25 años trabajando con Ryan y es una de sus colaboradoras habituales, y Catherine Crabtree. Ambas codiseñaron el vestuario. Lou estuvo a cargo de las primeras temporadas de American Horror Story, pero, a medida que el universo de Ryan Murphy se expandió, comenzó a delegar parte de su trabajo. Para este proyecto, sin embargo, regresó para codiseñar el vestuario.

    Trabajar con alguien que conoce el universo de Ryan Murphy, y en particular American Horror Story, desde sus inicios fue bastante intimidante. Colaborar con una diseñadora de vestuario icónica en una serie tan querida, sabiendo que teníamos que cumplir con las expectativas en cada ocasión, fue probablemente nuestro mayor reto.

    Edwin Schiff revela cómo se confeccionó la sastrería del mismísimo diablo en American Horror Story
    FX

    También estuvo el factor tiempo. En esta producción, los plazos eran muy ajustados y teníamos muy poco margen para completar el trabajo. Así que lograr entregar todo a tiempo sin comprometer la calidad fue otro de los grandes desafíos.

    Por último, teníamos el reto de recuperar a tantos personajes, como Twisty, T.B. Karen, Hypodermic Sally y otros más. Algunos de sus vestuarios tuvimos que reconstruirlos desde cero porque las prendas originales ya no estaban en condiciones de utilizarse. Pudimos consultar los archivos de temporadas anteriores y estudiar cómo se habían confeccionado esos trajes y qué telas se habían utilizado. Sin embargo, era bastante aterrador tener que recrear vestuarios tan queridos por los fans, que ya habían sido fotografiados y que el público conocía y adoraba. Asegurarnos de estar a la altura de esas expectativas fue otro gran desafío.

    Quisiera centrarme un poco en el vestuario del temible Mr. Nas. Es realmente terrorífica e imponente la túnica con columna vertebral que usa la versión “decrépita y anciana” del personaje. ¿Qué tan arduo y desafiante fue confeccionarla?

    Ese fue probablemente el mayor reto, y el problema estaba en la columna vertebral en sí. Mi equipo y yo confeccionamos la túnica, mientras que otro artista de la ciudad, llamado Mio, imprimió la columna en 3D y la ensambló. Después, la pieza pasó al departamento de envejecimiento y efectos de desgaste, dirigido por Danny, quien se encargó de pintarla, darle un aspecto envejecido y hacer que se viera bastante desagradable.

    Una vez terminada, nos la devolvieron para que la incorporáramos al vestuario. El problema era que la columna pesaba muchísimo. No podíamos simplemente sujetarla a la espalda de la túnica, porque la tela era, creo, un charmeuse de seda, un material bastante delicado. Si la cosíamos directamente, el peso tiraría de la tela y se formarían arrugas y pliegues que se verían terribles.

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    Cortesía

    Así que tuvimos que encontrar una manera de sujetarla para que pareciera ligera, como si estuviera ahí de forma natural, sin que nada se viera forzado. Al final, construimos un arnés en el interior de la túnica que se sujetaba alrededor de los hombros, pasaba por debajo de los brazos y rodeaba el pecho y el abdomen.

    Además, incorporamos un panel que iba desde la parte superior hasta la inferior de la túnica, y lo cosimos atravesando la tela para unirlo al arnés. Esto ayudaba a distribuir el peso y mantener toda la estructura en su lugar. Así que ese fue el mayor desafío: evitar que el peso hiciera que todo el vestuario se viniera abajo.

    Paul Kelly luce soberbio y elegante con el blazer rojo de velvet con serpientes bordadas en las solapas. Leí que usaste una técnica que se llama builderation. ¿Podrías explicarnos en qué consiste y qué te llevó a transformar una prenda existente en lugar de construirla desde cero?

    “Builderation” es un término informal que utilizamos en nuestro equipo. No sé quién lo acuñó ni de dónde surgió exactamente, más allá de que es una combinación de las palabras build (confección) y alteration (modificación). De ahí viene el concepto.

    Lo usamos para referirnos a un trabajo en el que no se trata simplemente de hacer ajustes a una prenda. No es solo entallar las costuras laterales de una chaqueta o hacerle un dobladillo. Se toma una prenda existente, se desmonta y se vuelve a construir, modificando distintos elementos hasta llegar a un punto intermedio entre una pieza hecha completamente a medida y un simple arreglo. No es una modificación cualquiera, pero tampoco una confección desde cero. Está justo en medio de ambas.

    En este caso, partimos de una chaqueta que ya existía y la ajustamos para que le quedara bien. Sin embargo, también modificamos las solapas, cambiamos la tela, les dimos mayor tamaño y añadimos un ribete diferente. También sustituimos los alamares y los cierres. Por último, incorporamos las serpientes bordadas por un artista increíble llamado Fabio Tablini.

    Él se encargó de hacer los bordados y después nos los envió para que nosotros los incorporáramos a la chaqueta. También añadimos unos puños hechos especialmente para él. Y creo que eso fue todo lo que hicimos.

    Aunque, siendo sinceros, es difícil hacer que Paul se vea mal, porque es un hombre muy atractivo y prácticamente todo le queda bien.

    Sí, ¡es muy guapo!

