Karim: De la H: el documental que revela el viaje de Karim López rumbo a la NBA
Una nueva generación de jóvenes estrellas está poniendo el nombre de México en lo más alto. Desde el futbolista Gilberto Mora y el boxeador Manuel Ramírez Galindo hasta el basquetbolista Karim López, el primer mexicano seleccionado en la primera ronda del Draft de la NBA.
El jugador sonorense, de apenas 19 años, se ha convertido en una sensación gracias a su capacidad física, su versatilidad defensiva y un manejo excepcional del balón. Su potencial y disciplina táctica llamaron la atención de Daniel Arróniz y Ricardo Torres, director de la casa productora Eleva Productions, quienes produjeron Karim: De la H, un documental que muestra a López lejos de los reflectores a través de un viaje íntimo de cinco años.
Mediante grabaciones inéditas y testimonios de figuras clave en la vida de Karim, el proyecto retrata no solo su camino profesional, sino también a la persona detrás del imponente jugador de los Memphis Grizzlies. Bajo la mirada de un dúo creativo que apuesta por una narrativa que combina precisión cinematográfica y sensibilidad emocional, el largometraje construye una historia marcada por sacrificios, luchas personales y aprendizajes que los llevaron a recorrer distintas partes del mundo.
Con una sonrisa y un entusiasmo contagiosos, Arróniz y Torres revelaron que Karim es un ser especial, dotado de un talento único que ha abierto nuevas oportunidades para todos aquellos que sueñan con jugar en las grandes ligas.
Aunque Karim: De la H aún no se estrena —su lanzamiento está previsto para finales de 2026—, el documental promete inspirar a cientos de personas que también se identificarán con una historia que se aleja de los moldes y artificios narrativos centrados únicamente en glorificar el éxito. Más que celebrar sus logros, busca mostrar a un “joven capaz de lidiar con la presión, con los comentarios, con las redes sociales y con todo lo que espera un país entero de él”, sin dejar de mantenerse firme y arraigado a sus valores. Cada partido se convierte en una lección que ambos creativos plasman en una obra que presenta un deporte desde una perspectiva más cercana.
Platicamos con Arróniz y Torres sobre el proceso creativo y el impacto que esperan generar con esta historia.
Alberto Jiménez: ¿Qué fue lo que les atrajo específicamente para crear este proyecto y dijeran “tenemos que contar esta historia?
Ricardo Torres: Nos dedicábamos a contar historias por todo el mundo. Reconstruíamos espacios en lugares de escasos recursos, como canchas de basquetbol, e incorporábamos el arte, la cultura y el deporte en esos espacios, pero siempre contábamos las historias que había detrás de ellos. Hicimos ciertas canchas y proyectos en Morelos para empoderar a la mujer, en uno de los lugares con mayor violencia contra ellas. También desarrollamos proyectos de unidad y equidad, siempre tratando de dar mensajes a las personas e impulsar a las comunidades, enseñándoles a pescar más allá de solo darles el pescado, haciendo estos proyectos junto con ellas.
Casualmente, el primer proyecto que hicimos aquí en México con nuestra compañía fue en Hermosillo, con Iram, que es el papá de Karim. De todas las canchas que existen en México —que son más canchas de basquetbol que campos de fútbol— terminamos llegando a esa, que fue donde también conocimos a Karim. Ahí lo vimos jugar y Dan y yo nos volteamos a ver. Literalmente vimos cómo agarró el balón y la retacó sobre su papá, que es un exseleccionado nacional, un gran jugador y una leyenda del basquetbol mexicano. Cuando hizo eso, tenia apenas 14 años.
Cinco o seis años después, Karim pasó de ese lugar en Hermosillo a Badalona, en España. Después se fue a Nueva Zelanda para jugar como profesional a los 17 años, convirtiéndose en un jugador profesional desde muy temprana edad. Y bueno, ahorita las últimas noticias son el draft, viajo a Nueva York.
