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Los hombres de AGO Projects y la relación entre la moda y el arte

El año pasado Rodman Primack y Rudy F. Weissenberg fundaron AGO Projects, una galería/incubadora de negocios para artistas/representación de talentos que tiene como misión promover el trabajo de voces excepcionales en el diseño y trabajar con los artistas y diseñadores para hacer proyectos en distintas escalas y fomentar alianzas comerciales y de exposición internacional. Junto con su socio Santiago Ortiz Monasterio, los tres inauguran nuestro Art Issue, en el que investigamos la relación simbiótica y la mutua influencia entre el mundo del arte y de la moda, y el estilo personal de los hombres que viven en ambos mundos.

RUDY F. WEISSENBERG – @rudester

¿Cuándo fue la primera vez en tu vida que te interesaste por el arte?
Desde que tengo uso de razón pienso en arte – mi tío abuelo era un artista plástico famoso en Guatemala, y desde muy chico me inculcaron el valor y relevancia del arte como agente de cambio. Compré mi primer pieza a los 12 años en una subasta local en Guatemala. El primer show de museo que cambió mi vida fue en el MoMA de NY en 1987 cuando enseñaron una retrospectiva de la obra de Frank Stella del 1979 a 1987 – es pintor, escultor, la escala, el color, la  dimensión… todo informó un esquema que me convence firmemente que el arte puede inspirar, nutrir, ayudar, cambiar, entretener, promover, romper y crear realidades alternativas.

¿Cómo crees que el arte influye en tu estilo personal al vestir?  
En el mundo del arte todo se vale – aunque mucha gente escoge usualmente algún tipo de uniforme. Está la galerista que solo usa Comme des Garçons, la coleccionista que está en Carla Fernández, hasta el subastador que no se ha quitado el traje de Prada o Tom Ford por años. A mí me gusta un poco más el estilo casual con gran influencia de la interpretación japonesa del oeste americano: mucho azul, bandanas, azul índigo, anillos de plata, tenis cómodos. Ahora ya se puede ser causal en casi todas las situaciones.

¿Cuál ha sido la conversación más significante que has tenido con alguien acerca del arte?
Todo el tiempo estoy hablando de arte, pero me siento dichoso de haber estudiado bajo Stephen Prina, uno de los grandes artistas contemporáneos próximo a tener un show en el Tamayo. El hombre es una enciclopedia viviente, es un gran ser humano con empatía que no solo enseña sobre arte, sino que le enseña a sus estudiantes a confiar en sus instintos.

¿Y acerca de la moda?
Trabajé con Rick Owens por varios años en su colección de muebles – me encanta hablar sobre el diseño de moda con él pues es muy paciente con los que no trabajamos en la industria pero tenemos mucha curiosidad. Es un hombre con una visión tan clara y un estilo tan único que su opinión es muy personal, poderosa e inspiradora.

¿Cuál crees que es la manera más sencilla de acercar a los hombres en general al arte?  
Lo primero es dejar de tenerle miedo a los museos, a las galerías y publicaciones… No existe pregunta tonta ni interpretación mala. Mientras más se aprende y se acerca uno al mundo cultural, más vamos entendiendo y nutriendo nuestra alma. El arte no solo es para coleccionistas ni expertos, el arte es algo que uno debería de degustar a menudo y permitir que se vuelva parte de nuestra vida cotidiana. Existen muchos tipos de arte, de artistas, de tendencias y medios – uno puede poco a poco ir enfocándose en lo que a uno más le atrae e indagar con profundidad. Yo estoy convencido que una persona que le da apertura al mundo cultural, le da apertura a la tolerancia, curiosidad e inclusividad.  Yo tengo un post-grado enfocado en arte en el espacio público, pues creo que es una de las maneras mas fáciles y contundentes de hacer llegar arte a todos y que pueda crear situaciones donde la gente literalmente se tropiecen y aprendan de una obra de arte.


RODMAN PRIMACK – @rodmanprimack

¿Cuándo fue la primera vez en tu vida que te interesaste por el arte?
La verdad es que básicamente nací con interés en arte, arquitectura y diseño. Desde el momento que podía tener un lápiz en mi mano empecé a dibujar edificios, casas, flores, pájaros. Tuve una exposición de mis cuadros, la mayoría de los cuáles fueron los que hice en 1987, ¡cuando tenia 12 años! Tenía muchísima suerte en que mi mamá me apoyó mucho en mis intereses artísticos.

