¿Por qué el cubrebocas es el accesorio del siglo XXI?
La historia de las mascarillas quirúrgicas nos remonta a finales del siglo XIX cuando eran usadas estrictamente por médicos durante las cirugías, esto para evitar que bacterias en el aire pudieran entrar en una herida abierta. Los años siguientes su uso preventivo y confinado al sector médico y a las autoridades continuó, pues se demostró que evitaba la propagación de enfermedades que en aquel entonces empezaban a cobrar la vida de miles. Esto, a su vez, dio pie a reconocer dos funciones primordiales sobre los cubrebocas: la primera era que podían detener los gérmenes y la segunda era transformar la mentalidad de los ciudadanos con premisas científicas.

Cubrebocas de Off-White
La idea siguió replicándose con paso del tiempo y con la llegada de nuevas enfermedades y pandemias como lo fue la Gripe Española, el SARS y la influenza H1N1. Es con este historial que el cubrebocas se democratiza y además le da un giro a su rumbo pues pese a la contaminación y a la degradación ambiental de las grandes ciudades asiáticas funge como un filtro de aire, más recientemente en los incendios forestales en Australia.

Foto: Getty Images / Street style Seúl, Corea del Sur
Ahora, el sentido trendy surge por varias razones: la primera es que, como bien sabemos, la moda es casi omnipresente, lo ve todo, lo anota todo, le concierne todo y puede reinterpretarlo. Prueba de ello es la colección Qiaodan Yin Peng Sportswear de la diseñadora china Masha Ma, quien presentó un espectáculo vanguardista en el 2014 inspirado en la polución de Pekín. En esta pasarela eran los cubrebocas quienes robaban la atención, pues le daban a la colección un aire sombrío y apocalíptico que todavía perdura. Hasta hace poco grandes firmas del streetwear como Off-White, Palm Angels, Alyx y Bathing APE lo retomaron y han puesto a la venta estos cubrebocas con diseños propios argumentando sus elevados precios con técnicas de manufactura “lujosas”.

Foto: NowFashion / Palm Angels FW ’18
Es esta extravagancia la que atrae a artistas jóvenes como Billie Eilish o Bad Bunny quienes complementan sus looks con cubrebocas y vuelven un statement estos accesorios. Especialmente en el mundo de la moda las posibilidades son infinitas y pueden convertir un accesorio “ordinario” en algo extraordinario.
Algo tienen de inquietante estas máscaras: por una parte nos protegen de gérmenes y previenen la entrada de microorganismos al cuerpo, y por otro lado minimiza nuestras expresiones, nuestra boca… una máscara crea una barrera entre uno mismo y los demás. Pueden volver más difícil -incluso imposible- la interacción con otras personas porque se siembra duda e inseguridad cada vez que alguien lleva puesta una.

Foto: Getty Images / Bad Bunny
Pareciera que inconscientemente estos objetos se adaptan a las necesidades de las épocas, sanitarias, ambientales y psicológicas en tanto la ansiedad y la desinformación del nuevo Coronavirus (COVID-19) provoca que miles quieran conseguir un cubrebocas con la esperanza de protegerse aunque resulte inútil. La desesperación y el temor inminente nublan la vista y es el deseo de hacer algo nos lleva a tomar decisiones precipitadas y desacertadas.



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