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Soltería: lo que la sociedad hace de ella x Pamela Almanza

Soltería: lo que la sociedad hace de ella x Pamela Almanza

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¿Tú de qué equipo eres? ¿De lxs que se mantienen informados viendo el caos de noticias en el mundo? Porque hay que decirlo, estamos en medio de una pandemia y de una crisis humanitaria que es casi imposible evadir… ¿o eres de lxs que a modo de supervivencia (y para ahorrarse el psicólogo) prefieren no ver tanto las noticias? porque la realidad es que nos rebasan y generan muchísima angustia.

Foto: Eddy Espinoza

Yo ahora soy Team 2, ya pasé por el primer grupo, pero por salud mental, me cambié de bando y honestamente no creo que esté mal, cada quién hace lo que puede para sobrellevar estos tiempos. Claro que me importa y soy consciente de lo que pasa allá afuera, pues es responsabilidad de txdxs, pero a veces hay que calmar la mente y pensar en otras cosas para mantenernos cuerdos.

¿Qué hago yo? Me tumbo en la cama y pongo Netflix (sin el chill porque #susanadistancia), otras veces paso horas en Instagram, luego TikTok (¡síííí tengo TikTok…!) empiezo a divagar y termino pensando en mis treinta años (casi 31 pero no tienen por qué gritarlo) y en el próximo estreno de mi nueva serie en Amazon: Cómo Sobrevivir Soltero y sólo puedo pensar: ¡¿Cómo sobrevivir?! punto.

Y es que la soltería siempre será un tema, aún en el fin del mundo. ¿Qué digo la soltería? ¡las relaciones amorosas! bien dicen por ahí… somos seres vivos que buscan el afecto del otrx, seas (bad)hombre, mujer o nada de lo anterior.

Queda claro que ya no vivimos en la época de nuestrxs abuelxs, cuando la sociedad dictaba que la norma era casarse y formar una familia, donde era inconcebible que una mujer permaneciera soltera y el hombre no fuera el sustento de su familia. Antes la soltería no era tanto una decisión, sino más bien una desgraciada excepción, porque el matrimonio funcionaba como un acuerdo económico entre familias y quedarte solterx, representaba un tremendo fracaso económico, incluso más que un fracaso amoroso… años después la cosa se puso más romántica y unx ya podía elegir libremente con quién se casaba sin importar el dinero, pero igual la soltería seguía siendo una rareza.

Foto: Eddy Espinoza

Hoy en día, cada vez más gente elige estar soltera por convicción sin que sea sinónimo de soledad o tristeza.

Sin embargo, aún tomando esa decisión por libre albedrío, a veces pareciera que es una batalla contra el sistema que dicta silenciosamente reglas y prejuicios; como si en pleno siglo XXI hacer las cosas de otra manera fuera una “rebeldía”, cuando realmente no tendría por qué ser así. Sobretodo no deberían existir distinciones basadas en el género… porque lamentablemente te enfrentas a prejuicios que son muy diferentes dependiendo si eres hombre o mujer: no es lo mismo estar solterA, que estar solterO.

Me pongo de ejemplo (porque claro que quiero hablar de mí): una persona que se considera capaz de razonar, con múltiples ejemplos a su alrededor de que no todo se tiene que hacer siguiendo los mismos pasos, alguien que se cuestiona constantemente el funcionamiento del mundo… aún así, hay muchas veces en las que siento una presión infinita.

Pienso en lo que pasaría si estuviera soltera ahorita y me da vergüenza admitir que, aún sabiendo todo lo que acabo de mencionar, una parte de mí – minúscula, quiero pensar – quizás sentiría que algo está mal. Porque durante años he escuchado por aquí y por allá, que a partir de determinada edad, las mujeres sin un hombre son unas “quedadas” y “solteronas” a las que ya se les fueron los mejores años de sus vidas, porque después de los treinta y tantos, va a ser más difícil encontrar a alguien, pero jamás he escuchado que a un hombre lo llamen “quedado”, porque con los hombres “es distinto”. A ellos se les celebra, pues lograron “estirar su libertad” y disfrutar al máximo. Es como si nosotras necesitáramos de un hombre para estar completas y realizadas, mientras que ellos pueden realizarse de otras maneras. Sin embargo, muchas veces parece una ventaja estar acompañada.

