Bvlgari: Estrellas de Titanio
Por Mauricio Benhumea
Bvlgari es toda sensualidad, comenzando por el inevitable gesto de morderse el labio cuando de pronunciar su nombre se trata; sabe a deseo, a un plato suculento en el calor de Roma, a la efervescencia del prosecco en la lengua, al brillo del mar Mediterráneo y al destello de sus piedras preciosas.

Nacida en la capital italiana en 1884, la casa tiene una genética decididamente mediterránea. Su fundador, Sotirios Voulgaris, griego por nacimiento y romano por decisión, creo un santuario en la Via Condotti, donde desde 1905 se da cita lo más selecto de la sociedad internacional para admirar y adquirir las exquisitas piezas de decidido carácter grecorromano que saturan sus vitrinas.

El destino de la firma estaba destinada a la espectacularidad. Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Gary Copper y Sophia Loren fueron, entre otras, las leyendas del estilo que contribuyeron a crear, en gran medida, la fama de la casa destinada al estrellato. Cuenta la leyenda que pusieron en jaque más de una vez a las finanzas de los míticos estudios Cinecittá al negarse a actuar en tal o cuál producción, si es que el presupuesto no contemplaba las destellantes creaciones de Bvlgari en ellos. Y de ahí, el éxito ha sido imparable.
Míticas son sus joyas cómo lo son sus relojes y no duda en recordárnoslo su CEO Jean Christophe Babin, quién lleno de orgullo presenta el séptimo récord mundial de la firma, el calendario perpetuo más delgado del mundo , el Thin Octo Finissimo Perpetual con sólo 2.75 mm en movimiento en un macro rotor y 5.88mm de espesor, mismo que es capaz de almacenar 60 horas de reserva. Setecientos componentes en movimiento logran la asombrosa complicación.

El titanio y el platino son los materiales elegidos para salvaguardar la integridad de esta pieza maestra en una caja de ya característico bisel octagonal en la saga Octo, el cual se presenta en un dial off white o azul real, al gusto del comprador.
Aunque sí se está buscando anexar está maravilla a la colección personal, debemos darnos prisa; la versión en platino sólo cuenta con una edición limitada a 30 piezas.

Asimismo, Bvlgari revela una esperada mancuerna con el arquitecto japonés Tadao Ando, quien dentro de la misma gama de Finíssimo, ha creado una pieza de excepción en acero pulido y una esfera azul noche con una poética luna creciente que representa el mikazuki, la noción japonesa del transitorio paso del tiempo; una noción universal que perpetúa así la intensa relación de colaboración de la casa con el mundo de las artes. Desde luego y de nueva cuenta en una edición limitada, para delicia de los fieles a la firma.
¡Para la casa Bvlgari el lujo es exclusivo o no será!



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