El fajín ya no es solo para esmoquin
Es sumamente asombroso que el hombre esté abrazando cada vez más un sentido de opulencia, dejando atrás tanta rigidez y formalidad. Ciertamente, también se ha potenciado el uso de mayor volumen y una nueva proporción en la silueta masculina, dando paso al regreso del fajín.
Este accesorio, que comúnmente se usa con un esmoquín, ha prescindido de su carácter puramente sartorial para convertirse en una pieza capaz de esculpir el tambaleante presente del menswear.
Cada vez más diseñadores proponen envolver la cintura de una manera nada tradicional.
El fajín, utilizado originalmente para sujetar las túnicas de los viajeros de Asia y Oriente Medio, se convirtió en una novedad durante la época victoriana y hoy reaparece como una especie de corsé masculino deconstruido que ha dejado atrás su pasado como básico de los dandies ingleses.




La idea de ceñir la cintura y alargar visualmente el torso es una tendencia que lleva varios años desarrollándose. Su aspecto plisado y su tradicional tonalidad sobria han evolucionado hasta adoptar versiones mucho más atrevidas, con colores neón, tejidos brillantes (lentejuelas) y estampados de damasco.
Desde Helmut Lang, que lo combinó con un rigor minimalista —una T-shirt blanca sobre pantalones negros de corte recto—, hasta Alessandro Michele en Valentino, quien envolvió fajines brillantes alrededor de chaquetas; Michael Rider en Celine, que los incorporó deliberadamente junto a pantalones bombachos y zapatos jazz; o Ferragamo, que los potenció sobre trajes de silueta amplia, el fajín es más que una reliquia sartorial, se ha vuelto en elemento que representa la nueva elegancia punk que define esta generación.
¡Incluso, Dries Van Noten lo reforzó con unos shorts!
Todo parece estar relajándose. Se están buscando nuevas maneras de que lo “formal” permanezca, haciendo que lo se suponía que era incorrecto, sea algo genial y con un efecto improvisado.
¿El fin de los cinturones? No lo creo. Más bien, se trata de encontrar nuevas formas de revitalizar aquello que durante mucho tiempo se percibió como demasiado serio. Basta ver cómo Pedro Pascal, durante los Oscar, consiguió que el fajín volviera a sentirse novedoso.

Incluso, el fajín comienza a adoptar la apariencia de una bufanda. No dudemos que en un futuro cercano, su extensión sea más dramática y suave.



PUBLICAR UN COMENTARIO