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Segunda mano en México y el mundo. Las implicaciones de lo “trendy”

Segunda mano en México y el mundo. Las implicaciones de lo “trendy”

Hace un par de años, comprar ropa de segunda mano era casi un tabú y la idea de revender productos, una conversación que ninguna marca de lujo pensaba tener. Hoy, a medida que las generaciones más jóvenes crecen su poder adquisitivo y la sustentabilidad se coloca como prioridad en los consumidores de moda, la industria de la moda segunda mano, vintage y upcycling experimentan un crecimiento exponencial– con las marcas de lujo también saltando a bordo y buscando una porción de este mercado que se promociona como una manera sustentable de comprar.

Hablemos de una industria que para el 2029 está proyectada a vender casi el doble que el fast fashion; sus implicaciones globales a nivel social y ambiental y demos un vistazo a su crecimiento y tamaño en México y el mundo.

Acorde al Reporte de Reventa 2020 de ThredUp, la plataforma de reventa de ropa más grande del mundo, a nivel global la industria de reventa actualmente tiene un valor de US$38.97 mil millones y para el 2024 tendrá un tamaño de US$64 mil millones.

(Industria global de reventa de ropa 2020 -2024. Datos: Statista)

En México,  la app GoTrendier experimentó un crecimiento de 150% en el 2020, vendiendo casi un millón de prendas en un año y plataformas como Troquer colocan el valor del mercado de reventa de prendas y accesorios de lujo en el país en los US$5.9 mil millones (2020), proyectando que duplicará su tamaño para alcanzar un valor de US$12 mil millones en tan solo 4 años.

(Industria de reventa de prendas y accesorios de lujo en México. Datos: El Universal, Troquer)

Cuando en años anteriores las marcas invitaban a los consumidores a adquirir piezas nuevas con cada cambio de temporada y exclusivamente a través de retailers y tiendas autorizadas, hoy marcas como Gucci y Burberry ceden ante la demanda del mercado de segunda mano, creando alianza con plataformas como The Real Real, promoviendo que clientes vendan y adquieran sus bolsos a través del sitio web de la plataforma. Marcas como Levi’s abren sus propios sitios de reventa, introduciendo un modelo completo de circularidad y permitiendo a cualquier cliente revender su denim, sin importar su estado, haciéndole saber que es posible que todas las prendas de la marca tengan una segunda vida.

Hailey Bieber en Levi’s de segunda mano.

Diseñadores como Marine Serre y Kevin Germanier ganan renombre internacional por incluir el supra reciclaje o upcycling en sus procesos creativos y colecciones, marcas como Balenciaga, Miu Miu y Coach incorporan la reutilización de materiales y prendas en sus colecciones y diseñadoras como Gabriela Hearst proponen extender la vida de las piezas que ya existen, redefiniendo las nociones de lo “nuevo”. Se podría decir que la ropa vieja, en este momento, es más cool que la ropa nueva.

Abrigo de “fur” de cintas de zapatos. Balenciaga Primavera/Otoño 2021.

Pero que el mercado de segunda mano se encuentre creciendo y efectivamente señale un cambio de actitud en los consumidores hacia una manera más “consciente” de relacionarse con la moda, no significa que estos cambios estén libre de sus propios retos y – como todo lo ligado al hiperconsumismo – creen problemáticas sociales y ambientales.

“Hauls” de ropa de segunda mano en youtube, donde usuarios compran decenas de prendas con el fin de medirselas y crear contenido para sus canales.

Iniciativas como el New Standard Institute citan estudios que afirman que consumimos más cuando creemos que estamos consumiendo de una manera sustentable, haciendo que la suma de marketing y sustentabilidad se vuelva peligrosa.


A medida que comprar segunda mano se vuelve trendy, vemos un crecimiento exponencial de proyectos de curaduría de ropa y venta de prendas pre-amadas en plataformas como instagram, donde el hashtag “#secondhand” presenta 12.6 millones de publicaciones, “#segundamano” actualmente cuenta con 1 millón y el de “#segundamanomexico” con 65.3 mil. Experimentamos el crecimiento de una microeconomía que permite que, en medio de una crisis financiera global, las personas encuentran una forma de aumentar sus ingresos, pero que también ve a otros convertir un pasatiempo en un negocio.

La periodista Amanda Schroeder señala para la revista Unsustainable:

Estas tendencias, con consumidores ricos surgen de los sueños de un futuro con conciencia ecológica, en el que todavía podemos comprar productos a precios de mano de obra esclava sin asociarnos directamente al abuso y están creando lentamente un sistema que excluye a las comunidades de bajos ingresos. A medida que surgen más negocios de segunda mano seleccionados, se vuelve cada vez más difícil conseguir ropa de segunda mano de calidad a los precios a los que antes se encontraban.”

En este entorno, la escritora Anne-So, describe cómo a medida que la ropa de segunda mano se vuelve más cara y de menor calidad, las personas que la necesitaban, ahora voltean a la moda ultra rápida para conseguir mejores precios y prendas nuevas – marcas de ultra fast fashion como Boohoo experimentaron un crecimiento trimestral de hasta 45% durante la pandemia, mientras que SHEIN es la app más descargada en países como México.

 

Hace una década, comprar algo viejo o usado era inaceptable para la mayoría de los consumidores de moda, hoy no solo es algo deseable, sino algo que se ha vuelto cool, proponiendo ser una especie de consumo revolucionario. Una manera de impactar positivamente al ambiente y a la sociedad.

¿Es posible solucionar los estragos que el consumo creó proponiendo consumir más pero de una forma “sustentable”?

 

 

 

 

 

 

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