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Amar el deporte en México, más que sólo un juego

Amar el deporte en México, más que sólo un juego

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Vivimos en un país de muchos matices, hemos adherido creencias, prácticas, fiestas y actividades que nos unen como mexicanos; y no me van a dejar mentir, una de esas, una de las primeras a los que un niño es expuesto apenas y empieza a desarrollar su propia conciencia, es al deporte, en México mucho mas especifico al futbol. Una actividad que a la gran mayoría de las familias, amigos y compañeros los une, los hace celebrar e incluso crea un sentimiento de pertenencia por breves momentos.

Pero si yo te digo “fútbol” ¿qué imágenes se te vienen a la mente? Un simple deporte, quizá tu equipo favorito o tal vez te recuerde tu infancia. Si te pido que me describas a un futbolista o algún aficionado ¿qué me dirías? creo yo, la mayoría coincidiríamos, casi robóticamente en una breve lista de cosas que relacionamos con este deporte. Y es aquí donde entra el tema del que les quiero hablar, de mi experiencia ya no solo con el fútbol, sino con el deporte en general. De cómo estos van más allá de una simple actividad física.

Yo, como la mayoría de personas en este país crecí en una familia aficionada a los deportes: fútbol en la escuela que practicaba en el tiempo de recreo, fútbol americano los domingos con mi padre gritando al televisor, cada 4 años la emoción de Los Juegos Olímpicos y El Mundial, cuyos álbumes de estampas me servían como la enciclopedia para todo lo que importaba en ese momento. Y quizá más por inercia que por iniciativa propia terminé dentro de ese mundo, terminas adoptándolo y queriéndolo. Comienzas a ver todo lo que estos involucran: ves la fama que tienen los atletas, el dinero, las chicas, las mansiones, todo, terminas soñando con ser uno de ellos; no lo sé, quizá es esa aspiración a formar parte lo que te comienza a meter en ese mundo.

¿Pero que viene después?, por supuesto empezamos a crecer y adquirimos más gustos, otras prioridades y en lo particular quizá como a muchos otros, nos alcanza la realidad y nos damos cuenta que simplemente eso no es lo nuestro, pero eso no hace que perdamos el gusto por el deporte. Es aquí donde te preguntas ¿qué más me puede dar esto? Y entonces el mismo deporte te contesta, te educa y te demuestra que puede ser una vía diferente para conocer y entender más al mundo.

Por ejemplo una de mis historias favoritas es la de la Selección Alemana vistiendo de verde en los años 50. El país recién estaba reconstruyéndose y comenzaba a participar en el fútbol después de la 2da Guerra Mundial y por el estigma negativo que estos tenían nadie quería verse relacionado con ellos, hasta que la selección de Irlanda decidió unírseles a través de un partido amistoso, cuenta la historia que como agradecimiento los teutones portan los colores de los irlandeses. Es entonces cuando la geopolitica, la vestimenta, y la empatia humana chocan para demostrarnos que no solo es un juego, es una comunidad intangible y llena de simbolismos a la que inperceptiblemente nos unimos desde que tenemos memoria.

Playera verde de Alemania. Fotografía: Especial.

Como esta hay muchas otras historias que me enseñaron valores, acontecimientos o que motivaron mi curiosidad para saber más de hechos que nada tenían que ver de inicio con el deporte. Que me hicieron preguntar, investigar, ampliar mi visión y darle un lugar privilegiado al deporte en mi vida.

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Otro momento grandioso y que ha moldeado mis intereses y personalidad; Olimpiadas de México en el 68, Estados Unidos de América atravesaba por el clímax del conflicto racial y en ese momento dos de sus atletas afroamericanos ganan oro y bronce en 200 metros. Estoy casi seguro que alguna vez viste la imagen de estos dos en el pódium con la cabeza agachada y levantando el puño. ¡Dios! Son imágenes que te estremecen, al menos conmigo lo hicieron, y francamente aún lo siguen haciendo, que te hacen preguntar ¿Segregación? ¿Apartheid? ¿Qué son esas cosas? ¿Qué hay detrás de esas historias?

Fotografía: Especial.

Podría seguir contando miles de anécdotas que a la fecha me siguen emocionando, incluso me sacan lagrimas pero ¿para qué arruinarte la acción? Espero que estas palabras te puedan ampliar un poco más la perspectiva de que no es solo un deporte, de que la próxima vez que prendas tu televisor y veas un juego te des cuenta que no estas tirando tu tiempo, que no necesariamente es mejor un libro que la historia de un deportista, a lo mejor no solo es un juego, a lo mejor con un poco de suerte estas viendo historia.

Carlos Luna, el lado obscuro de ser un Badhombre.

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