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La moda sirviendo a la música: WHEN TWO BECOME ONE 

La moda sirviendo a la música: WHEN TWO BECOME ONE 

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Corría el año 1997 cuando un mini vestido negro de Gucci por Tom Ford fue alterado con un paño de cocina para convertirse en la imagen  del empoderamiento femenino y del orgullo británico contemporáneo. Un año después, este mismo vestido, consigue un reconocimiento en el libro de Récord Guinness como la pieza perteneciente a una estrella pop más costosa que se haya vendido en una subasta. Convirtiendo el Union Jack dress de Ginger Spice en uno de los vestidos más reconocibles de la historia contemporánea. 

Geri Halliwell en los Brit Awards 1997.

Bien haya sido  destino o  casualidad, esta expresión de rebeldía sirvió para sembrar semillas de independencia femenina, libertad sexual y el inicio de la necesidad de un mundo abierto a amar lo diferente, sin embargo, pasaría mucho tiempo más antes de empezar a  ver el resultado. 

Durante años la moda ha servido a la música como un medio para expresar el mundo interior del artista. Pero la música, también le ha dado a la moda la oportunidad de expresarse a niveles más complejos.  Como ejemplo, el desfile de Gianni Versace de Otoño de 1991 en el que las supermodelos caminaron la pasarela mientras hacían un lipsync de ¨Freedom! 90” de George Michaels.

Supermodelos en la pasarela de Versace 1991 haciendo lip sync de “Freedom” .

 A simple vista, podría tratarse de un momento ¨icónico¨ de los 90, sin embargo, algo tan sencillo tenía capas de complejidad que iban más allá de cuatro mujeres caminando juntas en un desfile. Este acto hablaba de la caída de las viejas narrativas, de la llegada de una mujer que era fuerte por sí misma, de liberarse del maximalismo de los 80 y de la necesidad de un hombre homosexual de gritarle al mundo su verdad (al menos entre líneas) sin importar las consecuencias, dejando claro que una nueva década había empezado y que venían cambios estructurales en la sociedad. 

La música y la moda han caminado de la mano durante muchos años, haciendo que la mezcla de ambas definan momentos cruciales en la historia de la sociedad. Bien sea dándole sonido e imagen a movimientos revolucionarios cómo fue el caso de los Sex Pistols y Vivianne Westwood, quienes lideraron la escena punk creando una estética para el underground inglés y todos aquellos que no se sentían parte del sistema, o aportando nuevas visiones a la cultura pop, como es el caso de la relación de Lady Gaga y Alexander McQueen. 

Si hay algo que nos  ha quedado demostrado, es que la moda le ha dado a la música la posibilidad de crear una identidad más allá de los sonidos. La imagen le otorga al artista un factor diferenciador, es un elemento más que ayuda a la construcción del imaginario estético del músico y que debe maridar perfectamente con su sonido para realzar el placer al consumirlo.  

Vivianne Westwood.

La música se lee, se escribe y se oye… pero la música también se ve. 

La música puede intensificar nuestro entendimiento de los visuales, agregándole nuevos significados. 

La llegada de MTV en los 80’s cambió totalmente la manera de consumir música, se abren las puertas a los videoclips dándole la posibilidad al público de ver a sus artistas favoritos. De repente, el aspecto físico de los músicos cobra más importancia  y se crea  una necesidad por diferenciarse del resto. 

En contraparte, ahora el artista podía acompañar el tema con imágenes que evocaran una respuesta más emocional hacia la música aumentando los potenciales de consumo y promoción, algo que obviamente la industria musical identificó rápidamente y no ha parado de sacarle provecho desde entonces.

Es por esto que en su momento, cuando George Michael estaba buscando la manera de renovar su imagen a inicio de los noventa, decidió ocultarse tras los rostros de 5 Supermodelos para que contaran la historia de ¨Freedom! 90” en su videoclip dirigido por David Fincher. Para él, la mejor manera de poder renovarse frente a su público era deconstruir la imagen que se había hecho durante los ochenta, y sin querer, ayudó a definir la estética de los 90 cambiando para siempre la manera de realizar un video musical, donde ya no era relevante la presencia del cantante en cámara y donde la mujer no era más una acompañante del artista sino la protagonista de la historia.  

George Michael.

Muchas lunas han pasado desde aquel 24 de Febrero de 1997 en el que Ginger Spice (Geri Halliwell) se reveló ante su stylist,  siguió su instinto y utilizó aquel famoso vestido de la bandera británica que confeccionó una noche antes junto a su hermana alterando un ¨aburrido¨ mini vestido negro Gucci. Sin embargo, el significado que tomó la pieza definió un momento en la historia de la cultura popular y hoy más de 20 años después sigue siendo un símbolo del Girl Power.

Francisco J. Rondón es un stylist y creativo con experiencia en la música y la moda. Conoce su trabajo en @franciscojrondon

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