Grace Snell nos enseña el arte de vestir a un caballero enamorado en Sense & Sensibility

Grace Snell nos enseña el arte de vestir a un caballero enamorado en Sense & Sensibility

El arrebatador romance de Elinor Dashwood y Edward Ferrars vuelve a la pantalla grande. El clásico literario de Jane Austen, Sense & Sensibility, ha sido nuevamente adaptado por la directora Georgia Oakley y protagonizado por la querida Daisy Edgar-Jones y el cautivador George MacKay.

Aunque muchos crecieron viendo la fascinante versión de 1995, este salto temporal fue la oportunidad perfecta para revivir la novela de una forma más terrenal y relajada. El filme aborda con mayor crudeza y fidelidad histórica la decadencia de las hermanas Dashwood, quienes, tras quedar en la ruina —ya que la herencia de su padre pasa por completo al hijo de su primer matrimonio—, se ven obligadas a mudarse a la encantadora cabaña Barton, en Devonshire.

Dejando atrás la colorida y recargada impecabilidad aristocrática que suele verse en las películas ambientadas en la Inglaterra del siglo XIX, la perspectiva de este filme es más cercana a la naturaleza y a las emociones humanas. Un idilio en el que, obviamente, no pueden faltar apuestos pretendientes montando a caballo y caminando entre pastizales húmedos.

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    Esta narrativa cercana e íntima fue vital para que la ilustre Grace Snell, encargada del vestuario —sí, la misma que también vistió a Alexander Skarsgård como motociclista en Pillion—, encontrara la forma de engalanar a los caballeros austenianos con gracia y soltura, realzando la naturaleza de cada uno.

    Desde que Snell nos reveló sus inspiraciones y referencias, la forma en que utilizó el color y la textura —con tintes de origen vegetal y materiales naturales— para reflejar el estado de ánimo de los personajes, así como su búsqueda del sombrero de montar perfecto, nos dejó cautivados por su ingenio, entrega y carisma, cualidades que se reflejan bellamente en su trabajo.

    Su calidez y perspicacia emocional influyeron en la creación de los frocks y abrigos que llevan los hombres, distintos para cada uno. Quería que cada conjunto fuera más especial —y, a veces, ostentoso—, pues existía la necesidad de contar las historias de estos seres platónicos a través de la ropa. Así, creó piezas que rompían con la elegancia impoluta tradicional en favor de un menswear romántico y veraz, que oliera a pasado. Incluso buscó que se percibiera una conexión visual y poética con la vestimenta femenina, impregnada de alma y sentimiento.

    Grace Snell nos enseña el arte de vestir a un caballero enamorado en Sense & Sensibility
    Alex Bailey / © 2026 FOCUS FEATURES LLC

    Alberto Jiménez: Realmente son encantadores los vestidos que creaste para la película, aunque también me fascino el vestuario de los caballeros, especialmente los frocs y sombreros que lleva Edward. ¿Cuáles fueron tus principales referencias para la creación de su guardarropa?

    Grace Snell: Con el periodo que estamos recreando, finales de la década de 1790, había mucho interés por idealizar y romantizar la vida rural. En el caso de la ropa masculina, predominaban los colores más sobrios y las siluetas más sencillas.

    Así que, para Edward Ferrars y su chaqueta marrón encerada, pensé en el caballero inglés actual y en las chaquetas de Barbour que suelen llevar los hombres. Y, teniendo en cuenta que Edward es un hombre de clase alta que viene de la ciudad al campo —que es cuando lo conocemos por primera vez—, me gustaba la idea de que llevara una chaqueta que simplemente utilizara para estar en el campo. De ahí surgió la inspiración.

    Para Edward trabajamos con los sastres de Cosprop, que se encargaron de confeccionar su vestuario. También hicimos unos botones hechos y cosidos a mano para uno de sus abrigos, ya quisimos darle un pequeño detalle especial.

    Además, nos inspiramos bastante en los estilos de finales de la década de 1790 para sus prendas exteriores. Quería que Edward tuviera un aspecto bastante práctico. Él mismo llega a caballo, así que había una cierta funcionalidad que debía estar presente en su ropa.

    Después, cuando lo vemos en Londres, en su entorno habitual, tiene un guardarropa completamente distinto, más urbano. Ahí volví a fijarme en la manera en que vestían los hombres en la ciudad, con muchos tonos azules. Su sastrería era de un azul oscuro y estaba confeccionada con tejidos mucho más finos, sobre todo lanas de gran calidad.

    Así que quería mostrar esas dos facetas de Edward: su versión en el campo y su versión en la ciudad.

