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I’m so embarrassed. I’m not a real person yet

Ya sé que todos estamos parados de pestañas por el próximo recorte de agua en la ciudad y la consulta sobre la cancelación del aeropuerto en Texcoco, pero en estos días volví a ver Frances Ha de Noah Baumbach después de años desde que salió y yo apenas me convertía en un ciudadano de la CDMX y tuve otra crisis existencial. Para empezar creo que toda la película se condensa en la frase “I’m so embarrassed. I’m not a real person yet”. Frances podría repetir esa línea después de cada diálogo con el mismo efecto sin desacreditarla nunca por su constante incapacidad de resolver los problemas que aquejan su torpe camino a la adultez y su incompetente manejo de emociones. Vamos, la película podría tener esa frase por nombre si no fuera por su ingenioso título revelado en la última escena.

Foto: Cortesía Netflix
¿Pero qué tiene que ver esto con un blog de moda? Pues que Frances tiene 27 años como yo y que, como ella, me siento avergonzado por no ser una persona real aún. Además de la incertidumbre profesional, mis nueve cambios de residencia en los últimos seis años y medio y un catastrófico manejo de mi ansiedad, también se lo atribuyo muchísimo a que creo que no sé vestirme bien y que me veo como un estúpido la mayor parte del tiempo.
No estoy diciendo que creo que haya una manera correcta de vestirse, pero sí creo que podría refinar mi uniformidad… aunque no sé cómo se haga eso. Mi guardarropas no pasa de pantalones de mezclilla azules (dos de los pares tienen gemelos idénticos porque nunca encuentro jeans 32 x 34), dos pantalones beige, algunas playeras negras de manga corta, una de manga larga, dos o tres de otros colores, tres camisas rayadas azules, una rosa y una verde -que tuve que volver a comprar también gracias a un asalto en el que se llevaron mi maleta, una camisa de cuero negra y unos pantalones negros también, ambos oversized. De hecho quitemos una de las camisas rayadas azules; esta semana se me cayó un cigarrillo encima y la quemé. También está mi canadian tux de Calvin Klein Jeans azul con franjas blancas que quisiera usar todos los días de mi vida por su absoluto pragmatismo -aunque nunca puedo usarlo coordinadamente porque me siento como un payaso, mi ropa para hacer ejercicio -como nueva- y toda la ropa que ya no me gusta y no uso, la que ya no me queda y la peor de toda: la que amo y nunca puedo ponerme porque no sé vestirme bien.
También hay un orden a lo que uso y cómo lo uso y todo depende de mi lavandería or lack thereof. Cuando llega todo limpio y lo saco de sus bolsas, los primeros días solamente me visto de negro pero tengo gatos y el asunto dura poco. Luego me visto de mezclilla y camisas y al final de esas dos efímeras semanas uso lo beige y cualquier cosa colorida que sobre. Ahora mismo hay crisis porque he tenido altercados en las únicas dos lavanderías que me quedan a una prudente distancia a pie desde mi departamento -nunca lleven su ropa a la lavandería de Torres Adalid, esquina con Zempoala- así que todas mis decisiones estilísticas están supeditadas a 1: un terrible guardarropas y 2: a constantemente vivir con el inconveniente del “me puse lo que estaba limpio”. A pesar de que me gusta la idea de un uniforme de básicos y el ocasional statement piece -no tengo uno, me los prestan mis amigos diseñadores- encuentro terriblemente sosa la manera en que me presento al mundo. No puedo evitar comparar la facilidad con que se viste mi compañero José Alejandro Antunes en las juntas Bad Hombre, con sus playeras negras, pantalones de cuadros y zapatitos de cuero, viéndose profesional al mismo tiempo que cómodo y extremadamente prolijo. Su estilo no es mi estilo, pero él se ve bien todo el tiempo.
Helmut Lang SS ’98
En el roster de desfiles que he visto incontables veces en YouTube, los de Helmut Lang antes del nuevo milenio siempre me maravillan por muchas razones, pero la más constante es sobre lo inmediatamente inteligente que se ven los modelos -muchos de ellos no modelos convencionales, sino amigos del diseñador- con sus ropas fáciles y bien cortadas que predicen el futuro de la moda tan asertivamente para los adultos del nuevo milenio hasta ahora. Helmut Lang es la epítome del cool dressing, del smart dressing y del easy dressing -todo en uno- y su visión tan pragmática del vestir en un contexto moderno, multifacético y cuasi ejecutivo demuestran que tal look es alcanzable, pero hay que entrenarlo. Hablando vagamente con Juan Pablo Jim sobre la nueva estética de Celine me dijo que la verdadera pérdida es que el muy específico look de Phoebe Philo para la marca se ha perdido aunque esté permeado completamente en todas las marcas que pasaron referenciando su trabajo a lo largo de todos estos años. Lo mismo podría pensarse del final de un estilo con Lang, aunque él sea el padre de esta corriente del diseño de ropa para la gente “común”. Las piezas vintage de Helmut en internet no tienen precios exorbitantes, pero rastrearlas e identificarlas pre 2005, antes que su nombre se concediera a una empresa madre y siguiera la producción bajo la tutela de otros, es complicado y engañoso. Aspirar a vestirme como en mis fantasías profesionales es un no, aparentemente. En mis “obsessions” en The Real Real hay una lista interminable de prendas que nunca compraré que quizá podrían ayudarme a alcanzar la meta de vestirme bien y sentirme completamente yo al hacerlo -mucho Helmut Lang incluido, así que asumo que el presupuesto es realmente el problema más grande.
Y, hablando de dinero, en la entrevista que Oprah le hace a RuPaul este año (completa en YouTube), el disidente más mainstream del mundo le dice a Oprah que uno de los mejores consejos para los miembros más jóvenes de su canal es que usen trajes porque los hará ganar más dinero. “Es sobre cómo la gente te percibe”, dice Ru. Yo quiero más dinero, pero no quiero usar trajes. Los odio en mí, aunque la sastrería es lo que más admiro en la moda, además que las opciones son limitadas para gente como yo. Zara está off limits: jamás me pondré un pantalón entubado y cortado arriba de los tobillos y no es como que en otros lugares tenga más opciones porque de por sí nada que me quede bien de la cintura me queda bien de largo. En México hay opciones variadas y novedosas como las propuestas presentadas en la última edición de fashion week por parte de RCano y Manov. Viendo en Instagram la colección de RCano encontré opciones interesantes como el traje gris con saco cruzado que se ata con una cinta en vez de abotonarse o el traje de doble textura horizontal -amarillo en el pantalón y la parte inferior del saco y gris de cuadros en el pecho y solapas.
RCano PV 19
Genuinamente podría considerar adquirir esos looks y hacer que funcionen en mi día a día en la búsqueda de mi identidad estilística profesional y de joven adulto contemporáneo desinteresado aunque interesante sin verme como una copia , pero creo que antes sucumbiría a los pantalones rayados amarillo con negro o a las maravillosas prendas en mezclilla bicolor como los jeans y la chamarra -en especial la chamarra. ¿Sería autosabotaje estilístico? ¿Nunca ganaré más dinero y, por ende, nunca compraré mi dream closet en The Real Real? ¿Qué hago? Quiero verme como un adulto.
Ayuda.
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