Gilded Age: La moda masculina en el siglo XIX
Sin duda alguna, la Met Gala ha puesto en el ojo del huracán a la “Gilded Age”, provocando interés y fascinación por la moda de aquella gran época. De esta manera, el próximo mayo, podremos ser testigos de grandes looks inspirados en la vestimenta de finales del siglo XIX. Así, esperaremos que las celebridades del mundo nos cautiven con sus propuestas de alfombra roja.

Cortesía de HBO
Un poco de contexto
Sabemos que la moda no es un fenómeno aislado y como tal, tanto su creación como transformación, responde a cada momento histórico y las dinámicas sociales ocurridas dentro de ellos. Así, para entender la importancia de la vestimenta de cualquier época, es necesario conocer acerca del contexto económico, industrial y artístico por el cual atravesaban en aquel entonces.
En este sentido, la “Gilded Age” fue un periodo en que la ciencia y la economía tuvieron protagonismo. Así, el término “científico”, acuñado en 1833 por William Whewell, fue parte fundamental del lenguaje de la época. Por otro lado, la economía atravesó por dos revoluciones industriales, la primera de 1750 a 1840 y la segunda entre 1880 y 1914. Este proceso tuvo especial impacto en los transportes con el desarrollo del ferrocarril, los trasatlánticos y el automóvil. Como resultado, la población del mundo se duplicó, favoreciendo a los cambios en los procesos económicos y las mejoras en los transportes, lo cual propició grandes movimientos migratorios rumbo a las ciudades.

Londres en la época victoriana
Para finales de ese siglo, el cinematógrafo y la fotografía fueron grandes avances científicos, al igual que el alumbrado público a base de gas (en las grandes ciudades de Europa). Posteriormente, llegaría la electricidad, el telégrafo, el teléfono y los viajes trasatlánticos.


Vestimenta a la par
Por su parte, la indumentaria masculina durante el siglo XIX, tendió a simplificarse en comparación con el siglo anterior y aunque presenta influencia del siglo XVIII, deja de lado el colorido y los excesos decorativos de periodos anteriores, heredados de la moda francesa originada en Versalles. Durante ese siglo, los hombres tenían un armario sencillo y austero, siendo el negro el color predilecto, junto con otras tonalidades oscuras o pardas. Un hecho significativo de este periodo, fue el abandono del uso del calzón a favor del pantalón, con diferentes estrechos a lo largo de la centuria. Esto, fue uno de los símbolos de democratización en la moda, ya que todas las clases sociales usarían pantalones para finales del siglo XIX.

A principios del siglo XIX se establece un código básico que girará en torno al uso del chaqué y frac para diferentes actos sociales. De esta manera, el traje de hombre será casi estático comparado con la evolución que tendría el traje femenino en ese mismo siglo, ya que apenas y sufrió algunos cambios o novedades.
Sin embargo, el patronaje, corte y confección de trajes masculinos llegaría a ser un verdadero arte gracias a los sastres que seguían las tendencias de París y Londres, gracias a revistas como Petit Courrier des Dames y Journal des Tailleurs. Además de estudiar, compraban tejidos y realizaban trajes a medida con gran perfección.

Armario masculino, una cuestión de poder
Cabe recalcar, que únicamente los hombres de clase alta podían costear este tipo de ropa, misma que lo distinguía por pertenecer a cierto circulo de relaciones sociales.
En este sentido, el traje masculino mostraba el rol y estatus social del caballero. La aristocracia y la burguesía siguieron un protocolo similar, aunque se observan diferencias en complementos como las bandas de órdenes civiles, las condecoraciones y la joyería, entre la que se incluyen desde alfileres de corbata, leontinas (cadena para el reloj de bolsillo) hasta botones. Otra diferencia añadida, es el uso de tejidos, ya que los caballeros más adinerados utilizaron los de mejor calidad. Por otro lado, la lana y el algodón eran los predilectos para la fabricación de trajes, dejando el tafetán o raso para los chalecos, prenda donde se permitía un toque de fantasía con estampados diversos.
Los Dandis
La implementación de colores en la segunda mitad del siglo XIX recaía en el uso del tartán. Eran especialmente los más jóvenes, quienes se atrevían a combinar sus chaquetas oscuras con pantalones o chalecos elaborados en aquella tela de diseño escoces. También, entre la juventud, estaban aquellos que decidían vestirse completamente a cuadros; un atrevido estilo que se asociaba directamente con los excéntricos “Dandis” metropolitanos de la Inglaterra victoriana.