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    Alex Bailey / © 2026 FOCUS FEATURES LLC

    Quizás sea mi percepción, pero noté que cuando Edward está con Elinor, sus vestuarios parecen complementarse a través de la paleta de colores. ¿Fue intencional esa conexión visual entre ambos?

    Sí, completamente. Quería que se vieran coordinados y que también tuvieran cierta similitud. Creo que, al final, cuando los vemos juntos, me encanta lo que llevan puesto en la última escena. Simplemente sientes que pertenecen el uno al otro por la manera en que están vestidos.

    Me gustaría hablar de Willoughby. Siento que él luce una imagen más ostentosa y extrovertida que el resto.

    Vemos distintas versiones de él a lo largo de la historia.

    Tenemos, por ejemplo, su ropa para cazar y practicar deportes, que es la que lleva cuando conoce por primera vez a Marianne. En ese momento intenta restarle importancia a su posición social, así que su vestuario es muy práctico.

    Después, cuando lo vemos en el baile, lleva un color mucho más llamativo. Y cuando va a encontrarse con Marianne con su ramo de flores, lleva una corbata. Para esa parte me inspiré en los artistas y en la forma en que vestían: en Turner y John Constable, por ejemplo, y en sus autorretratos que están en la National Portrait Gallery.

    Pensaba en Willoughby como alguien muy artístico y creativo, y también tomé algunas referencias de la Francia posterior a la Revolución y de todo lo que estaba llegando desde allí. A él le gustan los detalles llamativos, los pequeños adornos y los toques de color.

    Después está la chaqueta de moleskin en un tono rojo quemado que lleva en el baile. Ahí está claramente haciendo peacocking: quiere destacar y llamar la atención.

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    Frank Dillane como Willoughby / Focus Features

    Y después, cuando llegamos al baile, lo vemos con su mejor vestuario, el más caro y exquisito. Lleva un frock coat de seda y un chaleco bordado. De hecho, fue una coincidencia curiosa porque J.W. Anderson sacó unos chalecos inspirados en el siglo XVIII y yo pensé: «Esto es una locura, ¡se parecen muchísimo a los nuestros!». Es divertido cómo a veces ocurren esas coincidencias.

    Pero sí, para él tenemos este chaleco del siglo XVIII con pequeñas lentejuelas. Son históricamente precisas y están hechas de celulosa, y las utilizamos en todo el bordado del chaleco.

    También lleva unos pantalones largos muy ceñidos. En este periodo, todos los hombres todavía llevaban breeches, es decir, esos pantalones cortos que llegaban hasta la rodilla. Pero cuando entramos en los años 1800, cuando pasamos del siglo XVIII al XIX, los pantalones largos empiezan a ganar popularidad.

    Por eso quería que Willoughby fuera uno de los primeros hombres en llevar pantalones largos en el baile. Los hombres los usaban muy ajustados para resaltar la silueta y presumir de figura. Eran unos pantalones extremadamente ceñidos, casi como una segunda piel, que a menudo se conocían como long pantaloons y que eran especialmente populares entre los hombres jóvenes.

    Además, los suyos también están hechos de seda.

    ¿Y qué hay del coronel Brandon? Siento que su lado conservador e íntegro está muy presente en su ropa. ¿Cómo utilizaste esos rasgos en su vestuario?

    Quería que Brandon fuera constante y muy coherente en la manera en que viste. Es casi inmutable: mantiene las mismas siluetas y los mismos colores a lo largo de la historia. Quería enfatizar sus hombros anchos para transmitir que es un hombre fuerte, capaz de cargar con muchas cosas. Ha pasado por mucho y puede soportarlo.

    Es un hombre, a diferencia de Willoughby, que todavía es un chico joven. Así es como yo lo describiría.

    Por eso nos aseguramos de que Brandon tuviera estos abrigos increíbles, porque ha viajado por todo el mundo y se desplaza a caballo. Necesita, una vez más, ropa práctica. Así que lleva colores oscuros, y eso fue una decisión intencional. No quería que llamara demasiado la atención.

    Tiene prendas de muy buena confección, están hechas con tejidos caros, pero son discretas y no resultan llamativas de ninguna manera. También me encantaba que llevara sombreros, porque ayudaban a crear una silueta muy marcada. El sombrero, combinado con ese gran abrigo de una lana increíble que conseguimos, que en realidad tiene un tono verde petróleo, creaba una imagen muy potente.

    Es un color verde petróleo muy oscuro, y me encantaba. Adoraba ese abrigo que hicimos para él.

