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Chismes de moda: Chanel, Hugo Boss, Lucien Lelong y su pasado nazi

La Segunda Guerra Mundial es uno de los momentos históricos que marcaron a la humanidad para siempre, debido a la cantidad de atrocidades cometidas durante su desarrollo. Claro ejemplo, el holocausto comandado por el führer Adolf Hitler en Alemania.

En medio de tragedias, la industria de la moda tuvo un papel importante en los territorios invadidos por Alemania. En este sentido, marcas como Chanel, Lucien Lelong y Hugo Boss comparten un pasado vinculado con las fuerzas nazi, pero encaminado a diferentes objetivos.

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    Durante el Tercer Reich, término que se usó para referirse al régimen nazi alemán, hubo cambios culturales, económicos, políticos, artísticos e ideológicos que tenían el objetivo de contrarrestar la crisis económica que atravesaba Alemania, luego de las sanciones impuestas por el Tratado de Versalles, por haber iniciado “oficialmente” la Primera Guerra Mundial.

    En los primeros meses del mandato de Hitler, los nazis establecieron una política de “coordinación” (la alineación de los individuos y las instituciones con los objetivos nazis). Esta alineación “voluntaria” incluyó hombres que empataran con su ideología política supremacista de devolver a Alemania el control y la posición económica sobre resto de los países europeos.

    Hugo Boss

    Durante esta época, la propagada ideológica se podía ver en el arte, en el cine y la moda. En este último punto, es donde Hugo Ferdinand Boss tuvo su incursión con el diseño, así como fabricación de los uniformes y trajes del ejército nazi.

    Hugo boss

    En 1923 Hugo Boss fundó un pequeño taller de sastrería en Metzingen, un pueblo al sur de Stuttgart. Así, cuando a finales de los años veinte, Adolf Hitler tomó el frente del Partido Nazi, su discurso comenzó a convencer a muchos alemanes, uno de ellos, el señor Boss. “En abril de 1931, cuando aún Hitler no había llegado al poder, Boss, que entonces tenía 46 años, decidió alistarse en el Partido Nazi. Su número de afiliado sería el 508.889” afirma el historiador y periodista Jesús Hernández en su libro “100 Historias secretas de la Segunda Guerra Mundial”.

    El trabajo de Hugo Boss acertó en las demandas del Tercer Reich. De esta manera, ofrecía hasta ocho uniformes distintos para los militares: el de campaña, servicio o diario, guardia, parada, el de presentación, de paseo, trabajo, deportivo y el de sociedad, este último solo para los oficiales.

    Además, de acuerdo con Hernández, la guerra amplió el mercado del modista, pues recibía nuevos pedidos, algunos incluso de la Wehrmacht (el grueso de las fuerzas de tierra, mar y aire del ejército alemán). “En el taller de Metzingen llegaron también pedidos de la Sección de Vestuario (Bekleidung) y del Estado Mayor (Stab), perteneciente a la Oficina de Asuntos Generales del Ejército (Allgemeines Heeresamt)”. Durante el periodo bélico, Hugo Boss usó a 180 prisioneros de guerra en su fábrica de Metzingen.

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    Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Hugo Boss fue procesado y multado. Pocos años después de su muerte en 1948, la compañía se abocaría a diseñar y producir trajes de vestir para varones. En 2011, el consorcio pidió perdón por las personas explotadas en sus fábricas durante la guerra. En actualidad la marca maneja una línea de virilidad dominante, empresarial, elegante.

    Coco Chanel

    La inconfundible marca Chanel, creada por Coco Chanel, es ahora un sinónimo de elegancia, estilo y lujo, pero que encierra un pasado manchado por la vinculación de su fundadora con las fuerzas Nazis. Esto, debido a que la señora Chanel fue de las pocas personalidades, no alemanas, que permanecieron en París luego de la ocupación del ejército nazi, como la cantante Edith Piaf, el actor Maurice Chevalier, el escritor Jean Cocteau o el expresidente Francois Miterrand.

    Coco Chanel

    Hal Vaughan, autor del nuevo libro, “Durmiendo con el enemigo”, afirma que Chanel trabajaba para los servicios de inteligencia alemanes durante la guerra. “Ser una agente nazi era ‘parte de su rutina diaria’ en París durante la ocupación”, asegura.

    “Chanel era una oportunista consumada. Los nazis tenían el poder, y ella gravitaba hacia el poder. Era la historia de su vida. Chanel no creía en nada, excepto en la moda. Ella creía en las ropas bonitas, en su negocio, y no le importaban ni Hitler, ni las políticas del nazismo”.

    “Ella era una facilitadora. Ella conocía a todo el mundo en España, conocía a todo el mundo en Reino Unido, y ayudó a los nazis”, señala el autor. Con esto, no es posible afirmar que fuera espía o simplemente escalaba en oportunidades sin importar con quien estuviera, lo importante eran las conexiones que tenía. Por ejemplo, al finalizar la guerra, Coco Chanel huyó a Suiza y se salvó de ser juzgada por colaboracionista. Vaughan explica que eso se debió a la intervención de Winston Churchill, mientras otros aseguran que fue obra de la familia real británica.

    En 1954 regresó a París y paradójicamente reestableció su negocio de alta costura gracias a la financiación de Pierre Wertheimer, un millonario judío a quien Coco intentó desposeer de la marca durante la guerra, delatando su paradero a la Gestapo (Policía secreta oficial de la Alemania nazi), pues tenía en su poder el 80% de Chanel y la ayudó a financiar su icónico perfume Chanel N°5.  Esto no se pudo consumar debido a que Wertheimer fue ayudado por Lucien Lelong quien lo envió a Nueva York. Coco nunca pudo quitarle la marca y a hasta la fecha, los descendientes de Pierre Wertheimer: Alain Wertheimer, Gérard Wertheimer siguen al mando de la casa de moda parisina.

    Lucien Lelong

    Otro nombre clave, del momento histórico nazi en la moda, es Lucien Lelong, y a diferencia de los anteriores nombres, este hombre se le considera un héroe, pues salvó a la moda del nazismo. Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, París ya se había consolidado como la gran capital de la moda mundial.  Así, movilizado por la guerra, Lucien Lelong se fijó como objetivo hacer que la alta costura parisina funcionara a pesar de todas las dificultades para salvar puestos de trabajo y preservar la identidad nacional.

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    Su trabajo consistió en salvar a personalidades judías a través de la comunicación secreta, la cual cubría con la falsa imagen de “colaborador” con los invasores nazis, mientras trabajaba para la resistencia. Y aun cuando los nazis tenían el plan de llevarse la moda parisina a Alemania, para apoderarse del estilo y la imaginación del mundo, Lelong fingía estar de acuerdo para no levantar sospechas.

    Referencias

    La Saga

    abc historia

    ABC mundo

    MVS noticias

    Trendo.mx

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