Jaime Maussan: el tiempo, el misterio y la transmisión infinita
Hay figuras públicas que pasan como una moda estacional. Y hay otras que, como un reloj mecánico bien ensamblado, resisten el paso del tiempo ajustando cada engranaje a la nueva era. Jaime Maussan pertenece a esa categoría singular: la del comunicador que ha convertido la duda en narrativa y el misterio en sistema de medición cultural.
Desde la década de los ochenta, cuando las cámaras Betamax apenas lograban registrar siluetas borrosas en el cielo, Maussan comenzó a construir una crónica paralela del mundo. Mientras México consumía noticieros tradicionales, él miraba hacia arriba. Su enfoque —como él mismo reconoce— ha evolucionado al mismo ritmo que la tecnología: del VHS inestable a la nitidez del 4K; de archivos físicos a la circulación inmediata en internet. La llegada de plataformas digitales transformó la investigación en un fenómeno global, permitiendo contrastar registros de distintos países casi en tiempo real. El misterio dejó de ser local; se volvió transcontinental.

En 2004 dio un giro decisivo al convertirse en productor independiente. Fue un movimiento estratégico, como ajustar la corona de un reloj antes de sumergirse en aguas profundas. Esa autonomía le permitió consolidar espacios en televisión abierta y, en 2019, alcanzar uno de sus mayores objetivos: un noticiario propio. Ahí amplió la conversación hacia avances científicos, fenómenos climáticos, flora y fauna en peligro de extinción. Para él, el fenómeno OVNI no es un compartimento aislado, sino parte de un rompecabezas mayor sobre el estado del planeta y la historia de la humanidad.
En tiempos donde se repite que la televisión está en declive, Jaime Maussan sostiene cifras millonarias de audiencia. Como un reloj analógico frente al dominio digital, su proyecto demuestra que la tradición puede coexistir con la innovación si sabe reinventarse. No se trata solo de ratings; se trata de permanencia.

Su próxima presentación en el Auditorio Nacional funciona como una gran campanada. Volver a ese escenario por segunda vez no es un gesto menor: es la confirmación de que el misterio ya no se susurra en foros marginales, sino que llena uno de los recintos más emblemáticos del país. Presentarse ahí exige información “de altura”, como él mismo lo define. Y el eje de esta nueva conversación es la llamada esfera de Buga, un objeto que, según sus investigaciones, tendría 12,560 años de antigüedad.
La fecha coincide con el periodo climático conocido como Younger Dryas y, en su interpretación, podría conectar con desarrollos espirituales tempranos como los de Göbekli Tepe. La hipótesis es ambiciosa: un mensaje ancestral que antecedería textos religiosos fundamentales. Es, en términos simbólicos, como desmontar el reloj de la civilización occidental para examinar su mecanismo original.


A lo largo de su trayectoria también ha defendido casos emblemáticos, desde materiales relacionados con Roswell hasta hallazgos físicos como cuerpos tridáctilos y formaciones en campos de cultivo. Cada episodio ha sido una marca más en la carátula de su carrera: controversiales, debatidos, pero persistentes.
En esta edición de BADHOMBRE o’Clock, el tiempo no es solo una unidad de medida: es metáfora y estética. Los relojes que acompañan esta historia —precisos, complejos, diseñados para durar décadas— dialogan con la figura de Maussan. Porque investigar lo inexplicable es, en el fondo, un acto contra el olvido. Es negarse a aceptar que todo está dicho.
Jaime Maussan ha construido una narrativa que oscila entre la ciencia, la fe y el espectáculo. Puede generar escepticismo o fascinación, pero nunca indiferencia. Y quizás ahí radique su verdadero impacto cultural: en recordarnos que, aunque el mundo avance en segundos digitales y algoritmos perfectos, seguimos levantando la vista al cielo buscando respuestas.

