Alexander Skarsgård lleva el mito del Rey Midas a la alfombra roja
¿Es acaso el oro el nuevo negro?
Después de contemplar el enigmático desfile “final” de Anthony Vaccarello para Saint Laurent, en el que las centelleantes luces de la Torre Eiffel hacían resplandecer las chaquetas y gabardinas de brocados dorados, era inevitable imaginar a los hombres personificando su propia versión del “Rey Sol” con trajes a la medida. Y eso fue precisamente lo que hizo el excéntrico Alexander Skarsgård.
El actor sueco, que suele abrazar su lado más provocativo y juguetón, aportando un cambio de energía al menswear, no duda en arriesgarse y experimentar con looks subidos de tono.
En la premiere de Wicker en Lon—su nueva comedia romántica, en la que interpreta a un hombre creado de mimbre—, lució un traje dorado de la maison, proveniente de la colección Spring 2027, presentada en julio. El conjunto estaba conformado por un blazer entallado de tres botones, con hombros marcados y solapas de muesca, y pantalones ligeramente acampanados, confeccionados en un tejido metalizado de oro envejecido con reflejos cobrizos.

Al optar por no llevar camisa debajo, elevó aún más la temperatura con sus zapatos Oxford de PVC.
Para todos los freaks amantes de los pies, fue la oportunidad de admirar sus dedos, que están impecablemente cuidados.
Tal elección es controversial, ya que el sudor podría arruinar su aspecto transparente. Aun así, es admirable que Skarsgård se haya atrevido a usarlos con muchas gallardía.
De hecho, cuando fueron revelados por primera vez, declaré que “el calor o, simplemente, el hecho de que el mundo está colapsando han replanteado la forma en que nos vestimos, pero ahora un sentido de radicalidad ha provocado que los zapatos sean cada vez más extravagantes”.
Incluso, remarqué que la idea del buen gusto había sido desechada. Una opinión que fue malinterpretada por varios, pero que cobra sentido al ver esta reinvención con toques de glamour veraniego y hedonismo puro. Aunque, bueno, el oro y el plástico parecen ser una combinación nada excesiva en un momento en el que la estética go-go de los años 80 resulta idónea.




PUBLICAR UN COMENTARIO