Marc Jacobs y Sofía Coppola: cómo nació su amistad y se volvió legendaria
Uno de los filmes más interesantes y comentados del Festival de Cine de Venecia es Marc by Sofia. Este revelador documental narra la historia de Marc Jacobs bajo el lente cinematográfico de Sofia Coppola y se convierte, sin duda, en una de las obsesiones visuales más fashionistas que podía regalarnos este dúo. Este vibrante collage no sólo se embulle en la mente creativa del neoyorquino, sino en su amistad perdurable con la directora de Priscilla.
La historia entre ambos comenzó a mediados de los 90, cuando Jacobs fue contratado como diseñador de la línea femenina de Perry Ellis. Si no estás familiarizado con su infame colección “grunge” de 1992––la única que hizo para la marca–––este es el mejor punto de partida para entender esta conexión. Ese mismo año conoció a Sofía, quién visitó al diseñador con su madre Eleanor.

Desde ese encuentro algó los unió. En 1994, justo a las afueras de un desfile de Jacobs, se llevó a cabo un fashion show de guerrilla underground de X-Gir, diseñado por Kim Gordon de Sonic Youth junto con Daisy von Furth, y coproducido nada menos que por la rebelde Sofía y Spike Jonze. En un videoclip de MTV se le puede ver diciéndole a un reportero que se trataba de “un desfile de moda ilegal para animar la semana”.
Esa audaz e insolente creatividad trazó un camino compartido en sus vidas. En 1997, Jacobs fue nombrado director creativo de Louis Vuitton y se mudó a la ciudad del amor. Poco después, Coppola también se instaló allí junto a su entonces esposo Thomas Mars. Una etapa que ambos recuerdan con especial cariño.




“Había conocido a muchos grandes diseñadores antes, pero él era diferente: usaba Stan Smiths desgastados, hablaba con naturalidad, amaba las mismas bandas y artistas que yo, y compartía mi mismo aprecio y sentido del humor sobre la idea de ser ‘femenina’”, escribe Coppola sobre su impresión de Jacobs.
Ese lazo forjado en la autenticidad y la complicidad ha trascendido a momentos icónicos. Este amor a primera vista se ha inmortalizado por las colaboraciones que suelen hacer: en 2002, Coppola se convirtió en la primera imagen de la línea de fragancias de Jacobs, inmortalizada en las oníricas fotografías de Juergen Teller, quien continuó retratándolos una y otra vez. Sofía también llevó un vestido del diseñador al recoger el Óscar al mejor guion original por Lost in Translation (2004), dirigió el anuncio del perfume Daisy (2013) e incluso colaboró con él en una línea de bolsos durante la etapa de Jacobs en la maison francesa.
En cada proyecto, ambos no dudan en mostrar orgullo y felicidad de su vínculo. Su genio y franqueza trasciende la intimidad mostrando que su cariño es inspirador.




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