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La cultura de la cancelación

La cultura de la cancelación
¿De verdad esta bien?

Francelia Bahena

Una de las cosas más asombrosas del internet es que de alguna forma democratizó la búsqueda de información y con este hecho la libertad de expresión se vio beneficiada como nunca. A muchas personas el internet les ayudo a crear comunidades que en la vida normal les hubiera llevado años formar. Y muchos ni siquiera se hubieran podido formar debido a toda la logística (y el capital) que esto requiere. BADHOMBRE se formó así.

Los medios del internet crecieron rápidamente en pocos años gracias a que muchos de ellos ofrecen información y propuestas de contenido que jamás hubiéramos podido encontrar en los medios de comunicación tradicionales.

Pero todo tiene sus pros y contras y hay que entender que una cosa es opinar diferente y otra muy distinta es esparcir comentarios racistas, xenóbofos, machistas o de cualquier tipo de discriminación… y es justo en este punto en donde nace la cultura de la cancelación.

¿Qué es la cultura de la cancelación? ¿En qué se distingue del ejercicio de la libertad de expresión y el debate crítico fundamentado? El escritor, periodista y activista Jonathan Rauch en su texto The Cancel Culture Checklist, traducido por Letras Libres al español señala que:

“La diferencia es clara a nivel conceptual. La crítica presenta pruebas y argumentos en un esfuerzo por persuadir. La cancelación, en contraste, busca organizar y manipular el ámbito social o mediático con el propósito de aislar, privar de una plataforma o intimidar a los oponentes ideológicos. No intenta buscar la verdad, sino moldear el campo de batalla de la información; su intención –o al menos su secuela más predecible– es forzar al conformismo y reducir el espectro de posibilidades críticas que no han sido sancionadas por el consenso predominante de alguna mayoría local.”

Sin embargo, como él mismo afirma, esto en la práctica puede ser difícil de diferenciar ya que ambas parten de una aparente crítica al otro. Por lo tanto en esta nota nosotros no les podemos decir “esto es crítica y esto es cancelación” no existe una fórmula correcta para reconocerlo… pero sí existen síntomas, planteados también por Rauch, que te pueden ayudar a diferenciarlo:

1. Punitivismo

“Una cultura crítica busca corregir antes que castigar.” Por lo tanto si una persona comete una equivocación y de pronto la conversación se torna tajantemente en eliminarla en vez de ayudarlo a avanzar, estas cayendo en la cancelación.

2. Privación de plataformas

“Una cultura crítica tolera los desacuerdos en vez de silenciarlos.” De esta forma, si en la supuesta crítica lo único que se desea es paralizar y callar los contenidos de la opinión contraria, sin derecho de réplica e incitando a que no se vuelva a poner en tela de juicio el tema expuesto, estas cayendo en cancelación.

3. Organización

“La cultura crítica confía en la persuasión.” Si en la crítica las personas buscan organizar para convencer sobre un argumento, en lugar de invitar a que la persona que lee saque sus propias conclusiones, estas cayendo en cancelación.

4. Boicots secundarios

“Una cultura crítica […] no ve ningún sentido en instaurar un clima de temor”. Y esto es justamente lo que intenta una cultura de la cancelación. El mensaje que da este tipo de críticas es que tú puedes ser el próximo. Vivir en miedo de expresar tus opiniones, en vez de lograr que se externen y se discutan.

5. Exhibicionismo moral

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“Como el discurso puede llegar a ser dañino, la cultura crítica rechaza la retórica extrema.” La cultura de la cancelación pretende llegar a lo que “los filósofos Justin Tosi y Brandon Warmke definen como ´exhibicionismo moral´: el despliegue de indignación moral para impresionar a tu grupo de pares, dominar a otros, o ambas cosas.” Así, las personas interesadas en practicar la cultura de la cancelación, no buscan ni siquiera entablar un diálogo. Mas bien adquirir mayor estatus o entrar ellos mismo a la conversación mediante estas prácticas.

6. Verdadosidad

“La estrella polar de la cultura crítica es la preocupación por la exactitud.” Pero el mundo no es perfecto y además ¿qué es la verdad? En una cultura crítica real, se exponen los argumentos siendo honestos, no tratando de llegar a una verdad universal, sino entendiendo que cualquier opinión tiene pros y contras. En la cultura de la cancelación, se aprovechan de este factor y “ven a la verdad como un instrumento, algo que puede utilizar, explotar o ignorar, dependiendo de sus necesidades en el momento.”

Esta nota fue súper complicada de escribir. Primeramente porque la cultura de la cancelación es un fenómeno social del siglo XXI del cual aun no se tiene suficiente información de lo que puede implicar. Segundo, porque al ser un medio de información, nosotros ya hemos atravesado por estas situaciones. No quería que la investigación se viera como un ataque en contra de las personas que en su momento nos han criticado, al contrario, gracias a ellos hemos crecido muchísimo como medio.

En un inicio la cultura de la cancelación nos hizo abrir los ojos ante muchos panoramas que se ignoraban en la sociedad, fue una llamada de atención para todas aquellas personas que por tener poder se sentían seguras. Las redes sociales les demostraron que no, que esta bien alzar la voz.

Sin embargo actualmente ya no siempre es así y por el contrario ahora parece que aquellos que “critican” ahora tienen el poder absoluto. Y con esto es fácil que exista impunidad, esta cultura permite y promueve que puedas difamar a alguien desde el anonimato. Por lo tanto desde ahí ya vamos mal, no hay forma de que avancemos a una cultura crítica cuando no hay con quien debatir.

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