Entonces, una parte de mí te quiere decir que esto es algo que venimos haciendo y que, a través de esta hermandad, decidimos llevarlo de la mano. Pero también hay otra parte de mí que cree que es Dios quien pone estas cosas en el camino de la gente. De todos los lugares de México a los que pudimos haber ido, terminamos en este, donde teníamos a un amigo de tiempo atrás, Irán. Él nos abrió las puertas y decidimos hacer este proyecto en conjunto para poder apoyar a esa comunidad.

Sé que conoces a Karim López desde hace mucho tiempo, pero ¿cómo fue tu primer encuentro con él? y ¿en qué punto de tu relación decidiste retratar su historia?
Arróniz: Sí, pues creo que, retomando un poco lo que decía Rick, casi desde el primer momento en que lo vi, fue algo que se me vino a la cabeza. Creo que también es parte de mi naturaleza encontrar a estas personas que son especiales o con las que conecto de esa manera. Fue algo bastante natural. Y también el hecho de que él decidiera ir a España, a Badalona, a jugar.
Yo soy de Madrid, así que tener esa conexión con un club histórico y poder seguir de cerca lo que estaba haciendo ahí también lo hizo más claro. Sé el mérito que tiene jugar en esa cantera y conseguir lo que estaba consiguiendo desde tan joven.
Karim dice que nunca dudó que iba a llegar, tampoco nosotros lo hicimos. Hay cosas que Rick y yo ni siquiera tenemos que hablar; simplemente sabemos que tienen que ser así. Obviamente, el proyecto ha ido evolucionando, pero la visión siempre la hemos tenido. Casi sin hablarlo claramente, pero ya lo sabíamos. Además, Dani tuvo la oportunidad de ir España.
Ambos hemos estado toda nuestra vida involucrados en el deporte, así que para nosotros estas cosas son prácticamente automáticas. Es decir, sabíamos que iba a pasar. Entonces pensamos: ¿cómo podemos ayudar a contar esta historia? Y que no sea solo una historia más, sino una que también cuente el porqué de México; no solo de Karim, sino de todo lo que no se ha contado y que nosotros conocemos por haber estado en esos lugares.
O sea, de la cultura, de cómo se vive el básquetbol en México, de cómo se come y todo ese rollo. ¿Cómo podemos hacer que todo el mundo conozca esta historia, con Karim como punta de lanza y como quien está abriendo estas puertas para muchos más? Y también como alguien que hoy está viviendo este momento, gracias al camino que antes abrieron tantas personas: desde Raga y “Mano Santa” en los setenta, Horacio Llamas, Nájera, Ayón… todos los que pusieron las bases para que él pudiera estar ahí hoy en día. Eso también lo teníamos muy claro y decíamos: “Ok, alguien tiene que contar estas historias porque no se han contado antes”.

Cómo hemos visto, la mayoría de documentales sobre estrellas deportivas tienden a caer en un patrón demasiado reflexivo y cliché, ¿de qué forma este proyecto se diferencia del resto al tener una identidad propia? ¿Hubo algo que quisieras romper deliberadamente?
Torres: Estamos hablando del legado de Karim López, pero también el de todos los mexicanos y de la gente que ha estado apoyándolo, de un lado o del otro, siguiéndolo y contando también sus historias. Entonces, es un poquito como tomar varios pedazos de historias, meterlos en un mismo saco y tratar de presentárselos a las demás personas.
No queríamos presentarlo como: “Ok, es alguien que está llegando al draft”, porque cada año llegan nuevos chavos al draft. Es entendible que es un proceso duro, pero eso pasa todos los años.