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    Herbert Nordrum como el Colonel Brandon / Alex Bailey, © 2026 FOCUS FEATURES

    Siento que no se habla mucho de los accesorios masculinos. No se le tiene el aprecio y el valor debido.  ¿Hubo alguna pieza particularmente difícil de encontrar o crear? 

    Los hombres de la época llevaban fobs. ¿Sabes lo que son? Eran pequeñas piezas ornamentales que llevaban sujetas a una cadena, y de esa cadena colgaba un reloj. Aunque, en realidad, no eran relojes como los conocemos hoy, sino pequeños relojes de bolsillo que llevaban guardados en el bolsillo junto con estos fobs.

    Así que fue divertido para nosotros pensar qué tipo de fob tendría Brandon y cuál tendría Willoughby. Willoughby llevaría uno más llamativo, mientras que Brandon tendría quizá uno que hubiera pertenecido a su padre.

    Ese pequeño detalle ornamental era algo que nos resultaba muy emocionante.

    A Willoughby también le pusimos un anillo, como un sello, y le dimos un poco más de joyería.

    Y después están los guantes. Los hombres llevaban guantes blancos en los bailes, así que quería que todos llevaran estos guantes blancos. Las mujeres también los llevaban. Eso significa que, cuando bailaban, nunca había contacto directo de piel con piel. Es un detalle históricamente preciso.

    Así que conseguimos unos guantes realmente buenos.

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    Alex Bailey / © 2026 FOCUS FEATURES LLC

    Y también están los zapatos. Los hombres llevan botas de montar o esas grandes botas negras, que son fantásticas. Pero cuando bailan, llevan unos zapatos mucho más delicados, casi como unas zapatillas de ballet, y eso fue muy divertido.

    Y luego está el señor Palmer. Cuando llega, lleva consigo al perro enorme, y viste algo llamado banyan. Un banyan —se escribe B-A-N-Y-A-N— es prácticamente lo que hoy llamaríamos una bata, algo parecido a una bata de estar en casa.

    Encontramos uno increíble que, de hecho, estaba inspirado en una referencia que tenía en mi moodboard: un abrigo hecho con alfombra que Margiela diseñó hace años y cuyo juego de colores me encantaba.

    Conseguimos encontrar un banyan en una casa de alquiler de vestuario que tenía un aspecto moderno, aunque era históricamente preciso. Tenía esa cualidad contemporánea, así que decidimos vestir al señor Palmer con él.

    Y creo que también ayuda a mostrar su personalidad: está recibiendo a los invitados cuando llegan y lo hace vestido con su banyan.

    Me parece que el banyan es una parte realmente fascinante de la indumentaria masculina de los siglos XVIII y XIX. Los hombres llevaban versiones muy elaboradas, con textiles increíbles y todo tipo de estampados. Así que fue muy divertido y me alegra mucho que pudiéramos incluir uno en la película.

    ¿Cómo fue tu dinámica con los actores y qué tan involucrados estaban con las decisiones que tomaron para vestirlos? 

    Soy una diseñadora muy colaborativa. Quiero que los actores se sientan realmente cómodos. Y, con todos nuestros actores, sentí que disfrutaron muchísimo llevar estas prendas. Creo que realmente encontraron a sus personajes durante las pruebas de vestuario.

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    Alex Bailey / © 2026 FOCUS FEATURES LLC

    Sabemos que las adaptaciones de Jane Austen suelen tener una estética reconocible, aunque con este filme, ¿Cómo conseguiste que la ropa masculina se sintiera diferente en esta película y tuviera una identidad propia?

    No quería simplemente copiar y pegar la misma silueta y la misma ropa para todos los hombres. No quería que parecieran idénticos. Realmente quería que se sintieran como personajes diferentes, cada uno con sus propias facetas, para ayudar al público a conectar con las distintas historias y los caminos que recorren.

    También trabajé con asistentes diferentes. No tuve al mismo asistente para todos los personajes masculinos porque me gusta contar con opiniones distintas. Lo mismo ocurrió con los sastres: trabajé con diferentes para cada uno de ellos.

    Eso significa que no tuve a una sola persona confeccionando el vestuario de todos los hombres, sino a diferentes profesionales, cada uno con sus propios gustos y experiencias. Me aseguré de mantenerlos separados precisamente por eso.

    Quería tratar a cada uno de ellos de manera individual… Creo que los hombres de Jane Austen merecen ser tratados así. Son personajes muy complejos por sí mismos.


    Cómo Carole K Miller logró vestir a una masculinidad rota en Half Man

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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