Los mocasines fruncidos son el zapato favorito de los hombres con mejor estilo
Llámalos como quieras––mocasines fruncidos o arrugados––, pero este zapato se ha convertido en un nuevo básico del guardarropa masculino.
Popularizados bajo el nombre de “Soft Loafer” por las gemelas Olsen a través de su firma de lujo The Row hace diez años, hoy están por todos lados e, irónicamente, son uno de los diseños más copiados por las casas de moda. Sobre todo, porque se venden a precios exorbitantes que superan hasta los 1,000 dólares.

Pero ¿qué tienen de especial?
Bueno, su punta arrugada con una ligera inclinación angular es lo que más llama la atención. Quizás has visto la versión con tacón de Saint Laurent que ha usado Bad Bunny o algún otro It Boy, como Jacob Elordi o Harry Styles, quienes los combinan con calcetines blancos a la vista. Ciertamente, los mocasines fruncidos se han convertido en parte del guardarropa de hombres que buscan proyectar una imagen de riqueza discreta y sutil, pero con un toque ligeramente distinto.


Su fruncido aporta un dramatismo visual a una pieza tradicionalmente asociada con lo clásico y lo formal. Sin embargo, ese acabado ligeramente arremangado los vuelve mucho más atractivos. Además, su auge llega en un momento en el que la industria está redefiniendo lo que entendemos por lujo y perfección, mientras abraza una idea de opulencia más relajada, como también ocurre con las ballerinas. En ese contexto, estos mocasines resultan una opción bastante sensata.
Hemos llegado a un momento en el que deseamos usar zapatos fáciles de calzar, versátiles para cualquier entorno y, sobre todo, considerablemente elegantes. De alguna forma, los mocasines fruncidos parecen cumplir con todas esas exigencias.




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