Foto: Eddy Espinoza

Parafraseando a la escritora y periodista Tamara Tenenbaum en su libro El Fin del Amor. Querer y Coger en el siglo XXI, la idea de que el mundo no es seguro para nosotras implica que no podemos disfrutarlo ni vivirlo sin ayuda de un él . Y ojo, que el hecho de que no sea seguro, tiene que ver con lo que la cultura hace con los varones… ella lo dice, y yo concuerdo con esa idea. Por ejemplo, tomando en cuenta la inseguridad del país, para mí, estar soltera implicaría salir de noche y tener que cuidarme aún más, con mi novio me siento un poco más tranquila de que muchas veces – en su mayoría – estaría acompañada por él. Sad but true.

El interesante mundo de la soltería a veces se piensa como un mundo lleno de promiscuidad. Se da por hecho que lxs solterxs al no tener ningún compromiso, se dedican a ver lo que hay por ahí y a divertirse con quien mejor les plazca, se piensa que se va de cama en cama y de cuerpo en cuerpo. Y una de las cosas que TODAVÍA se dice (y me consta porque las he escuchado), es que la mujer es denominada como “zorra” mientras que ellos son unos galanes. Por supuesto que cada quien es libre de hacer con su cuerpo lo que se le antoje, el problema radica en los diferentes tipos de señalamientos.

Pero no nos quedemos sólo con ese punto de vista, claro que tenemos que seguir señalándolo hasta erradicar con las desigualdades, pero no es el único, mientras estoy aquí sentada en mi sillón pensando qué más escribir, me doy cuenta de que los hombres también muchas veces son estigmatizados con el tema de la soltería, porque el machismo no opera únicamente en contra de nosotras

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A ellos se les ha inculcado que el “ser hombre” está relacionado con ser libre, conocer y explorar, por lo que estar en una relación iría en contra de esa “libertad”… ¡¿POOOOR?! Por un lado, entonces ser soltero les permite mantenerse “hombres”, ¡ah! Pero después del jijiji jajaja, a ellos también les llega la hora – y no estoy segura qué hora es esa – pero en algún momento se les exige que sienten cabeza, y “sentar cabeza” es sinónimo de comprometerse en una relación; porque un hombre soltero, es un tanto “inestable”. ¡Ay loquillos! Y tenemos que llegar nosotras a brindarles esa estabilidad y “ponerles correa” para reprimir esa libertad. Total que somos las malas del cuento y a ellos se les puede perdonar más fácil algún tropiezo porque “pobre, su novia lo controla”.

¿Se dan cuenta del desmadre? Esa máquina dictadora de reglas no deja al ser humano ni un minuto en paz.

Foto: Eddy Espinoza

Ahora, no puedo evitar visualizar a lxs solterxs como una nación: juntxs contra lxs que están de pareja y casados. Ellos contra lxs otrxs. Porque a veces las críticas tiran parejo, no importa el género. El simple hecho de estar solterx, para mucha gente implica estar a la búsqueda de pareja porque ¿cómo es posible que quieras estar solterx, plenx y feliz? Cuando estuve soltera, muchas veces me dijeron “no te preocupes, verás como rápidamente encuentras a alguien”, y si no encuentras a ese alguien, seguramente eres quisquillosx, difícil o le tienes miedo al compromiso.

Puede que todo esto que escribo suene de otra generación, pero los ejemplos que pongo son experiencias personales o de gente muy cercana a mí; puedo compartirles que muchas veces, los que lanzan el prejuicio son personas de mi edad o inclusive más jóvenes.

A mucha gente aún le cuesta trabajo entender que la soltería no tendría que ser sinónimo de soledad ni de tristeza. Hay personas que se la pasan re chido sin una pareja.

Foto: Eddy Espinoza

Hemos evolucionado al punto de darnos cuenta que tenemos diferentes opciones en la vida, podemos cuestionar el matrimonio o el noviazgo y decidir con base en lo que queremos para nuestras vidas, el camino que queremos tomar y de qué manera hacerlo. Cada vez somos más lxs que no tenemos problemas con aprender a amarnos primero a nosotrxs, a estar con nosotrxs mismxs, que no necesitamos a nadie para estar completxs y realizadxs y mucho menos para tener buena autoestima; que la soltería no es una decepción, así como el noviazgo o el matrimonio no son obligaciones; que se puede estar bien con pareja o sin ella. Pero lo más importante, es que cada vez caemos más en cuenta de que amarnos y sentirnos bien con la soltería no es del todo nuestra responsabilidad, porque hay una estructura maquiavélica que sigue ejerciendo presión, una sociedad que sigue dictando unas reglas nada cool y que sigue determinando cómo nos relacionamos con los demás y con nosotrxs mismxs.

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