¿Cómo crees que el arte influye en tu estilo personal al vestir?
Yo pienso todo el día en colores, patrones, texturas y acabados… obviamente no puedo evitar el mismo ojo con mi ropa – pero no uso nada particularmente especial ni caro. Mi “lujo” son las camisas azules de algodón que uso todo los días y que son hechas para mí en Nápoles por un familiar de sastres – padre e hijo que solo hacen camisas. Después de unos años hemos experimentado para llegar a “mí” camisa que le pido a ellos una vez al año. My atención y obsesión con el detalle se ve ahí. Amo la tinta natural de índigo y mucha de mi ropa es pintada con esta tinta. Como mis interiores, me gustan formas simples y nada muy complicado.

¿Cuál ha sido la conversación más significante que has tenido con alguien acerca del arte?
Uno de los momentos más MÁS importantes en mi vida fue cuando mis abuelos me llevaron a una exposición de David Hockney en el museo LACMA en LA en 1988. Sin duda fue el momento singular más importante en mi vida en términos de mi relación con el arte y mi práctica personal. Tristemente en un sentido, el show me impactó tanto que deje de pintar por muchos años y abandoné mi sueño de ser artista. Su obra fue tan franca, llena de vida y comodidad con su sexualidad, y yo con 13 años decidí que nunca podría ser tan honesto conmigo mismo ni con el público .. y entonces nunca podría ser una artista contemporáneo bueno. Todavía estos cuadros me impactan tanto que lloro al verlos.

¿Y acerca de la moda?
Siempre estuve fascinado con la ropa elegante, sencilla, chic de mi abuela. Me encantaba sentarme en su sala de vestir – admirando su ropa. Ella tenía un estilo súper sencillo y cool. También había un programa buenísimo en los años ochenta en CNN, “Style with Else Klensch” que veía todos los sábados antes de irme a esquiar. Karl, Krizia, YSL y Bill Blass (que usaba mucho mi abuela) – vi todos sus desfiles y sus casas en París y Milan. También leí revistas de moda. Amaba W que en estos años fue publicado en formato de periódico, ¡estoy seguro que era uno de los únicos niños de 14 años leyendo W en Idaho en estos años! Me fui a Japón la primera vez con una familia cuando tenía 14 años y guardaba la mayoría de mi dinero para comprarme una camisa blanca de Comme des Garçons que nunca saqué de su envoltura. La guardé por años en mi armario. El siguiente año fui a Europa por laprimera vez y compré una t-shirt de Armani y un conjunto de escritorio de piel de Loewe – ¡me sentía súper grown-up!

¿Cuál crees que es la manera más sencilla de acercar a los hombres en general al arte? 
Tenemos tanta suerte en Mexico porque hay arte por todas partes. Museos, galerías, ferias, escuelas y todos están abiertos al público. Lo único que tienes que hacer para tener arte en tu vida es darte tiempo a ver las cosas, a dedicar una parte de tu tiempo libre a ver exposiciones y ahí leer los textos y preguntar. Yo creo que la gente piensa que arte es elitista, pero la mayoría de la gente que yo conozco que ama arte están felices de compartir todo el saber que tienen y son inclusivos y las instituciones quieren nada más que llegue la gente para ver sus exposiciones.
SANTIAGO ORTIZ MONASTERIO – @santiagoomb

¿Cuándo fue la primera vez en tu vida que te interesaste por el arte?
Tuve la gran suerte de crecer en un ámbito en el que estuve expuesto muy de cerca a diferentes expresiones artísticas, incluyendo moda y diseño. Por un lado, mi abuela Ángela, quien fue una importante influencia para mí, fue una esteta que disfrutó a lo largo de su vida de coleccionar, crear y compartir arte de diferentes tipos. Por otro lado, durante mi infancia y hasta mis 13 años, mi Mamá trabajó en el Grupo de los Dieciséis, una asociación sin fines de lucro que hace una venta de arte contemporáneo al año y dona las ganancias a caridad. Me encantaba pasar tiempo con ella y muy seguido la acompañaba a estudios de artistas como de Raúl Anguiano, Roger Von Gunten o Francisco Castro Leñero, y también la ayudaba con el montaje de la venta en la Hacienda de los Morales todos los años. Siempre estando cerca de arte, de artistas, y también cerca de todo lo que sucedía tras bambalinas, me es difícil contar cuando me interesé por el arte la primera vez; de alguna forma crecí con él.

