La premiere de El Diablo viste a la Moda 2 en Nueva York confirma su impacto en la moda
“No seas ridícula, Andrea. Todo el mundo quiere ser nosotras”. ¿Y cómo no? El estreno de la secuela de El Diablo viste a la Moda se acerca, y la premiere en Nueva York demuestra el nivel de fantasía que se espera.
La gira de prensa se ha convertido en un tema de conversación que alimenta la narrativa, desplegando looks aún más espectaculares que los de su antecesora de 2006. La modestia se ha esfumado para dar paso a un contraste cargado de extravagancia y lujo.
Todo es más vibrante y monumental. Basta ver cómo las marcas se disputan vestir a sus protagonistas; algo que no ocurrió en su estreno hace veinte años: Emily Blunt en Schiaparelli, Meryl Streep en Givenchy, Anne Hathaway en Louis Vuitton y Stanley Tucci en Armani… casas de lujo que en un principio temieron ser marginadas por la temible “Madame A.W.”, y que hoy legitiman a un personaje que la representa con ironía.
Incluso diseñadores, estrellas y modelos desfilaron por la alfombra roja —como Marc Jacobs, Brandon Maxwell, Mark Ronson, Grace Gummer, Lady Gaga y Ciara—, todos queriendo formar parte de esta historia y dejar una marca en algo que ya se considero icónico (muchos colaboraron en la película con cameos especiales).
Realmente, El Diablo viste a la Moda transformó la percepción cultural de la moda a un nivel colosal y que ninguna otra podrá replicar.
















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