De hecho, la figura del “Dandi” fue un eje principal de la moda durante el siglo XIX. Los “Dandis”, hombres extravagantes y singulares, preocupados por su estética, que tomaron su indumentaria como rasgo diferenciador, cuidaban su peinado, barba y bigote con extrema minuciosidad; se perfumaban y elegían a detalle, sus complementos.
De esta forma, la nueva figura masculina adaptó como prenda de abrigo el gabán, similar a un chaquetón con diferentes tipos de largos y tejidos dependiendo de la estación del año. Eran anchos, aunque podían ajustarse según el gusto del caballero; podían tener cuello, solapas o ser más sencillos. Y al igual que las damas de la época, en los hombres, este famoso abrigo era acompañado por un par de guantes y un bastón. Por su parte, el uso de la capa se reservaba para actos solemnes, compitiendo con el gabán.

Por otro lado, la levita fue otra de las prendas claves del “Dandi”: Un saco con faldones largos que se podía cruzar por la parte delantera; pieza que después conoceríamos como chaqueta o americana.

México
Con respecto a México, a finales del siglo XIX, la sociedad vivía bajo la dictadura del presidente Porfirio Díaz, cuyo gobierno favorecía a la clase empresarial otorgando tierras, permisos y facilidades económicas a cambio de la urbanización de las ciudades. Gracias a eso, ahora podemos apreciar grandes construcciones de la época como el actual Museo Nacional de Arte (antes Secretaria de Comunicaciones), el Palacio de Bellas Artes, el edificio de correos y monumentos como el “Ángel de la Independencia”, ubicados en la Ciudad de México.


En aquel tiempo, la clase alta de México tenia la facilidad de pedir su vestimenta a los modistas extranjeros para ser confeccionada a su medida, misma que estaba inspirada en las últimas tendencias de la moda francesa.
Ya para 1891, abre sus puertas el Palacio de Hierro en el Centro Histórico de la Cuidad de México. De esta forma, la primer tienda departamental de ropa de lujo en el país, tuvo la capacidad de concentrar diseños exclusivos del viejo continente para ofrecerlos a la alta sociedad mexicana.

Fachada original del Palacio de Hierro


Fachada remodelada del Palacio de Hierro

Así, en aquel momento, la vestimenta masculina en México, a diferencia de la femenina, se conservaba dentro de la comodidad y funcionalidad. Por su parte, los campesinos y pastores indígenas vestían la inconfundible camisa y calzón blanco de manta. De ahí, que la creciente producción de mantas de algodón, propiciaron al surgimiento de fábricas textiles mexicanas a finales del siglo XIX.
Por otro lado, los trajes masculinos eran la levita, con sombrero de copa, el frac, el uniforme militar o bien, el traje de ranchero o de charro. Esto lo podemos comprobar a través de recuerdos plasmados en personajes históricos de la nación como Benito Juárez, quien siempre portaba levita o en el grupo de liberales, cuya indumentaria, mantenía con orgullo la austeridad republicana como símbolo de honestidad y buen gobierno, actitud que se extendió incluso, a sus esposas.

Prueba de ello, existe en la carta que Margarita Maza de Juárez le hizo a su esposo: “Toda mi elegancia consistió en un vestido que me compraste en Monterrey hace dos años, el único que tengo regular y que lo guardo para cuando tengo que hacer alguna visita de etiqueta”.
Para reflexionar
Por todo esto, extravagancia, opulencia, lujo, avances tecnológicos y riqueza, serían palabras con las que definiríamos a la “Gilded Age” y a sus figuras como el “Dandi”, pero que no debemos olvidar su concepción basada en el sufrimiento de las clases obreras y campesinas de aquel momento. En este sentido, tomar como representación la vestimenta de aquella época, caería en debate entre quienes lo consideran incorrecto por tratarse de un pasado violento y quienes solo lo retoman por la nostalgia hacia lo retro y el arte de la costura.
Fuentes
Documento: La moda masculina durante el siglo XIX, Museo del Romanticismo, España.



PUBLICAR UN COMENTARIO