BadHombre: A lo largo de tu trayectoria te has consolidado como uno de los principales referentes en el periodismo de investigación sobre el fenómeno OVNI. ¿Cómo ha evolucionado tu enfoque desde los inicios hasta hoy?
Jaime Maussan: Ha evolucionado al mismo ritmo que la tecnología. Cuando inicié en la década de los ochenta apenas había cámaras Betamax y VHS. En los noventa la tecnología mejoró un poco, pero las cámaras seguían siendo inestables. Con el tiempo todo cambió radicalmente: hoy tenemos teléfonos celulares que graban en 4K con una calidad impresionante.
Además, el internet ha sido determinante. Plataformas como YouTube permiten acceder a grabaciones de ovnis en todo el mundo y compartirlas en nuestros programas. Esto ha hecho posible una investigación global mucho más clara y documentada. La tecnología ha sido vigorosa y rápida, y nosotros hemos tenido que adaptarnos para mantener el nivel de información que el público merece.
BH: Eres considerado el primer y único periodista en México que ha consolidado una cadena de televisión dedicada a estos temas. ¿Qué retos enfrentaste y qué significa para ti haber construido ese espacio independiente?
JM: Es el resultado de muchos años de trabajo. Desde 2004 me convertí en productor independiente y pude tener espacios en televisión abierta. En 2019 logré tener un noticiario propio, algo que siempre había deseado, donde presentamos lo que llamo “las verdaderas noticias”: avances científicos, temas relacionados con flora, fauna en peligro de extinción, el clima y los cambios que vive la Tierra.
Construir un canal de señal abierta no ha sido fácil. Hay un equipo muy importante detrás y sin ellos no hubiera sido posible. Hoy tenemos alrededor de tres millones de televidentes entre semana y cuatro millones los domingos. Es muy satisfactorio, sobre todo en un momento donde muchos creen que la televisión está llegando a su fin por el internet. Nosotros demostramos que sigue más viva que nunca.


BH: Te presentarás por segunda vez en el Auditorio Nacional. ¿Qué significa lograr ese nivel de convocatoria con un tema que durante años fue considerado controversial?
JM: Es una gran responsabilidad. Presentarse en ese escenario exige llevar información de altura. Estamos trabajando intensamente para ofrecer datos que el público aún no conoce, especialmente sobre la esfera de Buga.
La esfera tiene una antigüedad de 12,560 años y parece estar relacionada con los primeros desarrollos religiosos en Turquía, particularmente en Göbekli Tepe. Tras interpretar un mensaje en proto sánscrito que contiene en su parte superior, encontramos conexiones que podrían representar un mensaje de carácter divino, incluso anterior a la Biblia. Esto podría redefinir el origen de ciertos principios religiosos en la civilización occidental.
BH: Después de décadas documentando casos, ¿cuál consideras que ha sido el momento más determinante de tu carrera?
JM: Encontrar evidencias físicas. El caso de los crop circles fue apasionante: estar presente en una noche de tormenta y ver aparecer una formación al amanecer es impactante.
En 2015 presenté fotografías que considero auténticas de seres recuperados en Roswell, pero defender imágenes es complejo. En 2017 encontramos cuerpos tridáctilos con características distintas a las humanas; eso marcó uno de los hallazgos más importantes de mi vida. Y en 2025 apareció la esfera de Buga en Colombia, otra evidencia física con una historia fascinante que presentaré en el Auditorio.
Mi objetivo es acercarnos a una comprensión más precisa del pasado de la humanidad.

BH: ¿Qué es exactamente la esfera de Buga y cuáles son las evidencias que la respaldan?
JM: La esfera de Buga es un sensor capaz de volar mediante energía electromagnética. No utiliza propulsión ni antigravedad como tradicionalmente se ha pensado sobre naves extraterrestres. Produce grandes cantidades de electromagnetismo, lo cual puede afectar físicamente a personas cercanas cuando está cargada de energía.
En su interior se ha encontrado fibra óptica, lo que indica que puede medir temperatura, presión, transmitir imágenes y sonidos, e incluso observar bajo tierra o bajo el agua. Funciona como un dispositivo de monitoreo.
Fue analizada en la Universidad de Georgia, donde mediante estudios de la resina determinaron su antigüedad con un margen de error de ±30 años: 12,560 años. Esta fecha coincide con el periodo del Younger Dryas, un evento climático catastrófico que provocó extinciones masivas y alteró profundamente la Tierra.
Existen además múltiples videos grabados en el Valle del Cauca, Colombia, donde se observan esferas similares en vuelo, documentadas por distintas personas.

En esta historia Jaime Maussan fotografiado por José Toscano, Realización Ivan Estuardo, Coordinación de moda Rebeca Mora y Pablo Gonf, Grooming Londono, Entrevista Rafael Escalante y Dirección Editorial Juan Pablo Jim.



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