Prada primavera/verano 2021: el futuro sin confinamiento
I. Growing pains
Prada viene del futuro. En la primavera/verano del 2021 ya no estamos confinados ni sometidos por el Covid-19 (de sus repercusiones económicas hablamos otro día con más calma), pero nos quedamos con el uniforme pandémico: usamos pants con zapatos ya-no-tan-formales y camisa con corbata. Y saco. Los sacos importan. Llegamos al peak athleisure y volvió el normcore del que ya habíamos salido los últimos años de nuevas investigaciones estilísticas maximalistas y gender non-conforming, aunque con resultados mixtos. Crecer es incómodo. Por fin el futuro es cómodo y versátil, y no necesitamos mucho: gris, negro, beige, pants, camisas, dos trajes de tres botones, un vestido couturesco si se prefiere y mucha ropa deportiva —antes ropa de otra categoría y línea (roja), hoy convive con el resto de nuestras actividades sedentarias doméstico-laborales.
Practicalidad y austeridad: la tendencia corona.

Foto: Cortesía de la marca

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II. Clevernes, Uniqueness, Nerve and Talent
Prada tiene una gran intuición para las colaboraciones: comisiona prints, invita a artistas y diseñadores de otras disciplinas a reinterpretar sus clásicos para una sana evolución de la marca y el diseño. La más grande prueba de esto será develada en septiembre, cuando Prada (la marca) presente su primera colección bajo la co-dirección creativa de Raf Simons y Prada (la diseñadora).
Generalmente las colaboraciones de Prada agregan elementos al diseño, aquí parecería funcionar como una extracción: muchos especulamos que el enfoque al skinny suit y la modelo cerrándose el abrigo con la mano son un guiño de Raf recreando su propio legado como propulsor de estos trajes en la cultura popular y evocando a las modelos en su última colección para un puesto anterior en otra marca intelectual —aunque antes de Raf ya había Prada y las modelos hicieron lo propio para ella en su primer desfile.
Si una colaboración resta elementos decorativos y de construcción pero suma valor a los temas y usos posibles de la ropa, la expectativa para la presentación de septiembre ha sido establecida ya, por lo menos, desde el tono.

Foto: Cortesía de la marca
III. Any surplus is immoral
Prada también viene del pasado: del ’84 cuando Miuccia Prada introdujo el nylon en una mochila que cambió el rumbo de su marca familiar —y el de la historia de los accesorios— y del ’88, cuando sacó la primera línea de ready to wear —también práctica, también austera y también prediciendo el futuro porque a lo largo de los años, ambos clichés de la marca han sido reinterpretados exitosamente y siguen marcando la tendencia cuando vuelven. Hace poco leí en el Twitter de un periodista de moda que el verdadero lujo es la alta costura y el bespoke, pero aquí el lujo es el de una buena idea de 36 años de edad en nylon negro y el de 32 años de básicos sastreados grises y parkas que siguen funcionando como un catálogo de esenciales —el vestido de nylon con zipper en el centro que trae Naomi en la campaña del ’94 hubiera sido un gran comeback aquí, por ejemplo.
Prada cambió al mundo y así es como se vió y se seguirá viendo. Swoosh.

Foto: Cortesía de la marca

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