Lo que pasa es que Karim tiene una historia diferente, tiene una chispa distinta y ciertas cosas que creemos que, por un lado, hablando individualmente de él y de su familia, pueden motivar a muchas personas mexicanas, porque se van a sentir identificadas. Él vivió un pasado muy similar al de ellas. Normalmente ves a alguien estadounidense o mexicoamericano y piensas: “Bueno, hay ciertas cosas a las que yo no tuve acceso”. Pero Karim salió de Hermosillo y hay muchas cosas con las que la gente se va a sentir familiarizada. Creemos que por ese lado se va a generar esa conexión, esa emoción y un sentir diferente.
Pero, por el otro lado, también está el poder involucrar a personas en el documental como Carín León, que es alguien que también la está rompiendo en el extranjero.
Y, además, reunir a varias leyendas que aparecen desde diferentes perspectivas, siguiendo este momento del draft y lo que está pasando con Karim, pero al mismo tiempo contando muchas otras historias.

¿Qué te interesaba mostrar de Karim López más allá de ser un deportista?
Arróniz: La principal diferencia es que los chavos se puedan sentir identificados y digan: “Es un chaval que salió de las canchas, que tiene una familia, que ha hecho sacrificios y que se mudó a muy temprana edad”. Todo eso también requiere mucha comunicación con sus papás y muchos sacrificios. Ese es un poco el punto personal: que no solo un fan del básquet lo entienda, sino cualquier persona. A lo mejor alguien que sea padre o madre, que tenga hijos y que sepa lo que significa hacer sacrificios por ellos.
Esa es la parte humana más importante que queremos reflejar. Y también está el hecho de confiar en otras personas cuando, de repente, hay mucha gente alrededor queriendo tomar decisiones por ti. Al final, intentas ayudar a un chico de 14 años y a sus padres. En este caso, por suerte, Irán tenía la experiencia de haber sido profesional, pero normalmente las familias no están preparadas para algo así. Y más cuando alguien llega prometiéndote el cielo. Creo que también es un camino muy real para que otros padres y otras familias puedan verse reflejados, aprender y, no sé, creo que los va a hacer reflexionar bastante.
Torres: Es algo bien bonito lo que decía Daniel sobre el lado humano. Porque normalmente a Karim lo ven en los reflectores, lo ven jugando, y está ese Karim que es un chavo con hambre, que siempre supo que esto iba a pasar, que es muy determinado y que tiene un chip que yo solo había visto antes en los grandes. De verdad piensa diferente y todo lo que le pasa lo usa como combustible para ganar.
Pero también está el Karim que es un chavo muy de familia, con un corazón del tamaño de su wingspan. O sea, wingspanes su envergadura; mide alrededor de siete pies. Y no solo él, sino toda su familia tiene ese corazón enorme.
Poder reflejar eso y que la gente conecte con él por quien realmente es, y no solo porque llegó al draft, era muy importante para nosotros. En el documental también mostramos momentos como su primera clase de manejo cuando cumplió 18 años, o cuando dice: “Hoy solo quiero jugar FIFA con mis amigos y estar tranquilo”. Ese lado humano creo que es lo más bonito de él y de su familia. Es lo que caracteriza a Karim. Y, al final, ese amor y esa fe que tiene son parte de la mezcla perfecta que lo ha llevado hasta donde está hoy.

¿Qué descubriste de Karim López durante el rodaje que cambió tu percepción de él?
Arróniz: Creo que su madurez. Es algo que quizá puedes imaginar en un deportista de ese calibre, que es una cualidad que tiene que tener. Creo que también el hecho de haber vivido fuera, en Badalona y luego en Nueva Zelanda, ayuda mucho, pero sí me impresiona lo adelantado que va para su edad en la forma en la que enfrenta todo esto.
Eso es lo que más me llama la atención. Llevamos años cubriéndolo y vimos cómo pasó de ser un niño a convertirse en un hombre. Y, aun así, la verdad es que apenas tiene 19 años; todavía le queda muchísimo por conocer y por hacer.