    Y además es muy dulce. De verdad, es una persona encantadora.

    El abrigo negro de cuero que utiliza cuando se reune finalmente con Cordelia lo encontre descaradamente ardiente e irresistible. 

    Sí. De hecho, esa chaqueta se confeccionó fuera del taller; nosotros no la hicimos desde cero. Creo que Fabio también participó, aunque no recuerdo si fue él quien realizó el bordado o si fue otra persona. Nosotros ajustamos un poco la chaqueta para que le quedara bien, hicimos un par de modificaciones y después incorporamos los bordados a las solapas, pero la prenda original se confeccionó externamente.

    Uno de los mayores desafíos de un proyecto tan grande como este es que, aunque hacemos todo lo posible por encargarnos de cada una de las prendas que las diseñadoras quieren realizar, a veces el volumen de trabajo supera nuestra capacidad. Por eso, en muchas ocasiones tenemos que recurrir a talleres externos.

    Por ejemplo, en la escena del sacrificio, en la que todos aparecen vestidos con túnicas rojas, las diseñadoras nos pidieron que desarrolláramos un prototipo. El mayor reto era conseguir que, tal como quería el director, los personajes pudieran quitarse las túnicas de un solo tirón, de manera que el movimiento se viera natural y fluido, sin que pareciera que estaban haciendo ningún esfuerzo.

    Así que confeccionamos un prototipo, hicimos varias pruebas y buscamos la mejor manera de construir las prendas, incluyendo dónde colocar los imanes para que pudieran caminar con ellas puestas y después quitárselas fácilmente, de un solo movimiento.

    Sin embargo, después tuvimos que producir alrededor de 20 túnicas. Si mi equipo hubiera tenido que confeccionar todas y cada una de ellas, no habríamos podido hacer otra cosa. Había muchísimas más cosas sucediendo al mismo tiempo, especialmente en esa escena, donde también teníamos que trabajar en los vestuarios de todos los personajes que regresaban. No podíamos dedicar todo nuestro tiempo únicamente a las túnicas.

    Al final, decidieron externalizar toda esa producción. Nosotros desarrollamos el prototipo, enviamos el patrón y conseguimos la aprobación de las diseñadoras. Después, tomaron una copia de nuestro patrón y se la enviaron a un fabricante, que produjo las 20 túnicas. Posteriormente, las mandaron a otro taller para realizar los bordados y, una vez terminados, nos las devolvieron.

    Cuando llegaron, nosotros nos encargamos de hacerles los dobladillos y algunos ajustes adicionales en ciertas prendas. Pero no teníamos tiempo suficiente para confeccionarlas todas desde cero.

    Siempre intentamos encargarnos de la mayor cantidad de trabajo posible, pero hay proyectos como este en los que, sencillamente, no tenemos la capacidad para hacerlo todo nosotros mismos.

    Ciertamente, la sastrería toma un papel en la versión humana de Young Nas con proporciones clásicas––una silueta estilizada con hombros relajados, solapas pronunciadas y un torso alargado. ¿Crees que también hizo que la figura de Nas luciera más solemne e imponente?

    Sí, también creo que la elección de las telas es un factor muy importante, al igual que las proporciones. Y, sin restarle mérito a nadie, considero que Paul sabe llevar la ropa increíblemente bien y tiene una energía muy particular. Claro que las prendas potencian todo eso.

    Creo que las diseñadoras tomaron decisiones muy acertadas en cuanto a los tejidos, las proporciones y el estilismo. Sin embargo, al final, es el actor quien tiene que darles vida. En este caso, hubo una conexión muy especial entre el actor y las diseñadoras. Las conversaciones que tuvieron y la manera en que lograron encontrar un punto de encuentro fueron fundamentales para construir un personaje cohesivo, en el que el vestuario y la interpretación del actor se complementaran de forma natural.

    Edwin Schiff revela cómo se confeccionó la sastrería del mismísimo diablo en American Horror Story
    Cortesía

    Además de estás prendas, ¿hay alguna prenda del vestuario de Mr. Nas que recuerdes especialmente por el trabajo o la artesanía que requirió?


    Me encantó confeccionar las túnicas rojas del diablo, esas que tienen los hombros puntiagudos. Hicimos dos en rojo: una para el Nas mayor y otra para el joven Nas. También confeccionamos una negra para el joven Nas, que aparece en una escena retrospectiva (flashback).

    Disfruté mucho trabajando en ellas. Hicimos varias pruebas hasta encontrar la silueta, las proporciones y la caída adecuadas. También me gustó colaborar con las diseñadoras para definir cómo debían verse y, después, encontrar la manera de construirlas. A primera vista parecen prendas bastante sencillas, pero en realidad son muy complejas. Su confección tiene algo de origami: están hechas únicamente con cuatro piezas. Los pliegues, el corte al bies, la estructura envolvente de los hombros puntiagudos… Resolver cómo construir todo eso para que el acabado se viera limpio y sin costuras aparentes fue un desafío que disfruté muchísimo.

    También me gustó confeccionar una capa en blanco y negro que Cordelia lleva en varios episodios. Es una pieza muy delicada, con una caída preciosa, y creo que la elección de la tela por parte de la diseñadora fue todo un acierto.


    c

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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