Valentino Resort 2027: cuando el exceso finalmente encuentra orden
Ciertamente, Alessandro Michele ha simplificado su encanto en Valentino. Su recargada excentricidad ha ido congeniando más con la inmaculada belleza de su predecesor, transformando su visión ya formada en combinaciones más estructuradas y sensibles con el legado de la maison, sobre todo con las necesidades de su clientela.
Dado que su estrategia es conciliar ambas partes en un guardarropa híbrido, y que intenta que algo excepcional surja en medio de tantos remolinos creativos, existe la posibilidad de que su colección resort sea la prueba definitiva. Y lo es.
Admirando las fotografías de su lookbook, tomadas en una villa lombarda (quizá a las afueras de Roma), se constatan prendas altamente eclécticas que, de alguna forma, satisfacen la demanda por atuendos cotidianos impregnados con la herencia elitista de Valentino. Son estrafalarias y depravadas, aunque muy ponibles.




Intriga mucho que Alessandro muestre una versión del estilo preppy en combinaciones que desafían y provocan la figura del snob millonario, dentro de una fantasía cinematográfica donde reinan la sobriedad y el desenfado. Entre muebles aristocráticos de aspecto barroco y esculturas clásicas de mármol, la singularidad de Michele irrumpe con un glamour deliberadamente promiscuo. Muy “Saltburn“.
Desde una capa de tweed gris con aberturas laterales que cubre indecentemente unos joggers verde menta, hasta un abrigo con estampado de leopardo reinterpretado en púrpura, Michele provoca que estos looks inoportunos tengan sentido junto a la elegancia intelectual de un traje conformado por un blazer cruzado de hombros suaves y pantalones de vestir con ondulantes pliegues, que recuerdan al tailoring de los años treinta y cuarenta.




Una chaqueta nehru verde, ricamente bordada con lentejuelas, es inesperadamente combinada con unos jeans desteñidos y ballerinas; esto hace que la masculinidad suave y refinada de Valentino se sienta jovial, con influencia noventera y Y2K. Lo mismo ocurre con aquel look conformado por una bomber utilitaria en color violeta con bolsillos de parche, rematada con un chaleco de punto naranja con escote en V, una camisa gris y shorts amplios en tono turquesa.
Gafas deportivas y sneakers torpedo dominan la experimentación cromática y generacional de Michele. Con aires de estudiante de vacaciones en el Lago de Como, la tensión visual progresa a un ritmo brutal. Las camisetas y las gorras de béisbol con las palabras “Villan Teen” mantienen el espíritu de Michele a flote, revelando que lo kitsch sigue siendo su sello, y que aquello que parece imposible o de mal gusto siempre tendrá cabida en Valentino.



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