Creo que eso es muy potente. Habla de su madurez, pero también de su ADN y de esa chispa tan auténtica que tiene dentro. Esa madurez se ve reflejada y, además, la vas viendo evolucionar a lo largo del documental.
Al final, lo hemos entrevistado en diferentes etapas y momentos de su vida. Poder vivir con él todo el proceso previo al draft y ver cómo lo experimentaba es lo que hace diferente este proyecto y lo que realmente muestra cómo se vivió ese camino.
Eso también le da mucho más valor al momento en que finalmente llega el draft, que es otro de los objetivos del documental: explicar qué es el draft y por qué tiene tanto mérito ser el primer mexicano en la historia en ser seleccionado en la primera ronda. Creo que muchas veces eso no se pone en perspectiva, y justamente eso es lo que queremos hacer con este documental. Si lo piensas, de todo el mundo solo hay 30 jugadores que son seleccionados en primera ronda. Con toda la cantidad de personas que juegan básquetbol, que por primera vez un mexicano nacido en México esté ahí realmente te hace dimensionar lo extraordinario que es.
A lo que tengo entendido, se embarcaron en una aventura por diferentes países––México, España, Nueva Zelanda y Estados Unidos––podrían contarme alguna anécdota que los haya marcado en especial.
Arróniz: El viaje a Nueva Zelanda fue muy especial. Creo que fueron como 40 horas de vuelo. Fue algo que decidimos prácticamente dos días antes por temas de calendario. Con el equipo dijimos: “No, vámonos para allá”. Fueron 40 horas de vuelo, dos escalas y llegar hasta la otra punta del mundo. Ahí fue cuando pensamos: “Realmente queremos esto”. Hacer también esos sacrificios personales era parte de lo que sabíamos que implicaba el proyecto.
Te hablo de Nueva Zelanda, pero es difícil quedarse con un solo momento. Ir a Chicago, Los Ángeles, Badalona, en tan pocos meses; Hermosillo, San Luis… recorrer tantos lugares es algo que solo haces si de verdad tienes esta pasión. Si no, un proyecto así no es posible.
Torres: Es que Dan y yo ya estamos muy conectados. Después de pasar tanto tiempo juntos, ya te imaginarás que, con tantos viajes, prácticamente nos vemos y ya sabemos qué va a decir el otro. Además, llevamos viajando juntos desde mucho antes; con este proyecto ya son cinco años.
Definitivamente yo también iba a decir Nueva Zelanda. Badalona para Dan es como su casa. Irvine, Chicago, Nueva York y Las Vegas son lugares a los que ya hemos ido varias veces para hacer proyectos con la NBA, así que estamos mucho más familiarizados con ellos. México, pues es México. Pero Nueva Zelanda sí fue algo rudo, sobre todo porque tuvimos que improvisar constantemente. Y un documental así es justamente eso: no sabes qué va a pasar.
Puede jugar o puede no jugar. Puede pasar algo en medio del proceso. Tienes que hacer establishing shots, tienes que grabar mil cosas más. Literalmente fuimos con la idea de que el plan era no tener plan. Todo lo demás podía estar organizado, pero este no, porque no sabíamos qué iba a pasar en el trayecto.
Y estando allá ocurrieron cosas, en la última etapa de Karim con los Breakers, que no esperábamos. Dijimos: “¿Qué vamos a hacer? Vinimos por una cosa, pero ahora pasó otra”. Y después pensamos: “No, es que esto es justamente lo bonito de contar”. Porque esa era la historia que valía la pena contar. La gente iba a poder entender qué tan importante puede ser una decisión, por más pequeña que parezca, y cómo puede impactar de cien maneras diferentes: en su posición en el ranking del draft, en cómo juega, en si juega o no juega, en si espera o no espera.
Creo que, para mucha gente que no está tan familiarizada con el draft o con el básquetbol en otras partes del mundo, este documental también les va a abrir los ojos y les va a permitir entender mucho mejor todo ese proceso.




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