¿La ropa que te pones podría estar destruyendo al mundo?
¿Alguna vez te has preguntado qué tanto contamina tu ropa? Es momento de replantearnos la dimensión de nuestras acciones y el impacto que estas tienen, incluso si se trata de lo que vestimos ¿estamos comprando lo necesario? O más bien ¿necesitamos lo que compramos? El fast fashion ha aumentado la demanda de los consumidores en un 400%, es decir, en la actualidad compramos un 60% más ropa que hace 15 años, una producción desmedida que muy probablemente el planeta no puede soportar y que poco a poco, va cobrando la factura.
Aún estamos a tiempo de tomar cartas en el asunto, el reto parece sencillo, con una ecuación básica; menos prendas, más duraderas, con procesos de producción y fabricación más responsables y que impliquen un menor consumo de recursos naturales; tomando en cuenta estos puntos como objetivos, las grandes producciones podrían convertir sus marcas en firmas realmente sustentables hacia un futuro más ecológico, pues tan solo duplicando la vida útil de sus prendas, reducirían, aproximadamente en un 24% las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del año.

Fotografía: José Toscano
En los últimos años ha surgido una tendencia conocida como slow fashion, esta es la opción más ética frente al fast fashion y aunque es un movimiento que apenas está en vías de desarrollo, cada vez se impone más, sobretodo en marcas pequeñas y medianas que están optando por ofrecer a los consumidores opciones de compra más responsables. También algunas firmas grandes ya apuestan por sumarse a estos movimientos, conscientes de la necesidad de contribuir a un mundo mejor. Marcas como H&M, Guess, Adidas y Levi’s, colaboran con la compañía I:CO para reciclar la ropa y zapatos que desechan los consumidores, aunque este proceso no es fácil, poco a poco va tomando fuerza.
El slow fashion fomenta una actitud de consumo más responsable, brindando muchas ventajas al mundo, a la moda y a los consumidores, usando productos nobles que no contaminan al medio ambiente, además de dar apoyo a pequeñas empresas cuyas producciones son hechas de manera local, apostando por el reciclaje de prendas para aprovechar los recursos con los que estas fueron hechas y promoviendo la donación de la ropa que ya no usamos para que así, esta vuelva al ciclo de una cadena de consumo responsable.
La responsabilidad no es solo de las marcas, los consumidores somos quieres compramos, pedimos y exigimos, conscientes de esto, tenemos la posibilidad de tomar acciones que vayan en pro de la moda responsable, provocando que todo el mercado se transforme, si tu quieres formar parte de esta cadena de consumo responsable puedes iniciar con acciones sencillas como cambiar tus hábitos de consumo y comprar de forma moderada, comprar prendas de pequeñas marcas artesanas o visitar tiendas de ropa vintage o second hand, donde puedes encontrar piezas de valor a precios bastante razonables; tomar acciones ¡también está en tus manos!
Ya hemos escuchado mucho la trillada frase que dice que “de la moda, lo que te acomoda” ¿no te acomodaría un mundo más responsable con un futuro ecológico? A mi sí.
Roel Santamaría, comunicólogo, anecdotista y amante de la música y los animalitos



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