Mi abuela Ángela tenía, cuando yo era chico, una colección de ropa antigua (1880 – 1912), que le regaló Pepe Dosamantes, un primo de mi abuelo que vivía en la Ciudad de México. Regresando a la pregunta inicial, tengo recuerdos muy vívidos de cuando mi abuela nos sacaba vestidos y ropa de esa colección y nos las mostraba a sus nietos desplegada encima de la mesa del billar de su casa de Cuernavaca. Los encajes, terciopelos, bordados y velos que adornaban la ropa me absorbían, su textura me fascinaba y siempre tuve ganas de poseer algo así de bello. La colección se componía principalmente de ropa para mujer, pero había algunos selectos ejemplares de atuendos masculinos. En específico, había un abanico de marfil para hombre con el que siempre soñé quedarme. Hoy en día estos vestidos se encuentran en la colección del Castillo de Chapultepec.

¿Cómo crees que el arte influye en tu estilo personal al vestir?
El arte no influye tanto en mi forma de vestir del diario. Mi estilo es bastante sobrio, muy inspirado en la simpleza de la estética japonesa, y juego con accesorios que le dan destellos de carácter a mis atuendos. Suelo vestirme con básicos y me gustan las paletas de color controladas. Me encanta el azul, el gris y el verde en la ropa, y con los zapatos me divierte jugar un poco más.

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Ahora, de vez en cuando, debo decir, disfruto de vestirme de forma más provocadora buscando (así como el arte conceptual) escandalizar un poco para evocar un cuestionamiento o una reflexión. Creo que la moda y el estilo personal son una característica importantísima para la gente porque la existencia humana es hedonista y es fundamental sentirse cómodo como individuo con su apariencia, su sensualidad. Me encanta cuando la moda es una forma de liberación, pero lo hago sólo de vez en cuando porque ese es mi estilo. Una de las razones por las que suelo vestirme con básicos es que me gusta que la ropa me dure años, esto viene de una preocupación por sustentabilidad y ecología que rige muchos aspectos de mi vida. Me preocupa que la ropa sea cómoda y funcional y siempre que compro algo entiendo que me va a acompañar, probablemente, por un periodo largo. Confieso que sigo poniéndome ropa que me compré en la secundaria.

Me molesta mucho la moda impuesta por el fast-fashion porque que es un modelo insostenible y sumamente nocivo para el planeta. Yo creo que la ropa, independientemente del nivel o marca, debería de estar hecha para tener la vida más larga posible y usar los materiales más conscientes posibles.

¿Cuál ha sido la conversación más significante que has tenido con alguien acerca del arte?
Híjole, suelo rodearme de amigos y personas que tienen que ver con el arte por lo que escoger una conversación no está fácil. Recientemente tuve la suerte de platicar con Dahn Vo a quien admiro enormemente porque su arte es igual de exitoso (en mi opinión) en su ejecución estética como en su carga intelectual y conceptual.


¿Y acerca de la moda?

Una práctica que me inspira profundamente es la concepción del vestido en varias regiones de México, como por ejemplo la cultura “Triqui” en Oaxaca, en donde las mujeres (usualmente), fabrican sus propios vestidos, con la concepción de que les van a durar el resto de sus vidas. Esa es la calidad que creo que deberían de tener muchas de las prendas que usamos.

Remigio Mestas, quien ha hecho una labor increíble en apoyar a las comunidades textileras de su estado, Oaxaca, me platicó hace algunos meses de los estilos de indumentaria de las diferentes y fascinantes regiones del estado. Fue increíble haber podido aprender de esas costumbres de un personaje que ha tenido un impacto social tan valioso para mi país.

¿Cuál crees que es la manera más sencilla de acercar a los hombres en general al arte?
Concibo el arte como un agente catalizador para la apertura de la mente, para la aceptación de cosas diferentes o ajenas, partiendo fundamentalmente del cuestionamiento y la reflexión. Pensar en arte para mí es pensar en cultura, la estética siendo sólo una de sus vertientes, el diseño otra de ellas.

Creo que una forma muy efectiva de acercar a los hombres al arte es integrándolo en todo tipo de ámbitos en los que nos desarrollamos. El arte urbano y la integración de arte en espacios habitables se me hace de lo más importante porque aporta a la experiencia de los usuarios de los espacios, y el impacto que se puede lograr es enorme.

Hoy en día teniendo un mundo tan visual y conectado creo que se puede lograr de maneras muy interdisciplinarias. La moda es una buena forma porque es directa y evidente, por lo que jugar artísticamente en la forma de vestir puede tener un impacto fuerte en su receptor. Después de responder esto, creo que voy a empezar a implementarlo más.

Todos los looks -incluida la pañoleta de Chapo, Prada

Visita AGO Projects en ago-projects.com y en Reforma 382 – 501, CDMX.

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