Heartstopper nos recordó que las historias LGBTQIA+ también merecen finales felices
En un punto álgido, las tramas centradas en personajes LGBTQIA+ solían ser demasiado sexuales o trágicas, hasta que en 2022 se estrenó Heartstopper. Y, por fin, el romance también tuvo cabida.
El webcómic de 2016 escrito por Alice Oseman dio el salto a la pantalla como una de las adaptaciones más exitosas de Netflix. El nivel de fidelidad con el que la serie recreó la apariencia de Nick y Charlie —interpretados por Kit Connor y Joe Locke—, las tomas que coinciden con las viñetas originales e incluso la animación en 2D —corazones, estrellas y hojas que aparecen en pantalla para representar la intensidad de los sentimientos— hizo que el público se encariñara con esta adaptación.

Y, en efecto, esta historia de amor no pretende definirse por un secretismo ridículo, sino por celebrar y responder muchas de las preguntas e inquietudes que suelen tener los jóvenes con delicadeza. De alguna forma, la película que cierra esta era muestra la realidad vertiginosa de la vida adulta y lo abrumador que puede resultar enfrentar el cambio. Incluso explora la idea de amar en una etapa más madura y cómo habrían sido las vidas de muchos si hubieran crecido en la época, el lugar y el mundo de Heartstopper.
Claro, no todo es idilio y romance. También hay espacio para los problemas de salud mental y otros desafíos que ayudan a desarrollar el camino de Nick y Charlie, aunque la dulzura prevalece frente a la adversidad. Más allá de la fantasía, existen fisuras. Y eso es justamente lo genial de Heartstopper: es una obra inspiradora, positiva y optimista. Sobre todo, diferente.

Además, la representación de las distintas orientaciones sexuales e identidades de género es magnífica, porque forma parte de la esencia misma de la historia. Más aún con el círculo de amigos que acompaña a los protagonistas: Tao (William Gao) y Elle (Yasmin Finney), una joven trans; Isaac (Tobie Donovan), quien, tras besar a otro chico, les confesó a sus amigos que se identifica como asexual; y Tara (Corinna Brown) y Darcy (Kizzy Edgell), cuya relación terminó convirtiéndose en un modelo para Nick y Charlie mientras ambos lidiaban con el proceso de aceptar su orientación sexual.
Pese a las situaciones culturales y políticas que siguen enfrentando las personas queer —incluidos los retrocesos en derechos en países como Gran Bretaña y Estados Unidos—, esta producción apuesta por un mensaje esperanzador: que todas las personas puedan ser auténticas, libres y felices.
Ser dueñas de su propio destino.




SnatchLuck
It’s cool that stories like this are getting more visibility. Do you think we’ll see more happy endings in LGBTQIA+ weddings?