Influencer: ¿Modifica una acción o representa aquello que somos o queremos?
Desde hace algunos años, la palabra “influencer” llegó para quedarse dentro del vocabulario digital utilizado para referirnos a esas personas que generan y suben contenido para redes sociales; que son seguidos por un grupo en específico de personas. Los influencer son llamados por las marcas, principalmente y recurren a ellos para incrementar ventas y tener una comunicación más cercana con clientes o audiencia. Esto es como casi un credo para los “marqueteros”, pero ¿es así de fácil?
Su figura y lo que representan siempre se ha cuestionado desde varios ángulos y no por quererlos borrar, sino para conocer realmente su poder. ¿Es un influencer alguien que, “influye” (valga la redundancia) o es alguien que “representa” un tipo de pensamiento o conducta previamente consolidada en un individuo?
Esta duda surge a partir de ver un video de la creadora de contenido (catalogada comúnmente como influencer) Ter, donde define al influencer como: “Mamarracheo ilustrado”, cuestionando el valor que estas figuras tienen, pero desde una perspectiva más lingüística, no comercial.
Aquí el video:
A lo largo del material explica sus puntos de vista, donde básicamente se pregunta ¿por qué no le hacemos caso a todos los influencer? y solo lo hacemos con determinadas personas o ¿por qué no compramos todo lo que nos recomiendan?
Su punto central parte de que nos identificamos con aquellos que representan alguna parte de nuestro interior, ya sea a través de las ideas, creencias, humor, experiencias o gustos en común y que son expresadas, a menudo, de una manera un tanto exagerada, pero que al verlo reflejado en otra persona, exponiéndolo por medio de su celular, hace que resuene con nosotros.
De acuerdo con el Observatorio de palabras de la Real Academia Española, dice que “influencer” es un anglicismo usado en referencia a una persona con capacidad para influir sobre otras, principalmente a través de las redes sociales. Como alternativa en español, se recomienda el uso de “influyente”: Cómo ser un influyente en redes sociales. En cuyo caso, serían alternativas válidas influidor e influenciador.
El fenómeno influencer es relativamente nuevo, pero no como tal su esencia, pues se trata de influir, persuadir o alterar decisiones, acciones que ya han existido en personajes, como actores, conductores de shows, cantantes, socialités y otros más. Pero con la democratización de Internet, el juego cambió y vio en la gente “común” una ventana para sacar a relucir talentos, capacidades y habilidades lejos de las esferas de “poder” comúnmente asentadas en los medios de comunicación convencionales como la radio, la televisión o impresos como revistas y libros.

De acuerdo con el director de comunicaciones globales de Adidas, lo que buscan las marcas en un influencer a la hora de ser seleccionados es:
- Su capacidad de movilizar las opiniones y de crear reacciones en otros usuarios cuando se habla de una temática en concreto.
- El potencial de audiencia de un influencer sobre una temática determinada.
- El nivel de participación en la conversación sobre una temática específica.
- Esto, de acuerdo a sus datos, donde se dice que el 70% del engagement de las marcas proviene del trabajo que se hace con influencers.
Siguiendo el punto que defiende Ter, sobre que los influencers son más bien representantes, porque cada persona dirige sus gustos, pues son detonantes de algo que ya tenían, lo que los hará difícil de influenciar, su contraparte puede no ser tan sencilla.

¿Por qué permitir que un influencer cualquiera pese en las decisiones que tomamos? La primera respuesta se puede hallar en “los tres cambios de actitud”. Así se llama una teoría pisco-sociológica de 1958, desarrollada por el psicólogo de Harvard, Herbert Kelman, quien aseguró que esto sucede gracias a tres procesos que nos hacen vulnerables a las influencias sociales: la conformidad, la identificación, la internalización.
Así, en YouTube, Tiktok, Instagram o cualquier otra plataforma, los anuncios con influencers son comunes, algunos los ubicamos rápidamente dependiendo el circulo de contenido que consumamos a menudo, gracias al trabajo del algoritmo, de ahí que cobra sentido que sea una persona sea quien ofrezca un producto, de lo contrario se vería automatizado.

Estas dos posturas son sin duda interesantes, de hecho, el cuestionamiento de Ter es sumamente valioso, ya que abre una discusión más a fondo, incluso una teorización importante, basándose en un simple cambio de paradigma lingüístico. Aún es una palabra nueva si la comparamos con otras del idioma ingles o español, así que es un paso necesario para madurar conceptos y referentes sobre a quien asignarlos.
Referencias



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