¿Por qué la ropa de corte skinny ya “pasó de moda”?
En junio de 2015 la revista médica Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry publicó un artículo llamado: ‘Fashion Victim’ escrito por tres médicos expertos y prestigiosos colaboradores de la revista. En él se exponía el caso de una mujer de 35 años que fue hospitalizada por cuatro días tras presentar un debilitamiento de sus tobillos y pérdida de sensibilidad en sus pies. La revista explicaba que la mujer en cuestión había ayudado a un familiar a mudarse y había permanecido largas horas agachada vaciando armarios. Ella reveló que había usado skinny jeans y recuerda haber sentido sus piernas cada vez más apretadas, con incomodidad y entumecimiento que posteriormente le provocaron una caída.

Foto: NowFashion / Off-White FW ’20
Luego de que se retomara este informe en distintos medios y foros de opinión, el mundo de la moda se percató y analizó las alternativas para sustituir gradualmente los jeans entallados. Con el tiempo a la explicación médica se le agregaron razones estéticas adjudicando la aparición de celulitis y estrías a los skinny jeans. Este tema dio cabida a desempolvar y cuestionar otras piezas de moda que de igual manera resultaban dañinas para la salud como las corbatas, tacones o corsés, este último con menos rigidez y severidad y los dos primeros sin mayor cambio alguno mientras la moda se rehúse a hacerlo.

Foto: NowFashion / Balenciaga FW ’20
Pese al punto de vista médico y después de una década de estrechez con jeans y otras prendas que parecieran no ser diseñadas para usarse, los diseñadores de nuestros días se han apoyado de las tendencias oversized y las tallas XL para actualizar y refrescar la silueta masculina por un periodo de tiempo indefinido. Estas siluetas amplias y relajadas, de largos generosos y cortes amplios, conectan con ciertas reminiscencias de los 80 y 90 y proporcionan la comodidad que por años se deseó pero nadie se atrevía a pedir de vuelta.

Foto: NowFashion / Valentino FW ’20
Visto desde otro lado la ropa skinny mantuvo delgadas a personas que cuidaban más su alimentación y seguían rigurosas rutinas de ejercicio para poder entrar en tallas ceñidas, aunque existan contrapartes como los problemas alimenticios generados por caprichos fashionistas o el escaso abanico de tallas más grandes. Ciertamente un cambio tan radicalizado en la indumentaria correría el riesgo de producir situaciones paralelas con tallas XL que pudieran esconder y volver imperceptible cualquier aumento de peso sano o insano. Aunque no resulten ser extremos con mucha lejanía, esta “normalización” de las nuevas formas y tallas cada vez más grandes, han beneficiado inmediatamente a quienes buscaban vanguardia en su guardarropa, aquellas tallas que la moda siempre ignoró a pesar de no ser explícitamente a quienes hoy se dirige.



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